25 de noviembre 2004 - 00:00

Diputados PJ: el amor ciego ya llegó a su fin

Corría ayer por los pasillos del Congreso la sensación de que una época ha terminado. No se veía en el peronismo euforia por sostener una defensa del gobierno, más allá de los discursos que se escuchaban en las sesiones de Diputados y el Senado, donde ambas, aunque con distintos proyectos, debatieron la cesión de facultades al gobierno. En lo real, el peronismo duhaldista e independiente demostró, y explicó claramente, que la era de la «obediencia debida» al Ejecutivo llega a su fin. Al menos 10 diputados consultados ratificaron a la salida del recinto: «Hasta acá llegamos. Se votó todo lo que pidió el gobierno. Pero desde febrero la historia es otra».

Sólo el núcleo más cercano a la conducción del bloque PJ, más quienes consiguieron a la fuerza tener poder de decisión, como el caso de Graciela Camaño, se mantienen firmes frente a los embates de la oposición.

• Distancia

El resto del peronismo, como los más reconocidos duhaldistas, varios santafesinos y cordobeses -muchos de ellos integrantes del influyente «Barrio Chino» que ya prometió escindirse en bloque propio-ya tomaron distancia claramente de los pedidos del gobierno y confirmaron que llegó el límite al amor hacia la Casa Rosada.

Ese esfuerzo por defender y sancionar facultades especiales tendrá un aliento más en el Senado para la aprobación del pliego de Ricardo Lorenzetti como nuevo miembro de la Corte Suprema. Las explicaciones al cansancio son varias. Los diputados, más que los senadores, argumentan falta de participación en las decisiones, inexistencia de explicaciones por parte del gobierno combinada con la ausencia de funcionarios en el Congreso. Se quejan por estar al margen de cualquier plan que desarrolle el Ejecutivo e, incluso, que Kirchner los siga tratando como una « corporación» a la que no se dirige, tal como hace desde el primer día de su mandato. «El amor no puede sobrevivir a tanto maltrato», reflexionaba un integrante de la mesa de conducción.

Pero si todos estos argumentos suenan casi inocentes para justificar la pérdida de afectio societatis entre buena parte del bloque oficialista y el Presidente de la Nación, hay un elemento más que indubitable: Kirchner nunca les abrió el juego político a los diputados, pero ahora la situación llegó a tal punto que muchos perdieron el interés en esperar una mejora en las relaciones con el Ejecutivo que beneficie su posición.

En las últimas 48 horas hubo ejemplos más que acabados de esta situación. Roberto Lavag na debió concurrir personalmente a la bancada peronista el martes por la noche para alimentar el fuego de la obediencia y garantizarse así la votación de la prórroga de la Emergencia Pública, un proyecto al que ningún peronista, incluso muchos de los que la defendieron ayer en el recinto de sesiones, le encuentra justificativo.

Lavagna
enfrentó algún momento desagradable cuando peronistas como Rodolfo Frigeri o Marina Cassese, ambos duhaldistas bonaerenses con matices, le preguntaron con un irónico aire de subordinación por el futuro del proceso de canje de deuda. El ministro desmintió toda duda sobre el éxito del proceso e incluso negó postergaciones. Todo un día antes que el propio gobierno se viera forzado a decidir una demora. Para los diputados ese tipo de acciones, tan común en la relación con ministros, no es una falta de confianza, significa directamente que el gobierno sólo quiere al Congreso como una escribanía que ratifique hasta sus más mínimos caprichos, sin detenerse a perder tiempo en explicaciones.

Ejemplo dos.
Lavagna debía convencer a los díscolos santafesinosde votar la Emergencia Pública. Fue a decirles al bloque lo que querían escuchar: el gobierno enviará un proyecto de distribución de la Cuota Hilton -cuestión de Estado en Santa Feque distribuirá al menos 75% de esa cuota basado en el criterio de past performance, exactamente el que reclama el gobernador Jorge Obeid. Ayer, a pesar de eso, no todos los santafesinos estuvieron en el recinto a la hora de sumar quórum. La explicación: muchos no le creen ya al ministro, sobre todo cuando la misma semana el gobierno publicó en el Boletín Oficial su decreto de distribución de la Cuota.

La sesión de ayer en Diputados dio otro ejemplo claro. Dos horas y media debió esperar el peronismo para conseguir número y comenzar la sesión.
Lo consiguió con ayuda de provinciales contra la ausencia de diputados propios. algunos de los rebeldes, como el cordobés Humberto Roggero, se presentaron a dar quórum sólo como un favor a Eduardo Camaño que intentaba armar la sesión, pero anunciando que no votarían luego la emergencia. Una posición similar mantienen desde Juan José Alvarez hasta buena parte de los «Barrio Chino», que ellos mismos integran.

Dejá tu comentario

Te puede interesar