Dirigentes de derechos humanos no deben tener cargos en el Estado
Adriana Calvo es doctora en física y dirigente de una asociación de ex detenidos desaparecidos. Estuvo en la redacción del documento antigobierno que se leyó en la Plaza de Mayo el 24 de marzo pasado y que motivó el retiro de las Abuelas de Plaza de Mayo. En un reportaje a la página Web anarquista La Vaca reveló detalles de cómo actuó el gobierno en el montaje de ese bochornoso final de los actos por los 30 años del golpe militar de 1976. También planteó una contradicción interesante para debatir: si quien viola los derechos humanos es el Estado, ¿cómo se entiende que haya dirigentes de organizaciones con cargos en el gobierno pagados por el Estado? Aquí lo principal de esa charla con La Vaca.
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P.: ¿Qué ocurrió durante el propio acto?
A.C.: Nos meten a grupos provocadores frente al palco, los tenemos absolutamente registrados. Llegaron a las dos y media de la tarde. Primero ocho o diez borrachos, después cuarenta. Después llegó Patria Libre y se puso a un costado. Me pregunto ahora: ¿la retaguardia? Llegan columnas pequeñas del PJ (Partido Justicialista), JP Identidad (Juventud Peronista), Movimiento 26 de Julio ,y se ubican en el palco, rodeándolo, con estos grupos hostigando toda la tarde a los locutores y a las compañeras que estaban en la parte de organización.
P.: ¿Qué hacían?
A.C.: Tiraban botellas al palco, gritaban «zurdos de mierda», «te vamos a degollar» y a las compañeras que estaban en el palco, Margarita y Delia, les gritaron «putas». Hostigamiento brutal por parte de borrachos con celulares que usaban para sacar fotos.
P.: Borrachos digitalizados...
A.C.: Muy particulares, es cierto. Van llegando columnas peronistas que se ubican delante del palco. Esa es la descripción de una parte de la pinza. La otra, lamentablemente, son Estela Carlotto y Marta Vázquez.
P.: ¿Por qué?
A.C.: Porque tanto Abuelas como Línea Fundadora habían estado en todas las reuniones, conocen toda la operatoria porque se hace así todos los años. Lo terrible es que Estela, con tanta familia en el gobierno, y Marta lo mismo, están jugando en política a favor del gobierno olvidándose del rol de los organismos que presiden. En este caso concreto conocían el documento, tanto que además rechazaron firmarlo. Mabel Gutiérrez, de Familiares de Desaparecidos, hablando también en nombre de Madres y Abuelas, ya nos había avisado que no lo iban a firmar.
P.: Ellas dicen que no lo conocían.
A.C.: Lo que te voy a contar me da vergüenza. En este espacio no se vota, no se decide por mayoría, sino por consenso. No se puede aprobar algo con lo que una sola organización esté en desacuerdo. Entonces, ¿sabés qué consigna tuvimos que sacar porque Madres, Abuelas y Familiares se oponían? «Justicia por los pibes de Cromañón».
P.: Y finalmente la consigna de Cromañón fue eliminada.
A.C.: Sí, para que Abuelas, Familiares y Línea Fundadora siguieran como convocantes la bajamos, porque de lo contrario se retiraban. Los familiares me han escrito indignados, con toda razón y justicia.
P.: ¿Para qué decir que no conocían el documento?
A.C.: Para dejarnos como los malos de la película y confundir a la gente. En el acto se sube al escenario MartaVázquez y pretende hablar, todo coordinado con la patota que estaba abajo. Como vimos que era imposible pararla, le dijimos que hablara después de la lectura del documento, y fue lo que hicieron. Pero antes ya estaba la patota gritando «que hablen las Madres, la puta que los parió». Entonces Kirchner nos desgastó con el proyecto del acto propio, cuando no le salió puso a MartaVázquez y a Abuelas a hablar en el acto.
P.: ¿Estela Carlotto no subió al escenario?
A.C.: Sí, subió, pero no pidió hablar, creo que por temor a los chiflidos de tanta gente que la vio marchando del brazo con Felipe Solá, o haciendo el acto de Aníbal Ibarra, o tantas cosas hacia atrás, incluidos sus abrazos con Menem.
P.: Mucha gente va a actos sin estar encuadrada...
A.C.: Esa es la gente a la que estuvo dirigida la maniobra del gobierno y Estela, que fue perfecta. Entiendo que se enojen honestamente con nosotros. Esa gente ve la mentira que le contaron después por televisión, diciendo que no habíamos dejado hablar a las Madres, y se indigna sanamente. Dicen: «¿quiénes son estos hijos de puta para no dejar hablar a las Madres que perdieron a sus hijos, lucharon contra la dictadura y tuvieron una conducta impecable? Por supuesto que lo entiendo, y haber provocado esa reacción muestra que la maniobra fue impecable.
P.: ¿Por qué hacer esa maniobra?
A.C.: Porque el año pasado salieron a medir fuerzas con nosotros,y perdieron 10 a 1 en el mejor de los casos. Este año nos coparonel acto. Para mí es sencillo: como el gobierno no pudo hacer su acto, decidieron arruinarnos el nuestro.
P.: ¿Tiene sentido concentrar meses de esfuerzo en un acto?
A.C.: Es una pregunta que nos hacemos siempre. Por imperio del peso de la dictadura, el 24 es una fecha simbólica. Se ha generado este espacio unitario y nos parece que este ensayo de demostrar que todos los sectores se pueden poner de acuerdo es importante en sí mismo.
P.: ¿Qué hacen los organismos de derechos humanos el resto del año?
A.C.: Te contesto: hacen poco por la defensa de los derechos humanos hoy. Nosotros, como ex detenidos desaparecidos tenemos una especificidad: lo que hacemos es tratar de meter en cana a los genocidas. Estamos metidos en las causas, presentados como querellantes, trabajando a full en eso y nos solidarizamos con otros temas y luchas. Pero no mucho más, porque no nos da el cuero. Porque además cada uno trabaja: no somos funcionarios del gobierno ni tenemos subsidios o financiaciones. El año pasado varios grupos hicimos cuatro reuniones y no se llegó a una sola conclusión.
P.: ¿Qué argumentan?
A.C.: Una madre de Línea Fundadora planteó que ellas hacían de intermediarios entre el gobierno y la gente que necesita algo. Para ella ése era el rol: intermediarios para conseguir planes sociales.
P.: Tal vez sea una forma de competir con los punteros políticos.
A.C.: Por definición, los derechos humanos sólo los viola el Estado, así está establecido en todo el derecho internacional. Entonces un organismo de derechos humanos no puede depender del gobierno ni tener a sus integrantes en el gobierno. Pero si los miembros de un organismo tienen a sus hijos como ministros, como diputados oficialistas, o aparecen todo el tiempo con funcionarios, o viven en el Salón Blanco (de la Casa Rosada) más que en la calle, bueno, hay una contradicción muy grande.
P.: ¿El problema de los organismos es de personas, de buscar nuevos modos de organización, de crear nuevos movimientos?
A.C.: No sé cómo llenar ese hueco. Quizás por eso tampoco existe un movimiento de derechos humanos tan fuerte en otros países. Acá la dictadura fue tan feroz, los desaparecidos fueron tantos, que por eso se generó este movimiento tan potente, y porque aparecieron esos personajes que surgen de vez en cuando: Hebe, Nora. A la vez, los gobiernos no son tontos. Kirchner hace su política y por supuesto tiene derecho a tratar de ganar a los organismos de derechos humanos. No le quito el derecho. Me da rabia que sea inteligente para hacerlo. Lo que me parece indignante es que los integrantes de esos organismos sean funcionales a esa política. Somos nosotros los que tenemos que decir no a la injerencia del Estado.




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