5 de noviembre 2007 - 00:00

Doble juego: auxilio oficial a derrotados

El gobierno premió cada voto de los antiguos caciques peronistasdel conurbano. La apuesta no fue igual para todos.
El gobierno premió cada voto de los antiguos caciques peronistas del conurbano. La apuesta no fue igual para todos.
¿Cuánto vale un voto en San Vicente? ¿Cuánto en Matanza? ¿Y en La Plata? En estos tres distritos, tomados al azar, el «costo» de cada sufragio varía al menos según la ecuación que hizo la Casa Rosada cuando, a nueve días de la elección, giró auxilios económicos al conurbano.

¿Vale más si un intendente «amigo» corre peligro de perder y quedar colgado? Preguntas al aire, casi gaseosas, que por ahora carecen de respuesta. El punto es más simple: antojadiza, con lógica política, la distribución de fondos funcionó según el riesgo electoral.

A pesar de que trascendió el 2 de noviembre, cuando en el Boletín Oficial se publicó la resolución administrativa que repartió 140 millones de pesos entre un puñado, selecto, de municipios bonaerenses, la historia es previa a las elecciones del 28 de octubre.

  • Convenio

  • En concreto, el 19 de octubre, el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, firmó con 28 intendentes de la provincia un convenio de asistencia financiera especial, amparado en la Ley 24.156, de Administración Financiera, y en la ley de «superpoderes» de los que goza esa oficina.

    Aquel viernes, exactamentenueve días antes de la votación, Fernández «premió» la lealtad de los barones del conurbano con aportes extras destinados, según las planillas anexas de la Resolución Administrativa 545 publicada el 2 de noviembre, a «gastos de capital».

    Hay un dato político insoslayable: en ese movimiento, la Casa Rosada ensayó un salvataje que tuvo dos condimentos para el análisis:

  • Se produjo a pocos días de las elecciones para respaldar a jefes comunales que, en general, ponían en juego sus municipios y que provenían del histórico aparato del PJ bonaerense. Entre otros: Lanús, Quilmes, Almirante Brown, Matanza y, fuera del conurbano profundo, La Plata. En esos territorios existió un fuerte malestar de los caciques por la existencia de colectoras.   

  • En ámbitos políticos se leyó como una compensación o, incluso, como una señal de respaldo -qué mejor que transmitir acompañamiento girando fondos antes de la votación- hacia los « históricos». Sin embargo, el domingo 28, media docena de los jefes asistidos perdieron. Dos días después, los ganadores, nuevas estrellas del firmamento K, estaban sentados en la Casa Rosada para formar parte del primer acto de Cristina de Kirchner como electa.La traducción es muy simple y este diario la relató en su edición del martes 30, cuando informó que las victorias de los neoalcaldes en el conurbano se habían producido a pesar de que la Casa Rosada no sólo les retaceó apoyo, sino que respaldó a los «históricos».

  • Devaluados

    ¿Por qué razón, si no, se le giró 1,2 millón de pesos a Brígida Malacrida, intendente de San Vicente, donde su esposo, Antonio Arcuri, competía para mantener en familia la jefatura municipal? Arcuri perdió, pero Cristina de Kirchner sumó 10.968 votos; cada uno «costó» 109 pesos.

    Según la lógica del reparto, cotizan menos los sufragios matanceros. A Fernando Espinoza, alcalde de Matanza, le giraron 12 millones y la primera dama obtuvo en el distrito 277.267 votos. Es decir: cada sobre con boleta de Fernández de Kirchner ascendió a 43,2 pesos.

    El tercer caso sondeado es La Plata, que recibió 6,5 millones y acumuló 98.965 votos. En la Capital provincial mejoró la valuación de los avales para la presidente electa: trepó a 65,6 pesos cada uno.

    El costo -apenas un ejercicio de percepción- sube si se computan solamente los votos obtenidos por los intendentes auxiliados.

    Las diferencias sólo parecen explicarse por una razón: dentro de la comparación hecha más arriba, tanto Arcuri como Alak estaban en peligro de ser derrotados, mientras Espinoza tenía garantizada su continuidad.

    Pero hay más. En más de un caso, como en San Miguel, mientras Alberto Fernández decía por radio que prefería a Joaquín De la Torre -luego ganador-, firmaba también con Oscar Zilocchi el envío de fondos para el distrito que hasta el 10 de diciembre dominará el heredero de Aldo Rico.

    Pero así como hubo beneficios silenciosos para los amigos, hubo otros olvidos curiosos. ¿Por qué, del reparto, quedó excluido Luján? ¿Tendrá algo que ver que ahí competía por colectora Graciela Rosso, que tributa a Víctor Santa María, lugarteniente de Fernández?
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