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Chiche canta la marcha junto a Díaz Bancalari y al gremialista Venegas. En Parque Norte, a la misma hora, Hugo Moyano y Héctor Recalde festejaban ocurrencias de Guillermo Moreno, el secretario de Telecomunicaciones. Kirchner repartía viviendas.
Con la adhesión de un sector del sindicalismo a la candidatura de Chiche, ayer quedó de manifiesto un movimiento de tablero significativo en la interna gremial. En materia electoral, la Mesa Sindical le garantizará al duhaldismo la fiscalización de los comicios en las ocho secciones electorales bonaerenses. Ayer en UATRE estuvieron gremios como comercio, sanidad, gastronómicos, Luz y Fuerza, aduanas, alimentación, plásticos, petroleros, carne, panaderos, estaciones de servicio, químicos, vidrio, municipales, telefónicos, ferroviarios, etcétera.
• Señal
La dimensión específicamente sindical de la movida es doble. Por un lado, esta nueva agrupación dejó sin alma a las tradicionales «62 Organizaciones» de Gerónimo «Momo» Venegas. «Ahora 'Momo' volverá a su vieja función que es desfilar en los corsos de carnaval», se burlaban ayer dos gremialistas «chichistas», irritados con el titular de UATRE por haber aprovechado en su propio beneficio los cargos que Duhalde le asignó en las listas de su esposa. Una señal del vaciamiento de las «Seisdos» fue que, al mismo tiempo que se realizaba este acto para la ex primera dama, Gerardo Martínez congregaba a buena parte del gobierno, encabezada por Néstor Kirchner, para un reparto de viviendas del que participó también Hugo Moyano. Ruptura final de la UOCRA con el duhaldismo, lo que incluye a la agrupación de Venegas.
Sentado en primera fila en el salón de Parque Norte, Moyano habrá advertido que el acto de apoyo a Chiche, en UATRE, también desautorizó sus negociaciones políticas con el gobierno, que quedaron expresadas en la candidatura a diputado de Héctor Recalde en las listas del Frente para la Victoria. Además, en el gremio de trabajadores rurales se hermanaron independientes que sostienen su conducción en la CGT con los tradicionales «gordos» que lo abandonaron. ¿Avanzará esta alianza sindical hacia un formato más orgánico que limite el poder del secretario general de la central obrera? Por ahora no será Moyano quien pague estos realineamientos: quien está en la mira de José Luis Lingieri, el segundo del camionero en la CGT al que abandonaron los gremios independientes, que lo ubicaron en esa posición, acusándolo de «camaleónico». El día que se escriba la historia de la «caja» sindical Lingieri se llevará casi todo el libro: fue quien administró a su gusto la Anssal en tiempos de Carlos Menem, cuyas fiestas alegraba con su simpatía y don para el halago fácil.



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