Dobló la apuesta Chiche: "En 2007 estaremos votando a otro presidente"

Política

Subió el tono de su oposición a Néstor Kirchner, ayer por la tarde, Hilda Chiche Duhalde, frente a 1.000 dirigentes sindicales que inauguraron con un acto la Mesa Lealtad Peronista Chiche Senadora. En la sede del gremio de los trabajadores rurales, la candidata a senadora por el PJ bonaerense produjo varias definiciones políticas importantes. La decisiva: «En 2007 estaremos eligiendo a otro presidente», dijo la esposa de Eduardo Duhalde, quien también negó que pueda haber acuerdo alguno con Néstor Kirchner, antes o después de los comicios del próximo 23 de octubre. La esposa de Duhalde acusó a Kirchner de «mentir» cuando habló de que «le dejamos el país en llamas» y al hablar del fondo del conurbano bonaerense.

La ex primera dama caracterizó las relaciones de su grupo con el gobierno, que concurre a las elecciones en la provincia con el rótulo Frente para la Victoria. «Nos fuimos tranquilos en 2003 -dijo, con un plural que involucraba a su marido-, dejando a un presidente peronista y a un gobernador peronista. Pero al poco tiempo las cosas no fueron así...» Este concepto se volvió más insidioso cuando cambió de formulación: «Dejamos un país encaminado, con un copiloto como Roberto Lavagna para acompañar al Presidente, pero el Presidente se empezó a detener en cada esquina y no se dio cuenta de que el país necesita políticas activas». ¿Será Roberto Lavagna el candidato al que sueña votar el duhaldismo en 2007? Es la fantasía recurrente del gobierno, una de las principales razones por las cuales Kirchner creyó necesario romper con Duhalde. Como se ve, Chiche disfruta trabajando sobre esa mortificación.

Alegría de los sindicalistas cuando la candidata castigaba al sector que más odian, el de los piqueteros: caracterizó al Frente para la Victoria como una «nueva alianza en la que ya no está el radicalismo» integrada por traidores al peronismo y piqueteros.

• Milagro

Uno de los milagros del acto sindical de ayer es que, durante su transcurso, recuperó la voz José María Díaz Bancalari, el ex presidente de la bancada peronista de Diputados y candidato a senador junto con Chiche.

Calmo, pacífico, aseguró que «muchos compañeros que se fueron del peronismo van a volver» y que las palabras agresivas de Kirchner «no son lo que la gente quiere oír». Implacable, Bancalari. Ahora se nota por qué quería pedir licencia en la Cámara para hacer una campaña «full time». Con el discurso de ayer, reflexionaban algunos de sus seguidores principales, Chiche Duhalde tocó un límite político importante. No sólo porque fue más agresiva con Kirchner de lo que había manifestado hasta ahora. También porque sus planteos, casi exclusivamente referidos a la interna del PJ y a la presunta deslealtad del Presidente y de Felipe Solá, ocultan una falta de propuestas y proyección futura que ya inquieta a sus principales diseñadores de campaña.

Con la adhesión de un sector del sindicalismo a la candidatura de Chiche, ayer quedó de manifiesto un movimiento de tablero significativo en la interna gremial. En materia electoral, la Mesa Sindical le garantizará al duhaldismo la fiscalización de los comicios en las ocho secciones electorales bonaerenses. Ayer en UATRE estuvieron gremios como comercio, sanidad, gastronómicos, Luz y Fuerza, aduanas, alimentación, plásticos, petroleros, carne, panaderos, estaciones de servicio, químicos, vidrio, municipales, telefónicos, ferroviarios, etcétera.

• Señal

La dimensión específicamente sindical de la movida es doble. Por un lado, esta nueva agrupación dejó sin alma a las tradicionales «62 Organizaciones» de Gerónimo «Momo» Venegas. «Ahora 'Momo' volverá a su vieja función que es desfilar en los corsos de carnaval», se burlaban ayer dos gremialistas «chichistas», irritados con el titular de UATRE por haber aprovechado en su propio beneficio los cargos que Duhalde le asignó en las listas de su esposa. Una señal del vaciamiento de las «Seisdos» fue que, al mismo tiempo que se realizaba este acto para la ex primera dama, Gerardo Martínez congregaba a buena parte del gobierno, encabezada por Néstor Kirchner, para un reparto de viviendas del que participó también Hugo Moyano. Ruptura final de la UOCRA con el duhaldismo, lo que incluye a la agrupación de Venegas.

Sentado en primera fila en el salón de Parque Norte, Moyano habrá advertido que el acto de apoyo a Chiche, en UATRE, también desautorizó sus negociaciones políticas con el gobierno, que quedaron expresadas en la candidatura a diputado de Héctor Recalde en las listas del Frente para la Victoria. Además, en el gremio de trabajadores rurales se hermanaron independientes que sostienen su conducción en la CGT con los tradicionales «gordos» que lo abandonaron. ¿Avanzará esta alianza sindical hacia un formato más orgánico que limite el poder del secretario general de la central obrera? Por ahora no será Moyano quien pague estos realineamientos: quien está en la mira de José Luis Lingieri, el segundo del camionero en la CGT al que abandonaron los gremios independientes, que lo ubicaron en esa posición, acusándolo de «camaleónico». El día que se escriba la historia de la «caja» sindical Lingieri se llevará casi todo el libro: fue quien administró a su gusto la Anssal en tiempos de Carlos Menem, cuyas fiestas alegraba con su simpatía y don para el halago fácil.

Dejá tu comentario