Duda Chiche hacer un cierre masivo
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Dentro de
su gira
bonaerense,
Hilda
Chiche
Duhalde
recaló
ayer en
Los
Toldos.
Visitó allí
la casa
natal de
Eva Perón
y el museo
que la
recuerda.
Se prepara, también, un precierre: el 17 de octubre -al cumplirse 60 años del nacimiento del peronismo-, en José C. Paz, la primera dama será la estrella de otro show, de perfil PJ, frente a una muchedumbre que estiman en más de 20 mil personas.
El objetivo es inocultable: colorear de peronismo al Frente para la Victoria (FpV) para intentar contrarrestar el uso que el duhaldismo hará de los íconos, la «marchita» y las fotos de Juan Domingo y Eva Perón, elementos que suponen atractivos para un universo de votantes.
Sin semejante despliegue -sin tantos militantes o sin recursos para movilizar a miles de militantes-, el PJ oficial también tendrá su show recordatorio del 17 de octubre de 1945. Como es un clásico, el acto encabezado por Chiche Duhalde se planea en Lanús, tierra de Manuel Quindimil.
• Plan B
Había otros planes: montar una larga caravana que llevaría los restos de Perón desde el cementerio de la Chacarita hasta el mausoleo de San Vicente. Una observación legal y la sugerencia de no empastar la memoria del general, impidieron esa puesta en escena.
Por eso, se optó por el plan B (Lanús) que, sin embargo, sufrirá alguna modificacióncuando esta semana el comando duhaldista se aboque a discutir cómo cerrará su campaña electoral. La idea original es que los actos, tanto del 17 como de cierre, sean cuidados y acotados.
No falta quien, con saña, asegura que a raíz de la profusa mudanza de dirigentes del peronismo bonaerense hacia el kirchnerismo, el PJ que responde a Duhalde perdió la capacidad para garantizar, «como antes, una movilización de miles de personas».
• Enfoque
Desde el comando chichista retrucan que un acto de cierre masivo no figura entre sus prioridades porque, ante una campaña mediática, el foco está puesto en la instalación de las propuestas de su candidata, Chiche y las debilidades de la rival, Cristina.
Existe, sin embargo, otro motivo menos público: en el duhaldismo saben que una multitud reunida es ingobernable y, por tanto, temen que desmanes espontáneos o incentivados perjudiquen sus chances cuando falten apenas 72 horas para la elección.




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