12 de diciembre 2001 - 00:00

Dudoso empeño del ministro social

El rionegrino Daniel Sartor parece estar condenado a tener que explicar espasmódicamente su comportamiento, sea el actual como ministro de Acción Social de Fernando de la Rúa, sea su pasado como funcionario provincial. Ayer, con extremado celo discutió con funcionarios de la SIGEN, encabezados por Aníbal Guttiérrez -segundo del frepasista Rafael Bielsa, que no quiso bajar a una controversia tan pueril-, que los 100 pesos que cobra más que Chrystian Colombo se deben pura y exclusivamente a una irresolución burocrática más que a una conducta dolosa. Fue tan vehemente Sartor en su discusión -casi como cuando piloteaba autos de rally en su provincia- que Guttiérrez debió sacar un comunicado aclarando la engorrosa situación.

La SIGEN explicó que «el excedente en el sueldo del ministro radica en la aplicación por desarraigo». Este plus lo reciben todos los funcionarios que tienen domicilio en el Interior y deben venir a Buenos Aires para cubrir cargos políticos, una costumbre que desde siempre se aplicó en cargos nacionales que debían desempeñarse en las provincias. Este beneficio rigió tanto para empleados de la administración civil como para miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad. De todos modos, Guttiérrez le recomendó a Sartor que debe adecuar sus ingresos a lo dispuesto por los artículos 1° y 6° del Decreto 957/01 por el que se establece que ningún ministro puede ganar más que el jefe de Gabinete.

Desde las cercanías de Sartor se explica que el error en el ingreso se produjo porque se mantiene irresoluta una disposición que excluye a este plus del sueldo ministerial que en este caso -según sus explicaciones- serían nada más que $ 103 por sobre el corset presupuestario. «Daniel gana igual que 'Juampi' Cafiero, salvo porque tiene una mayor asignación familiar», se comparó con ironía en el edificio de la avenida 9 de Julio, apuntando a la identificación política de Bielsa. Es que para Sartor -un puntero del gobernador Pablo Verani- desde que asumió viene siendo presuntamente hostigado por el Frepaso y la interna gremial y demás adversarios locales.

De todos modos, las desprolijidades del novel funcionario -quizás acostumbrado a otros fuegos artificiales- como la contratación de su hermano en $ 7.500 ya dieron pábulo a versiones de todo tipo que no pudieron ser contrarrestadas y que van más allá de una diferencia de 100 pesos. Pero Sartor debe ser consciente de que arrastra una leyenda de desmanejos políticos de una provincia que desde hace tiempo vive en «default» permanente. Si defendiera el sueldo de los trabajadores como hizo ayer con el suyo, podría generar la esperanza de un mejor destino para otros de sus gobernados. Su explicación de que es atacado por bajar un aparato político de 1.700 contratados todavía no convence.

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