20 de octubre 2005 - 00:00

Duhalde, abrazado a las encuestas

Despejando la pista ante el resultado del domingo, Chiche Duhalde consideró ayer que el resultado de la elección no es para «dramatizar» porque, dijo, su decisión de competir contra Cristina Fernández está motorizada por «la convicción».

Al entrar en las últimas 24 horas de campaña, la candidata a senadora del PJ bonaerense dijo que espera con «absoluta tranquilidad» las cifras del domingo. El lunes, desde Lanús, había avisado que el gobierno se llevaría «flor de susto» con el resultado.

Chiche
se plegó así a una obsesión del duhaldismo que, con Eduardo Duhalde al frente, intenta desde hace semanas derrumbar las hipótesis empujadas por la Casa Rosada de que el kirchnerista Frente para la Victoria (FpV) se impondrá holgadamente.

Ayer Duhalde volvió a rodearse en sus cuarteles del barrio de Belgrano de encuestadores para que, con números y ecuaciones, rieguen la ilusión de una sorpresa electoral. De allí Chiche tomó elementos para refutar la teoría oficial de un triunfo estruendoso de Cristina: «No hay 20 puntos de diferencia», dijo la bonaerense.

Mientras prepara el guión que recitará en el acto de cierre en Guernica, partido de Presidente Perón, Chiche agotó ayer su jornada en un raid mediático. Tenía previsto un recorrido por villas de La Matanza pero, por temor a incidentes, suspendió la visita.

Aferrada, como su esposo, al sello y la simbología PJ, Chiche dijo ayer que espera «con absoluta tranquilidad el resultado de la elección». Pero aclaró: «Si gano me voy a alegrar, pero no voy por el resultado, voy por convicción».

Crítica de la gestión de Kirchner e hipercrítica de la de Felipe Solá, Chiche fue la más férrea opositora a que luego de la elección se produzca un acercamiento entre el duhaldismo y el kirchnerismo, oferta que deslizó el matancero Alberto Balestrini.

Y, con la mesa servida por el gobierno, se despachó contra su rival,
Cristina Fernández, no sólo por estar empadronada en Santa Cruz y presentarse como candidata en Buenos Aires sino también porque no estaba claro hasta anoche si la primera dama votaría o no.

«Sabemos que es un deber cívico ir a votar. Creo que no hay diferencia entre que no lo haga o que vaya a Santa Cruz a votar. La gente sabe que vota en Santa Cruz y lo lógico es que vaya a cumplir su deber cívico. Que no lo haga sería un disparate»,
enfatizó Duhalde.

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