"Duhalde anunciará su pacto de La Moncloa"
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Funcionario: Sí, el ministro vino para una reunión previa y luego el Presidente lo invitó a comer. Estaban bien los dos.
P.: ¿Y Remes qué fue a decir?, ¿le propuso el nuevo "Plan Semana Santa"?
F.: A la primera pregunta, le digo que Remes fue claro y extenso. Concretamente, el ministro planteó que el camino económico que proponía -basado en un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional- no debía tener cambios y que, si Duhalde pensaba en otro tipo de política, él se iba y amigos como siempre. No imagine que esto fue dicho como advertencia o algo parecido, más bien como una charla de íntimos camaradas.
P.: Pero, admítame que suena como un ultimátum...
F.: No, no es así, lo que sucede es que Remes no ignora que otros economistas rondan a Duhalde, que desde algún sector (¿productivo?) se propician otros planes -ayer se habló de anclaje o de fijación del tipo de cambio, lo que era un obvio operativo de prensa- y, además, estaba molesto por distintos proyectos legislativos que se han presentado en los últimos días.
P.: ¿No parece poco esa preocupación?
F.: Mire, la realidad es otra y Duhalde fue terminante. Tanto que le diría que le habló casi caliente a Remes cuando le dijo que no se preocupara más por esos proyectos legislativos, que lo importante en todo caso era si éstos amenazaban convertirse en leyes. Eso, le aseguró, no va a ocurrir. Por el contrario, piensa que la situación está tan dominada en el Congreso que la semana próxima quizá pueda anunciar una suerte de Pacto de La Moncloa. «Eso ya lo arreglé, vos despreocupate. Me extraña que te inquietes tanto cuando vos también fuiste legislador y sabés que esos proyectos locos siempre existen».
P.: Por lo que me dice, Duhalde tiene previsto dar un discurso la semana próxima.
F.: Eso es lo que convinieron los dos, aunque no sé si será la semana próxima. Supongo que sí. Lo que me parece nítido, porque así lo dijo Remes, es que se necesita una opinión política clara y firme en el sentido de decir adónde se quiere ir. Duhalde lo entendió y el discurso, a mi juicio, será para decir que la Argentina quiere estar en el mundo y que la única forma de estar en el mundo es acordando con el FMI. Esa es la dirección y, para ser justos, esto ya lo venía elaborando Duhalde y lo terminó de confirmar en su último viaje a Monterrey (México). Allí, los que no son amigos y los que son amigos le dijeron lo mismo: para hacer negocios, lograr crédito internacional, y para aprovechar la buena disposición que hay sobre el país, primero hay que pasar por el FMI. En eso, el más contundente fue el español José María Aznar; él le dijo: «Mirá, Eduardo, tenés que ser claro y mostrar consenso político porque no te creen. Es urgente que lo hagas». Bueno, es lo que hará: discurso y un pacto político parecido al de La Moncloa.
F.: Parece obvio, se habló de este tema en la cena, pero no se hicieron nombres. Hay, como se sabe, algunos ministros más débiles que otros, pero no se dijo nada.
P.: ¿Ni una palabra?
P.: No me ha dicho nada sobre el plan económico de Semana Santa.
F.: Usted me lo dice luego que ya lo publicaron en el diario de ayer. Pero, tal vez, le puedo agregar otras precisiones. Veamos: empieza desde hoy una ofensiva en el Congreso por la revisión de dos leyes, la de subversión económica y la de Quiebras, ya que ambas escandalizan al FMI y al resto de los países e inversores. Creo, también, que Economía va por más después de Semana Santa: la inmunidad de los funcionarios del Banco Central y, a partir del miércoles, con las provincias, para garantizar el acuerdo fiscal y también los límites para evitar nuevas emisiones de títulos. Ahora se empieza con eso.
P.: Nada, entonces, con el reclamo del FMI por absorber esos bonos, esa cuasi moneda de 4.500 millones de pesos.
F.: Ahora se establecen las fronteras y que nadie emita más. Luego, en el segundo semestre, empezará la absorción, Remes quiere que rija sólo una moneda en el país. Para el segundo semestre también quedarán otras reformas, la política y la de racionalización en el país. Se entiende que ahora no se puede despedir a 450 mil agentes. La meta es que a fin de año no sólo haya equilibrio fiscal sino que se apunta a un superávit.
P.: Parece una meta ambiciosa, no congruente con el Presupuesto inicial. Hasta le diría que así se podría empezar a conversar con los acreedores...
F.: Mire, sobre eso hay una estrategia, pero le aseguro que en abril la Argentina empieza a negociar con los acreedores.
P.: ¿Y lo de las retenciones móviles?
F.: Nosotros pensamos que tienen que ser altas pero fijas. Veremos el comportamiento del dólar.
P.: ¿La prisa que ahora se advierte para sacar leyes demoradas debe estar en relación con la llegada de la delegación del FMI?
F.: Obvio, aterriza el lunes una delegación técnica y 5 días después llega Anoop Singh, quien se queda en el país hasta el l7. Hoy las conversaciones son buenas y el país va a mostrar los deberes hechos. Remes entiende que, si se hacen las reformas y todo va bien, en 45 días puede haber un acuerdo con el FMI. Hasta entonces, claro, imagina más de una turbulencia, tal vez con el dólar.
F.: Sobre todo para Duhalde, quien pregunta por la cotización a cada rato. Remes, en cambio, sólo se preocupa al final del día. Son ópticas distintas, pero están confiados en la astringencia monetaria y también en un acuerdo que Aldo Pignanelli, segundo del BCRA, hizo con las casas de cambio.
P.: ¿En qué tipo de asistencia piensa Remes por parte del FMI, algo más que el roll-over (refinanciación) de los organismos internacionales, unos 7 mil millones de dólares que son asientos contables?
F.: En rigor, él estima que habrá -si cumplimos las condiciones- un roll-over y, tal vez, presiente otro tipo de ayuda, unos 2.000 millones para prefinanciar exportaciones y alguna colaboración del Tesoro norteamericano. Pero, lo que importa fundamentalmente es el acuerdo que nos devolvería el crédito. Sin este respaldo macro es imposible pensar en otras alternativas.
P.: Convengamos en que si bien es vital este acuerdo, el precio a pagar con una flotación limpia, inmaculada, como exige el FMI, puede complicarle la gestión en esos 45 días que dure la negociación.
F.: ¿Y quién le dijo que habrá flotación inmaculada? Vamos a cuidar las reservas, pero también vamos a hacer como todos los países del mundo donde la flotación inmaculada casi no existe.
P.: ¿No hablaron sobre la reforma financiera, ya que sin un sistema que opere parece difícil cualquier pronóstico?
F.: Sí, y tendrá novedades pronto. Se dividirá en dos partes, liberación para el «corralito» transaccional (cajas de ahorro y cuentas corrientes), mientras que para la otra parte todavía no hay definición. Habrá que esperar l0 días, no sé si habrá un bono u otra variante, se está estudiando.
P.: Mientras, sigue el goteo del «corralito», ¿no habrá medidas del Ejecutivo, no intervendrá la Corte?
F.: Mire, lo de la Corte Suprema es un tema de Duhalde, a mí me gustaría que la semana próxima haya una acordada en ese sentido. Creo que se ha empezado a restituir la confianza entre el Ejecutivo y el Poder Judicial. Eso también es importante para el FMI.
P.: Parece que los ojos están puestos sólo en el FMI.
F.: Y, sí, es nuestra única puerta para ingresar en el mundo, para no desconectarnos. Lo tenemos en claro y, ellos, son muy inteligentes. Fíjese que nunca más han hablado de la palabra «ajuste», la reemplazaron por «plan sustentable». Si vienen a la Argentina hasta con un asesor de prensa.




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