Si fuera por la estética general de la nómina, nadie salió beneficiado: hasta en el mismo duhaldismo la llaman «la lista de los fueros». Así se denomina la oferta de diputados nacionales a la que Eduardo Duhalde dedicó viernes y sábado. La razón ya es conocida. El Presidente decidió que todos sus ministros, salvo Roberto Lavagna y Ginés González García, se trasladen como diputados al Congreso una vez que termine la actual gestión. Esta pretensión originó una crisis en el oficialismo, no sólo por algunas desprolijidades que lleva consigo la pretensión. También porque el armado de la lista reveló un orden de prelación en el gabinete que casi nunca condice con la apreciación que tienen los propios interesados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En las primeras cinco candidaturas no hubo grandes novedades respecto de lo que se sabía la semana pasada. Chiche Duhalde encabeza la formación, seguida por Eduardo Camaño. En el tercer escalón, Carlos Ruckauf, quien después de haber sido gobernador, embajador, diputado varias veces y canciller, ahora acepta ir en ese puesto en unas elecciones que para su sueño de hace poco más de un año serían las de su consagración presidencial. El periodismo, el exilio, los negocios, en fin, varias actividades, se pierden un gran actor: contra todas las promesas, «Rucucu» volverá al empleo público como candidato en una provincia cuyo gobierno dejó sin dar explicaciones.
Le sigue Graciela Camaño, la ministra de Trabajo, quien tenía asegurada la cuarta posición desde que comenzó a armarse la nómina. En el 5º lugar, Alfredo Atanasof venció en la pulseada sobre José María Díaz Bancalari. El diputado de San Nicolás debió peregrinar hasta Olivos y encarar al propio Duhalde para echarle en cara todo lo fiel que le había apoyado durante su mandato y, de paso, exhibirle la factura porque en la fórmula bonaerense en vez de su nombre apareció el de Graciela Giannettasio. Formuló tantas recriminaciones Díaz Bancalari que dejó la impresión de ser, en realidad, un ultraliberal ortodoxo que se manifiesta como de costumbre sólo por amor a los Duhalde. Quedó sexto.
Faenas como las del fin de semana deterioran la imagen del más pintado y dejan dudas sobre las hazañas que suelen contar los ministros sobre sus propias gestiones. Por ejemplo, Juan José Alvarez y Aníbal Fernández debieron tolerar que los ubicaran por debajo de «Chichi» Doga, que firma como ministra de Acción Social las decisiones que toma su amiga del alma, Chiche Duhalde. Eso sí, a Alvarez le queda el recurso de salvar su autoestima pensando en que a Fernández le fue peor. El encanto del duhaldismo consiste en pensar siempre en que hay alguien peor que uno. A «los gallegos», como llaman a Alvarez y Fernández en el entorno, le siguió María del Cármen Falbo y, detrás de ella, José Pampuro.
• Consuelo
Al secretario general, que paga allá abajo el costo de ser amigo del Presidente, le sucede lo mismo que a Alvarez. Se consuela pensando que Hugo Toledo está una posición detrás suyo. Debajo, Rosa Tullio, una conquista de Díaz Bancalari. Después, con fueros que cubren sólo la mitad del cuerpo, una audacia de Duhalde: ubicar en la lista a un dirigente que se llama Di Landro (sic) y que le sugirió Hugo Curto. El que estalló fue Lorenzo Pepe, quien también fue a Olivos a quejarse. «No te defendió Curto, pero te vamos a contener» le explicaron a Pepe, mientras le prometían «un espacio en Puerto Madero». En esa zona de la ciudad los duhaldistas se preparan para abrir oficinas para distintos emprendimientos que iniciarán cuando abandonen el Estado. A Pepe seguramente le habrán ofrecido armar una biblioteca: dirigir la superpoblada Biblioteca del Congreso fue su especialidad durante casi 20 años. Estaba contento Pepe el sábado, en la Asamblea Legislativa, sacando cuentas de los libros que va a acomodar en los estantes.
Oscar Rodríguez, número 2 de la SIDE aceptó ser número 15 de la lista armada por Duhalde. Un lugar más atrás se ubica María Rosa Chichio, cuyo principal antecedente en el grupo es ser amiga de Chiche Duhalde (no tanto como la Doga y por eso la ubicación en el ranking).
Hay otras novedades en la oferta del gobierno para el Congreso. Por ejemplo, no habrá un economista capaz de defender a la provincia en la discusión que sobrevendrá en el próximo turno, referida a recursos federales. Jorge Sarghini fue ubicado en un lugar poco promisorio y Rodolfo Frigeri no fue incluido.
También llamó la atención que en el lugar Nº 20 apareciera Gustavo Ferri, el yerno de los Duhalde, padre de los mellizos. Dicen que no es por nepotismo, que Ferri tiene probados antecedentes como funcionario provincial en el área de juventud. Eso sí, no las supo apreciar Felipe Solá, que lo echó del cargo.
Dejá tu comentario