Este año, a diferencia de 2006, Eduardo Duhalde prefirió un festejo ermitaño para el Día de la Lealtad Peronista. El ex presidente pasó todo el día encerrado en sus oficinas de la calle Hipólito Yrigoyen frente al Congreso, donde actualmente funciona su «think tank» peronista.
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Ni marcha ni actos litúrgicos tuvieron esta vez a Duhalde como protagonista. El año pasado, el lomense había asistido a la sede de la CGT de la calle Azopardo, donde el féretro de Juan Domingo Perón hizo una breve escala en su camino hacia la quinta de San Vicente. El dirigente bonaerense había sido ovacionado por el movimiento obrero en esa oportunidad, situación que incomodó a Hugo Moyano y a la cúpula cegetista hoy alineada con el kirchnerismo.
Duhalde permaneció trabajando todo el día en la sede del Movimiento Productivo Argentino (MPA), agrupación «no partidaria» se preocupanpor aclarar sus allegadosdedicada a preparar su regreso a la arena política. «Los que se presentan en estas elecciones van a tener trabajo hasta el 28 de octubre; nuestro trabajo empieza el 29», se le escucha decir al ex presidente en su búnker, donde ayer terminó de pulir detalles de su libro «Memorias del incendio».
La idea del duhaldismo es desaparecer de la escena política hasta después de los comicios presidenciales. Por eso se despegaron de la candidatura de Alberto Rodríguez Saá y prefirieron no montar ningún acto para conmemorar el 17 de octubre. Sin embargo, algunos de sus estrategas porteños siguen militando en política. Es el caso de Miguel Toma, quien colabora con PRO pero sólo en el ámbito de la Capital Federal para apuntalar a los candidatos al Congreso, Carlos Melconian y Federico Pinedo.
Presentación
El MPA será presentado después de las elecciones como una plataforma programática productivo-económica que intentará recuperar la experiencia del Diálogo Argentino de principios de 2002, momento en el que le tocó asumir el poder a Duhalde. Una especie de Pacto Social de Cristina de Kirchner pero con un rol protagónicodel Partido Justicialista, el Episcopado y el empresariado.
«La idea es recuperar todas las políticas que no siguió aplicando Kirchner y que ahora generan una tendencia inflacionaria, una perspectiva de menor crecimiento, suba de tasas y ausencia de inversión», explicó a este diario un estrecho colaborador del ex presidente.
Pero la reorganización del PJ será la prioridad de Duhalde una vez que pasen las elecciones. El bonaerense les dará la bienvenida a todos los heridos del kirchnerismo que quedaron afuera de sus listas y espera promover una especia de peronismo PRO, más institucional y con propuestas, sólo para contrastar con el estilo confrontativo de Kirchner.
Peronistas macristas como Cristian Ritondo y Daniel Amoroso son el estilo de dirigentes jóvenes al que apunta Duhalde, quien deberá enfrentarse al Presidente y a Alberto Balestrini en el proceso de reorganización del PJ.
Esta semana los planes del ex jefe de Estado fueron confirmados por su esposa, la senadora Hilda «Chiche» González, quien reiteró que su marido «no pretende ocupar ningún cargo, pero sí pretende volver a reorganizar el PJ».
La senadora bonaerense minimizó las posibilidades de que Kirchner pueda llegar a encarar esa tarea porque, según ella, el esposo de Cristina Fernández no piensa en la reconstrucción partidaria, sino en «esta idea que tiene que ver con otra cosa más transversal, que hasta ahora no ha podido lograr».
González de Duhalde anticipó que el 28 de octubre votará a Roberto Lavagna y dijo que «cuando pase la elección la gente que tiene en su corazón al justicialismo seguramente trabajará por su reconstrucción».
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