20 de mayo 2003 - 00:00

Duhalde indulta a Seineldín y Gorriarán; Kirchner en contra

Eduardo Duhalde firmará mañana el indulto del ex militar Mohamed Alí Seineldín y del jefe guerrillero Enrique Gorriarán Merlo, los dos condenados a prisión perpetua por dos alzamientos insurgentes. Era esperable desde la gestión de Carlos Menem, quien pensaba en igual medida como una forma de «pacificar» la relación con sectores militares y también de la oposición de izquierda. No logró consenso para dictar el perdón sin polémicas. Tampoco lo pudo hacer Fernando de la Rúa, que lo intentó en plena huelga de los condenados por el ataque a La Tablada, motivo incluso de la recordada escena de la agresión de un activista en un programa humorístico por TV. Esta vez, Duhalde cree tener la fuerza para poder dictar la medida que piden los familiares de un Gorriarán muy enfermo o de un Seineldín que desde hace tiempo goza de permiso para salidas laborales. Néstor Kirchner, al enterarse de las medidas, las rechazó desde Santa Cruz. Ya se opuso, recordó, a los indultos a ex militares y guerrilleros por Carlos Menem en la década de los años '90. Anoche, Duhalde insistió en que firmará los decretos y habrá que esperar los efectos en un Kirchner que, aunque los rechace, se beneficiará porque lo liberan de presiones en el momento cuando necesita quitarle lastres al primer tramo de su gobierno. También habrá que esperar qué impacto tendrá la medida en los beneficiarios. Seineldín participó en las presidenciales del 27 de abril con un candidato. No se conocen gestos de arrepentimiento del ex guerrillero.

Enrique H.Gorriarán Merlo y Mohamed Alí Seineldín
Enrique H.Gorriarán Merlo y Mohamed Alí Seineldín
Pese a la opinión en contrario de Néstor Kirchner, igual Eduardo Duhalde firmará mañana el indulto para Enrique Haroldo Gorriarán Merlo y para Mohamed Alí Seineldín. Desde el punto de vista político, ambos se contrapesan. El Presidente le ordenó al ministro de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez, que actualice los papeles para un indulto para los dos presos paradigmáticos. Son perdones largamente esperados por las familias de ambos que habilitarán también la libertad de quienes permanecen presos junto con ellos. Desde Santa Cruz el presidente electo rechazó esa decisión «propia de las atribuciones del presidente», admitió. Y agregó Kirchner que cuando en 1990 Carlos Menem indultó a los comandantes en jefe del Proceso él también había estado en contra de ese perdón.

Menem
durante su gestión estuvo a punto de firmar un indulto para estos dos personajes que están condenados a cadena perpetua por los delitos cometidos. Alguna vez el ex presidente admitió que se estudiaba estos casos en un reportaje que le hizo por televisión Bernardo Neustadt. Este reveló después que el propio Menem le había pedido que lo indagara sobre el tema, como una forma de instalarlo en la sociedad y analizar la reacción de ésta. Sin embargo, el ex presidente no quiso, o no pudo, o no se animó, y finalmente Gorriarán y Seineldín siguieron presos.

Ahora fueron las hijas de Gorriarán las que pidieron por la libertad de su padre, en su segunda huelga de hambre desde que está preso, gravemente enfermo. Parecido a lo ocurrido con Seineldín, cuya esposa, Marta Labeau -su novia desde la época en que era cadete de primer año del Colegio Militar (1954)-, le hizo un pedido similar a la esposa de Duhalde, Hilda Beatriz González. También tuvo lo suyo, en este caso particular, el jefe del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, quien transmitió a Duhalde la necesidad de terminar de una vez con el tema Seineldín, cuya libertad era un reclamo del frente interno.

• Excusas

Gorriarán Merlo fue el jefe del copamiento del Regimiento 3 de Infantería de La Tablada en enero de 1989, siendo presidente Raúl Alfonsín. El entonces jefe guerrillero lo llevó a cabo con una banda del Movimiento Todos por la Patria (MTP), entre quienes se contaba el fraile capuchino, Antonio Puigjané. Las excusas esgrimidas pasaban por evitar un golpe de Estado por parte de los carapintada.

En esa oportunidad murió el segundo jefe del RIM3, mayor Horacio Fernández Cutiellos -ascendido post mortem al grado de teniente coronel-; en tanto que Gorriarán Merlo alcanzó a huir por los fondos del cuartel, hacia la localidad de Aldo Bonzi. Ese día cumplió un rol importante la Policía de la provincia de Buenos Aires -hasta que llegaron los efectivos del Ejército que tomaron el cuartel a cañonazos y con blindados-, que no les dio tiempo a que los guerrilleros se fugaran, aferrándolos con el fuego de armas cortas.

• Reclamo

Las hijas de Gorriarán Merlo, Adriana y Cecilia Gorriarán, reclamaron ayer a Duhalde el indulto y libertad del ex jefe guerrillero izquierdista y señalaron su «preocupación» por la huelga de hambre que realiza desde el 5 de mayo último. Ya anteriormente hizo una huelga de hambre y actualmente está gravemente enfermo. En una carta dirigida al jefe de Estado, las hijas expresaron su «preocupación» por el estado de salud de su padre y reclamaron el perdón presidencial.

Duhalde
adelantó la noticia ayer durante una conferencia de prensa ofrecida en la localidad bonaerense de San Miguel del Monte, donde se reunió con intendentes de la Quinta Sección Electoral. «No lo descarto», dijo el Presidente en alusión al indulto.

«Desde que asumió (Duhalde) hemos mantenido conversaciones con funcionarios del gobierno, quienes en todo momento manifestaron su voluntad de resolver el problema.»
Las hijas de Gorriarán agregaron que en los últimos días recibieron el respaldo del cardenal y primado argentino Jorge Bergoglio y del arzobispo de Managua Miguel Obando Bravo; del premio Nobel de Literatura José Saramago y, a través de varios funcionarios brasileños, aseguran que de Luiz Inácio Lula Da Silva.

El caso de
Seineldín no es muy distinto aunque ideológicamente esté en las antípodas de Gorriarán. Casi dos años después de lo ocurrido en La Tablada, el 3 de diciembre de 1990, un grupo de oficiales carapintada que respondía al liderazgo del entonces coronel Seineldín, tomó el edificio Libertador, la Fábrica Militar de Tanques en Boulogne e intentó tomar el histórico Regimiento 1 de Infantería Patricios, donde murió su segundo jefe, el teniente coronel Hernán Pita, y su oficial de Operaciones, el teniente coronel Federico Pedernera. Esta vez la excusa fue no permitir que el gobierno fuera derrocado por un golpe. Como en el caso de Gorriarán y el MTP, nadie les creyó nada.

• Recuperación

Aunque durante este cruento enfrentamiento, a cuyo frente se puso el entonces subjefe del Ejército, general Martín Balza, Seineldín se encontraba preso en una unidad militar de Caballería en San Martín de los Andes, igual asumió toda la responsabilidad y fue juzgado y sancionado como «cabecilla» de la rebelión. Las fuerzas a las órdenes de Balza recuperaron la sede del Ejército, lo mismo que las instalaciones de Boulogne y el regimiento Patricios, aunque a éste haya amenazado con volarlo a cañonazos para retomarlo. La Cámara Federal -como en el caso de los comandantes en jefe del Proceso-, juzgó a este grupo calificado de oficiales jefes y a Seineldín. Este último llevó la peor parte, fue condenado a cadena perpetua. Posteriormente un grupo de amigos intentó armar un partido político con él al frente pero no encontró eco en la sociedad. Distinto a lo que había ocurrido con otro carapintada: Aldo Rico.

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