22 de octubre 2004 - 00:00

Duhalde "lanzó" la reelección de Kirchner

Eduardo Duhalde tendió la alfombra para el encuentro de ayer con Néstor Kirchner lanzando horas antes nada menos que el proyecto de reelección del Presidente. Acodado en una bandera del Mercosur, dijo a un canal de cable que «cuando un presidente anda bien, repite». Si lo sabrá él, que fue el vicepresidente de Carlos Menem.

La expresión pareció, sin embargo, mezquina porque circunscribió el destino del Presidente a esa renovación del mandato, y nada más. «Para el justicialismo, a nivel municipal, provincial y nacional, cuando el presidente anda bien, no se discute; si Kirchner anda bien, va a pasar lo que siempre pasó en el justicialismo y es que no habrá lugar para otro, sea quien sea.» Como desearle que le vaya bien, pero que no incursione en otros proyectos, como podría ser el control del partido o desplegarse en provincias, hoy el interés central de Duhalde. También fue parco en el elogio que le hizo compartir al Presidente con Roberto Lavagna. «Tienen muy claro el camino», les concedió.

Este Duhalde hiperquinético es el que toda su tropa espera en acción a un año de las elecciones; el Duhalde que hace ingeniería electoral y acumula para sí y para unos pocos, pero que «devanea» hacia abajo. Es a lo que está entregado en estas horas encubriendo sus escaramuzas en el ropaje del activista del Mercosur, asunto en el cual concentró ayer su charla con Kirchner (nunca hablaría de política en serio delante de Eduardo Amadeo o Alberto Fernández).

La estrategia la diseña Duhalde escuchando más que hablando. Mantiene reuniones discretas con un grupo de intendentes y ex funcionarios en sedes tan diversas como el Tennis Club San Juan, en el barrio de San Telmo, el quincho del senador provincial Antonio Arcuri en San Vicente, en las oficinas que sus asesores mantienen en la zona de Puerto Madero o en algunos despachos notables de la Cámara de Diputados.

Esa ingeniería electoral trabaja con dos propósitos: 1) achicar el margen que pueda tener el kirchnerismo para desembarcar electoralmente por fuera del PJ en la provincia de Buenos Aires el año que viene; 2) promover una fragmentación de la oferta electoral del año que viene -una elección legislativa-que neutralice la posibilidad de que los adversarios del PJ logren banca, dejándolos fuera de juego en el escrutinio por no alcanzar el piso de votos necesarios para alcanzar escaños. Esto se logra alentando la presentación de muchos partidos que lleven votos por debajo del piso (3% de los votos en Buenos Aires para un diputado nacional; 11% para un senador provincial; 4,5% para un diputado provincial). Quien no logre ese piso no entra en el reparto de bancas. Con frialdad hay duhaldistas habilitados en el conurbano para subvencionar la apertura de locales de sus adversarios con tal de sacarle el máximo rédito a una elección legislativa cumpliendo la orden de Duhalde que dice: «Hay que dividir por abajo para ganar por arriba». Veamos por partes el articulado de este debate:

CHICHE CANDIDATA SI O SI


Chiche Duhalde ha anunciado dentro y fuera de su casa que quiere ser candidata a senadora nacional el año que viene. La última vez fue el martes, en una reunión con diputados del duhaldismo en la Cámara baja. Más allá del voluntarismo de la ex primera dama, esta candidatura la explica como central para su marido: si gana la elección, es Gardel; si pierde, mantiene la estructura del duhaldismo íntegra -aunque herida, como tras la derrota ante Graciela Fernández Meijide en 1997- para nuevas batallas. También se justifica aun en la alternativa de que Cristina de Kirchner anotase la suya por fuera del PJ y atada a la voluntad -todavía hoy en estado gaseosodel transversalismo de los D'Elía, los Kunkel y los Dovena (que tampoco son mucho más que D'Elía, Kunkel y Dovena). Nadie dice hoy en serio que Cristina -o su marido, que la domina mucho más que Duhalde a Chiche-quiera ser candidata en Buenos Aires. Si ocurriera, a Duhalde se le abren dos alternativas: la primera, renovar la alianza con Kirchner y ponerla a Cristina a la cabeza de la tira como postulante al Senado. Si el año que viene se discute quién será candidato a gobernador de la provincia en 2007, es una forma de entregarles a los « pingüinos» el sistema bonaerense, un suicidio político que los duhaldistas se ocuparán seguramente de abortar. Además. ¿querrá Kirchner entregarse tanto a este socio que si está dispuesto a una alianza es porque no le va nada bien?

POR QUE MACRI A LA PROVINCIA


La segunda alternativa es enfrentarla a Cristina con Chiche a la cabeza. En este punto juega un rol central la candidatura de Mauricio Macri en la provincia de Buenos Aires, algo que el presidente de Boca se ocupa de hacer trascender por sus numerosos voceros. Según los ingenieros electorales de Duhalde, el PJ con Chiche de candidata a senadora tiene asegurado, en el peor de los escenarios, un piso de 22/22% de los votos. Un Macri candidato puede llevarse, en el peor de los casos, 12/14% de votos que surgen de dos vertientes que pueden alimentarse de un peronismo enojado con Duhalde y potencialmente favorable a Kirchner: la clase media de algunas ciudades grandes de la provincia -la misma que disputa desde la vereda «gorila» un Ricardo López Murphy-y el electorado de «pata en el suelo» al que convoca Macri por ser presidente de la mitad más uno.

DEJAR A KIRCHNER SIN ESPACIO

Con esas dos franjas del electorado aseguradas, creen en las mesas duhaldistas que le quedará poco ánimo a Kirchner para aventuras electorales porque el resto de la demanda se repartirá en las candidaturas de López Murphy, el ARI y el peronismo que rechaza a la dupla Kirchner-Duhalde. Los dos primeros lograron en la provincia de Buenos Aires el 27 de abril de 2003, juntos, 30% del electorado, y nadie cree que ese margen se reduzca en 2007, aunque no se sepa en beneficio de quién. Ese otro peronismo cosechó para Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá 43% de los sufragios; es difícil que eso se recree el año que viene, pero ese voto tampoco va a llevárselo el peronismo de Duhalde-Kirchner. ¿Qué lugar le quedaría a una chance de Cristina candidata?, se paladean los duhaldistas, que tampoco creen que Kirchner no tenga respuesta a estos dilemas
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Este cuadro se completa con el identikit de Cristina, una experimentada legisladora que siempre accedió a sus cargos por su relación con el marido, en un distrito donde el peronismo domina sin sombras, con elecciones casi de lista única que la han eximido de las servidumbres de hacer política. No ha desarrollado las expertises de la política « agónica» (la de la pelea constante, como recuerda Humberto Roggero) que le exigiría una campaña en la provincia de Buenos Aires, un distrito donde la traición y el doble juego son ya una enfermedad endémica para la que no hay vacuna
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EL ABRAZO A SOLA


Estas presunciones duhaldistas hacen más comprensibles los movimientos hacia la provincia de un Kirchner entregado en los últimos días a renovar la alianza con Felipe Solá. El abrazo a León Arslanian, la cesión de los $ 300 millones para la caja de jubilaciones provincial y el compromiso en el tema seguridad -un avance notable de Aníbal Fernández sobre el gobernadorson la muestra para el duhaldismo de que Solá ha elegido jugar en el futuro con el Presidente y no con Duhalde. Es lo que percibe éste, quien ha dictado la doctrina para ocuparse de Felipe: «No lo ataquen, pero tampoco lo ayuden». El gobernador, que es un destructor de relaciones, consagró la nueva alianza con Kirchner llevando ayer a Daniel Scioli a un acto en José C. Paz, de la cual hay fotos.

En la misma línea se entendió el protagonismo que le dio el Presidente a la presencia ayer de Alberto Balestrini, una de las víctimas del dedazo duhaldista en la nueva cúpula del PJ provincial, en la cual ha quedado afuera la representación de La Matanza -equivale a la sexta provincia argentina-. Ayer, antes de un acto con militares que ayudarán a proveer agua a ese distrito del conurbano, Kirchner recibió en un salón privado a Balestrini junto a Roberto Bendini y José Pampuro. Cuando el edecán le preguntó al Presidente quiénes hablarían en el acto, postergó al ministro de Defensa (autor del proyecto junto al intendente) y sancionó: «Que hable Alberto, que se lo merece».

«MARGARITOS» Y MERENDEROS

Estos gestos los completa Kirchner liberándoles zonas de acción a los punteros del Ministerio de Desarrollo Social (con Jorge Cevallos a la cabeza) para «bajar» prebendas a los barrios más pobres para ganar voluntades en paralelo al sistema de las manzaneras, los planes Jefas/es y los que aporta la gobernación de La Plata. Parte «margaritos» y parte piqueteros, estos punteros albergan en los merenderos -red de comedores para los escalones más bajos del pobrerío del conurbanoconstruyendo un sistema que el duhaldismo vigila con celo especial porque ven que allí se recluta el ejército que puede enfrentarlo de la mano de Kirchner
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