Duhalde mañana con Krueger con un ojo puesto en Lanús
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A Duhalde lo esperará un grupo de avanzada de diplomáticos y funcionarios de seguridad, prensa y protocolo que trabajó aquí en Davos las últimas 48 horas negociando para llenar la agenda del Presidente. Con ellos, subirá hasta el hotel Belvedere, que es donde tendrá alojamiento Duhalde con su pequeña comitiva (un ministro, Ginés González García; el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, y dos secretarios de prensa, Luis Verdi y Carlos Ben). Un lujoso hotel de comienzos de siglo que suele ocuparse con mandatarios y funcionarios, la mayoría del gobierno de los Estados Unidos (cuando estuvo en el año 2000 Bill Clinton alquiló todo un cuerpo del hotel). Aquí el Presidente participará de tres días de reuniones poco relevantes, salvo la que tendrá mañana, cuando se entreviste por primera vez en su vida con Anne Krueger, número 2 del FMI y a la que el gobierno considera el principal enemigo del país. Desde que asumió su gobierno, pero especialmente desde que ingresó a Economía Roberto Lavagna, el gobierno de Duhalde difundió la tesis de que Krueger quería que la Argentina cayera en default y que el FMI debía soltarle la mano para convertir al país en un escarmiento para las naciones réprobas en el pago de sus deudas.
Simultánea a la cumbre de izquierda en Porto Alegre, el organizador de esta cumbre, Klaus Schwab -presidente de la fundación del World Economic Forum-, insiste en que no hay una confrontación entre las dos reuniones. Mitiga esa exasperación que explotan los críticos de Davos diciendo que aquí se habla de economía y allí de lo social. Agrega este extravagante personaje, que ha inventado un circo de varias pistas exitoso como pocos, que él está a favor de un control del flujo internacional de los capitales para evitar los desastres financieros. Debería estar a cargo, agrega, del Banco de Basilea, que funciona como el banco central de los bancos centrales, un sueño que de a ratos se le aparece al senador Carlos Verna cuando dormita en su banca.
De Buenos Aires espera un relato minuto a minuto de lo que ocurra en el congreso del PJ de Lanús. Sabe que cualquier traspié allí le puede arruinar los titulares de mañana y echar a un costado las buenas noticias de Davos, por caso que se encontrará con Anne Krueger para felicitarse por el acuerdo. Un cambio de último momento hizo que el Presidente diera de baja, por lo menos del primer nivel de interés de este viaje, el tema seguridad.
En el programa preliminar tenía previsto participar de una mesa sobre las amenazas del terrorismo junto a funcionarios de países latinoamericanos. Allí, Duhalde pensaba hacer proselitismo con el informe de la SIDE sobre el ataque a la AMIA de 1994 que le preparó Miguel Toma. Ese escrito que el espía mayor le entregó personalmente al Presidente y al juez Galeano confirma -como se sabe-la implicación del gobierno de Irán y de la organización Hizbollah en ese abominable atentado pero no aporta más datos sobre la llamada conexión local. Esto último no ha conformado a los críticos de la investigación.
Ya con tener que defender la Argentina de la devaluación y del default basta como para agregar otro tema. Parte de esa exposición sobre seguridad consistía en el anuncio de algo que el gobierno tiene guardado bajo siete llaves, el proyecto de nueva ley de terrorismo que mandará en las próximas horas al Congreso. Esa norma está siendo estudiada desde hace un año y aporta una adaptación de la legislación criolla a los tratados internacionales y a las leyes que ha sancionado el gobierno de George Bush. Lo principal de ese proyecto será tema de debate porque instaura el federal como fuero de atracción de cualquier acto de presunta vinculación con actividades terroristas; vincula los actos terroristas con la figura de asociación ilícita, un punto debatido por quienes creen que no puede penarse la pertenencia a una organización sino los actos efectivamente cometidos; se les da un gran poder a los fiscales en la instrucción de las causas por presunto terrorismo y crea las figuras -para este tipo de delitos-del testigo de identidad reservada, el testigo encubierto y el arrepentido.




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