27 de junio 2005 - 00:00

Duhalde perdió el viernes una de sus dos cartas bravas

Importa poco si el juez federal con competencia electoral de La Plata, Manuel Blanco, obedecióa alguna influencia política para resolver que las listas de senadores y diputados nacionales debían presentarse el próximo jueves, junto con las de nivel provincial (senadores, diputados, concejales, consejeros escolares bonaerenses). La decisión favorece objetivamente a Felipe Solá, quien conseguiría con esta resolución judicial neutralizar una de las dos ventajas sobre las que Eduardo Duhalde sostuvo hasta ahora su estrategia frente a Néstor Kirchner y su aliado el gobernador: el desdoblamiento de las internas en dos tandas; por un lado, las de nivel provincial y, por otro, las nacionales.

Como ya se publicó en este diario el viernes pasado, Duhalde diseñó una hoja de ruta para retener su poder en el distrito. Como las internas provinciales se celebrarían el 31 de julio, pensó en convocar a los suyos a formar listas para enfrentar al «felipismo», no al kirchnerismo. Además, se vería fortalecido por un segundo beneficio: esas nóminas serían las del peronismo oficial, las únicas autorizadas para usar el sello del PJ. Una vez que se conociera su «armado», es decir, que se verificara que sigue contando con un poderoso aparato político en la provincia, se sentaría con Kirchner a negociar el reparto de poder nacional. Eso sucedería entre el 30 de junio y el 7 de julio, día en que vencen los plazos para presentar listas nacionales. Casi no habría motivo para impedir que Cristina se postulara en su feudo si, precisamente, seguía siendo evidente que se trata de su feudo. El juez Blanco dificultó este modo de jugar el partido.

Emitió una resolución reclamando que las distintas fuerzas políticas presenten los nombres de sus candidatos nacionales el 30 de junio, no el 7 de julio. La «ventana» de una semana que Duhalde pensaba aprovechar para distinguir su conflicto con Solá del que mantiene con Kirchner se cerró con esa medida del magistrado. Y la estrategia del ex presidente se complicó.

Primero hay que mirar el problema desde el punto de vista político. ¿Cuál es el daño que este nuevo calendario le produce al duhaldismo? Sencillo: si la presentación de listas era desdoblada, el caudillo de Lomas debía convocar a los suyos a un enfrentamiento con Solá. Y sugerirles que, después, todos acordarían con el gobierno nacional. Ahora, si hay que definir para el mismo día todas las listas, él debe resolver si inscribe a Chiche, su esposa, o si se entrega a Kirchner directamente. O, dicho de otro modo: deberá convocar a los suyos a enfrentar a la Casa Rosada detrás de la figura de su esposa. Es un convite más osado y peligroso. Por más que el 23 de agosto haya una última instancia de entendimiento: ese día está prevista la inscripción de alianzas electorales y podría suceder que el Frente para la Victoria del Presidente y el PJ de Duhalde se sinteticen en una única formación electoral. Es una posibilidad que ofrece el calendario, pero que, tal vez, niegue la política. Si este 30 hay dos listas nacionales en lo de Blanco la guerra se habrá abierto inexorablemente. Aun cuando estemos hablando de peronistas.

Si la existencia de dos fechas para presentar la oferta electoral de cada grupo perjudicaba mucho a Solá, la resolución de Blanco salva al gobernador. Ahora Felipe ató su suerte a la de Kirchner plenamente. Se hace más difícil una negociación individual con Duhalde, que es lo que él temía. Por eso todo el mundo sospecha que desde la Casa de Gobierno de La Plata se le dio alguna señal al juez. Hay otros indicios en el mismo sentido. Por ejemplo, la decisión tomó por sorpresa al gobierno nacional, a tal punto que Kirchner creyó en un primer momento que lo perjudicaba. Aníbal Fernández, el ministro del Interior, pidió tiempo hasta hoy para estudiar el tema. Por su parte, el ministro de Justicia provincial, Eduardo Di Rocco, debió abandonar su casa de improviso -a pesar del apasionante partido de básquet que miraba por TV- para comparecer frente a Solá, quien lo convocó para informarlo de lo que acababa de resolver Blanco. Es decir, dormía sobre los movimientos del juzgado. ¿Cuál fue la mano que tejió la telaraña en la que debía caer Duhalde? ¿La del ministro de Gobierno Florencio Randazzo o la del diputado platense Carlos Martínez? La pregunta carcome al duhaldismo, que no sospecha que el magistrado haya actuado de manera independiente.

Desde el punto de vista técnico,la medida judicial tampoco es tan dramática. Primero, tiene un valor indicativo. El juez no puede legislar ni agregar pasos obligatorios al trámite de presentación de listas. A lo sumo, podría declarar inconstitucional lo reglamentado por los decretos y leyes. En otras palabras, si alguien no presenta las listas nacionales el 30 y lo hace entre el 30 y el 7 de julio, tendría bastantes chances de que se las acepten. Segundo, la Cámara Nacional Electoral habilitó una guardia el 7 de julio para que recepcione las nóminas de candidatos de los partidos. Quiere decir que para ese tribunal de alzada la fecha límite es ésa.

• Dolor de cabeza

Sin embargo, desde el punto de vista político el pronunciamiento del viernes es un dolor de cabeza para Duhalde. «Es lógico lo que hizo Blanco», observó un contertulio del ex presidente: «A nosotros nos dio el sello del PJ convalidando el congreso de Lanús; a ellos les dio la fecha. Quedó a mano». Es cierto. Lo que no queda claro es quiénes son «ellos». ¿ Beneficia también a Kirchner la resolución del magistrado? ¿O el Presidente también esperaba que se abriera una instancia de negociación con Duhalde una vez superado el tramo provincial de la discusión? La respuesta hay que buscarla en el estilo con que encaran el armado de las listas bonaerenses desde Olivos. Allí ya no se cursa una negociación. Más bien se pide una rendición: que se envíen las listas al despacho presidencial para que sea el santacruceño quien diseñe la presentación final ante la Justicia, mezclando nombres de kirchneristas, duhaldistas y felipistas por partes iguales. Un bingo demasiado humillante para Duhalde, quien el sábado por la noche tuvo un cruce furioso con Alberto Fernández, el hombre que vino actuando como principal promotor del acuerdo desde la orilla oficial. Hoy el ex Presidente viaja a Bolivia y regresa mañana a cuarenta y ocho horas de la decisión final.

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