Duhalde también lo cedió a Díaz Bancalari para frenar a Kirchner
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Eduardo Camaño
Para despejar cualquier resquemor futuro desde ambos bandos - Kirchner y Duhalde- se han dado suficientes señales de que la estructura dentro de Diputados cambiará en diciembre. Dos eran las posibilidades. El kirchnerismo ya había pretendido en diciembre del año pasado hacerse de la presidencia de Diputados, de hecho el santacruceño Eduardo Arnold había comenzado a probarse ese traje en medio de un triunfalismo kirchnerista que subestimó el poder de maniobra de Camaño y su facilidad para hacerse imprescindible a la hora de formar el quórum. Esa cualidad no sólo le salvó el cargo en ese momento, sino que fue monitoreada con éxito durante todo el año desde la Casa de Gobierno.
Otra opción es la presidencia del bloque peronista. Díaz Bancalari le ha prestado también servicios invaluables a Kirchner a pesar de venir del más puro duhaldismo, al punto de quedar parado hoy en una posición más que incómoda. Si bien su manejo de las crisis internas ha sido elogiado por duhaldistas y kirchneristas, no puede decirse hoy que la bancada peronista sea un modelo de buen funcionamiento. Pagó el costo Díaz Bancalari de un Congreso desmovilizado, sin incentivos, demasiado obediente del Ejecutivo -como él mismo también impulsó- y de un kirchnerismo que ya ve más que duplicado su caudal de diputados en las próximas elecciones.Resultado: un bloque mermado en la participación que sigue defendiendo la unidad pero cada día con más problemas.
Tiene además en contra -ante el futuro reparto de poder- el dato ya consignado: ese cargo nunca fue detentado por los bonaerenses, y menos al mismo tiempo que la conducción de la Cámara.
Y la muestra más clara de por dónde pasará el cuchillo kirchnerista es que el sillón de Díaz Bancalari es el que tiene más nombres apostados en la sucesión. Ya existen tres variantes en la Casa Rosada para el puesto: Carlos Kunkel, Daniel Varizat e incluso Nemirovsci.
Cualquiera de los tres tiene un perfil bien distintivo: Varizat aparece más cercano a la intimidad presidencial, Nemirovsci podría ubicarse dentro de los «gurcas» de su sector por la vehemencia y Kunkel resume una posición más cerrada. En general, los dos primeros tienen, además, buen diálogo con el duhaldismo y el delasotismo.
De hecho, Nemirovsci mantuvo una reunión con Camaño y Díaz Bancalari la semana pasada para quitarle dramatismo a la interna, dejando claro que la pelea de fondo por el control de Diputados será entre diciembre y febrero. No resultó una sorpresa el dato que los kirchneristas se sienten a discutir poder en la Cámara de Diputados con el duhaldismo, algo impensable hace meses.




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