10 de abril 2003 - 00:00

"Duhalde tiene un entorno mafioso"

La incursión de Eduardo Duhalde en la campaña electoral, antes de marcharse a Europa en viaje de «despedida» con su esposa y su hija todavía sigue agitando polémicas en el círculo más estrecho que rodea al Presidente. No le reprochan tanto sus mandobles contra Carlos Menem cuanto la acusación de «fugitivo» que hizo contra Adolfo Rodríguez Saá. Algunos de los responsables de la campaña electoral de Néstor Kirchner pusieron el grito en el cielo: «Hay que ser más cuidadoso, ¿no se da cuenta de que con la pelea le dio un aire impresionante al Adolfo?». En el comando electoral del gobernador de Santa Cruz se teme que Rodríguez Saá ocupe el segundo puesto en la primera vuelta, en lugar del ahijado del gabinete nacional, como promete una formidable campaña de opinión pública.

Nadie está en condiciones de saber si Rodríguez Saá se benefició con estos dardos de Duhalde. Pero reaccionó airadamente ayer, mortificando al Presidente y a su entorno en su imagen de «gobierno sin escándalos de corrupción», como reitera el discurso de la Casa Rosada a cada rato. Desde Santiago del Estero, en tierras de Carlos Juárez (quien no quiere a Menem pero más detesta a Kirchner), Rodríguez Saá dijo que «Duhalde está rodeado por una banda de mafiosos». Después se puso a explicar.

• Afirmación

La primera afirmación para justificar su grave acusación fue que «en la Argentina hay un aparato político mafioso que destruyó a Buenos Aires y al Banco de la Provincia de Buenos Aires; al banco lo fundieron delincuentes, que sumieron al conurbano bonaerense en la pobreza».

Como en otras ocasiones, Rodríguez Saá apuntó al corazón del poder presidencial, mencionando a Juan Carlos Mazzón. Se trata del secretario privado del Presidente y principal operador de la candidatura de Kirchner. En el comando de Rodríguez Saá ya hay una carpeta que viaja con el candidato sobre los antecedentes de este mendocino, desde agosto de 1987 -cuando se produjo la devolución de los bienes del Grupo Greco- en adelante. Y por un momento se remonta más atrás, para recordar la condena por estafas que lo llevó a la cárcel en Mendoza (cuando trascendió públicamente, en 1991, su jefe José Luis Manzano lo expulsó del Ministerio del Interior, por orden de Menem).

Sabe dónde pega Rodríguez Saá en este caso. No es sólo en Duhalde. Desde 1994 este Mazzón trabaja para el matrimonio Kirchner, a cuyo servicio puso sus camándulas desde los tiempos de la Constituyente de Santa Fe.

• Eslabón

Al mismo tiempo, el actual secretario de Duhalde acompañaba a Carlos Corach (ministro del Interior) animando su «Grupo de Amigos del Petiso» sin que eso le impidiera colaborar con Domingo Cavallo, enfrentado a muerte con su otro jefe. De la relación con Cavallo nació la amistad con Alberto Fernández, el actual jefe de campaña de Kirchner. Fernández vivió largo tiempo en la articulación entre el cavallismo, el Banco Provincia y los Kirchner. A él se refiere, también, Rodríguez Saá cuando habla de los que «fundieron el banco». Este Fernández es el segundo capítulo de la carpeta de «el Adolfo», según explicaban ayer los animadores de su caravana santiagueña.

El tercero es el eslabón que une desde hace casi 10 años a Mazzón con Fernández: José Pampuro, el secretario general de la Presidencia. Este triángulo representa el puente más efectivo entre el «entorno» de Duhalde y el del candidato presidencial del gobierno. Pampuro, hay que reconocerlo, es un hombre generoso. Le abrió la puerta del duhaldismo a Mazzón cuando el actual secretario privado trabajaba para Carlos Ruckauf y su proyecto presidencial. Lo hacía militando en contra de Duhalde, de lo que puede dar testimonio el entrerriano Jorge Busti, uno de los convocados por «El Chueco» para que corte amarras con el presidente actual y se sume al sueño de «Rucucu Presidente» (tal vez Norberto Oyarbide llame un día a declarar a este conspirador, testigo de todas las tertulias realizadas en el Banco Provincia para dar una «salida» al gobierno de Fernando de la Rúa). Es lo que, en definitiva, pretende Rodríguez Saá con su acusación: está enardecido con que Duhalde se burlara de que «se fue porque lo querían matar».

El puntano sigue creyendo en esas intenciones y las atribuye, como entonces, al «entorno mafioso» al que denunció ayer.

Dejá tu comentario

Te puede interesar