La relación entre Eduardo Duhalde y José Manuel de la Sota entró anoche en zona de emergencia. El Presidente confesó a un grupo de intendentes y hasta al mismo Felipe Solá que entre sus equivocaciones estuvo confiar tanto en que el cordobés fuera el mejor candidato a presidente. Por eso avaló la creación de la nueva agrupación duhaldista de la provincia de Buenos Aires que no se llamará Duhalde Conducción, sino 17 de Octubre. Ese día, dicen ahora los duhaldistas, esa agrupación recién decidirá a quién apoyarán como candidato a presidente por el PJ.
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Por eso, en la cena de De la Sota anoche en el restó La Provinciana en la avenida Belgrano de Avellaneda con la mesa chica del duhaldismo hubo un ultimátum. De la Sota venía de un largo maratón de reuniones en sus cuarteles del Hotel City con dirigentes del todo el país donde reiteró lo publicado ya por este diario sobre el apoyo a desgano de Duhalde.
Anoche se lo dijo en estos términos a los bonaerenses: «Duhalde sólo me promete actos, pero no me ayuda. No me da medios. No me cumplió con ponerme el vicepresidente de la provincia de Buenos Aires.Vengo acá a saber qué van a hacer conmigo».
Sólo les arrancó la promesa de apoyo logístico al acto de Ferro del 27 de setiembre. De la Sota se molestó también porque sabe que los emisarios del gobierno están preparando una cumbre secreta de Duhalde con Adolfo Rodríguez Saá.
Este encuentro es urdido por hombres de la segunda línea del gobierno y en esa intención se inscribe la preparatoria que hicieron hace una semana Eduardo Amadeo con Luis Lusquiños, jefe de campaña del sanluiseño y, además, delegado territorial para atender a la provincia de Buenos Aires. Olfateando el pase, se adelantó en migrar de De la Sota a R. Saá el relacionista público César Mansilla, con sus asociados.
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