31 de octubre 2005 - 00:00

Duhaldismo post-Duhalde debate sucesión y postura ante Kirchner

«Estas encuestas no sirven;están mal.» Ofuscado,-Eduardo Duhalde hizo un bollo con las hojas que le había entregado el encuestador JulioAurelio y lo tiró contra la pared. «Las hacés por teléfono y no son precisas. Estos no son los números reales.»

La anécdota, que algunos rescatan de los escombros duhaldistas que dejó el temporal del 23/10, ilustra la cerrazón del ex presidente frente a un fenómeno que se preveía de antemano y que en el peronismo de Buenos Aires, con Duhalde como promotor, muchos se negaban a admitir.

En el duhaldismo esperan todavía un sermón del ex presidente que, ansían, debería sonar antes del 12 de noviembre, día para el que programan un «retiro» en Necochea para reactivar una discusión que se precipitó el lunes en el Consejo del PJ entre gritos y reproches cruzados.

Duhalde
, mientras tanto, recién dejará Uruguay para volver al país entre el miércoles y el jueves próximos. Hasta ahora, los mensajes cifrados que recibieron sus delegados en la provincia sugieren que el ex presidente se correrá de la escena política.

Pero nunca se sabe: dos veces anteriormente, el lomense se despidió públicamente de la militancia efectiva, pero en ambas ocasiones volvió poco tiempo después a incursionar en la política criolla.

Debe saber, eso sí, que en BuenosAires pocos lo esperan con un abrazo. Una buena porción del PJ que lo escoltó en la aventura contra los Kirchner-lo hizo enancado en el concepto peronista de lealtad no porque creyera que la ruptura con Kirchner fuese lo que querían.

El diputado José María Díaz Bancalari y el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, son los exponentes emblemáticos de esa tendencia que parece mayoritaria entre intendentes y legisladores y sugiere entender que «sería irracional obstruir» la gestión de Kirchner. Eso, aclaran, no implica sumarse al kirchnerismo.

• Acusaciones

Existe, por otro lado, un grupo más duro que propone resistir porque «Kirchner no será eterno» y se imaginan como parte necesaria y útil de un bloque amplio que podría acompañar en el futuro a Mauricio Macri. El puntal de ese núcleo es Eduardo Camaño.

Las acusaciones cruzadas son un alimento diario. Los primeros acusan de
«ser el grupo La Colifata» a quienes proponen oponerse al Presidente; éstos le retrucan acusándolos de «traidores» y de pretender salvar su pellejo alineándose con la Casa Rosada.

Algo es cierto.
Bancalari y Curto, por citar los casos más emblemáticos, serían bienvenidos en el gobierno, mientras que Camaño, Oscar Rodríguez o Alfredo Atanasof, por citar a tres de los duros, están incluidos en la lista de aquellos a los que Kirchner preferiría no reciclar.

Por eso, si llega a concretarse, la cita de noviembre en Necochea será el ring donde se discutirán estas posturas.
¿Es posible una fractura del duhaldismo? De ambos lados sostienen que su intención es unificar posiciones para evitar un desbande, pero no parece fácil encontrar un punto medio.

Esta semana podría haber un anticipo de ese tironeo cuando los diputados del PJ se reúnan para definir cómo actuarán en el Congreso (ver nota aparte) mientras sus pares bonaerenses se zambullirán a debatir qué harán frente a
Felipe Solá en la provincia.

Lo único que tienen en comúnpor ahora es la idea mantener la
«identidad» como PJ de Buenos Aires. Al respecto, Kirchner les allanó el camino al ordenarles a los espadones del Frente para la Victoria (FpV) bonaerense que no insistan por el momento con copar el partido.

Pero hasta allí llega la sintonía porque, en rigor, la diferencia entre unos y otros es gruesa y data desde que -allá por junio de este año-se discutió si acordar o romper con Kirchner.

Ahora la discusión es otra: con Duhalde alejado y prometiendo que se retira definitivamente, la pulseada es
quién se queda con el control del PJ bonaerense: ¿unos para negociar desde allí con Kirchner; los otros para hacerlo con Macri o el opositor mejor posicionado en 2007?

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