Las internas dentro del bloque peronista están saludables como nunca. En el duhaldismo, después de haber definido que no participará de los encuentros de la bancada ahora conducida por el cuarteto kirchnerista -sólo enviarán un representante, como embajador-, aparecieron ya diputados que insisten en no perder el espacio dentro de ese bloque oficial PJ. Quieren obligar, en todo caso, al kirchnerismo a precipitar una ruptura, mientras el Presidente, ministros y funcionarios siguen cruzándose descalificaciones con los bonaerenses en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, radios y televisión.
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Ayer, Daniel Basile, un ultraduhaldista, fue uno de los encargados de explicar esta estrategia, que no comparten los bonaerenses más duros que prefieren separarse ya de la conducción kirchnerista. «Los que nos quedamos dentro del justicialismo, bancando nuestros errores e historia y aportando nuestro convencimientohacia el futuro, queremos quedarnos en el bloque y seguramente no vamos a ser nosotros los que lo rompamos», dijo Basile.
Ese fue el pedido textual que Eduardo Duhalde les hizo a sus diputados la noche en que se definía el recambio de conducción en el PJ -cuando Díaz Bancalari se fue obligado a una licencia-: no romper si el kirchnerismo no rompe. Pero como la situación de tensión en la bancada es casi insostenible, Basile aclaró: «Todo es posible en la viña del Señor». («De todo hay en la viña del Señor», dice el versículo bíblico).
• Batallas
Mientras tanto, y en medio de esa disputa con los duhaldistas, aparecieron ya las primeras btallas dentro de la conducción cuatripartita kirchnerista del bloque. Los alineamientos dentro de ese cuarteto han sido casi automáticos. Jorge Argüello, con historia en el peronismo menemista, duhaldista y electo nuevamente diputado como macrista -todas categorías de las que ahora es ex-tiene afinidad política con Juan Manuel Urtubey, dupla a la que muchos encasillan como lo más parecido a la continuidad de José María Díaz Bancalari.
Enfrente, el rionegrino ultrakirchnerista Osvaldo Nemirovsci tiene mejor relación con el otro integrante, el cordobés Carlos Caserio.
En esta puja de la interna kirchnerista hay varios puntos en disputa. Uno es el control administrativo del bloque, que pretende tomar Argüello, mientras los kirchneristas puros, como Nemirovsci, no quieren aceptar ningún funcionario para ese cargo que tenga alguna relación pasada con Díaz Bancalari, como su ex secretaria Juliana Taquini, a quien en los pasillos apodan «Condoleeza», como la Rice en Washington, o a Fernando Salim que se ocupó de los aspectos administrativos de la bancada durante el mandato de Bancalari.
En el recinto, Urtubey demostró, en su única intervención hasta ahora como integrante de la jefatura peronista, que tiene alguna experiencia para manejar un debate, algo más que la que demuestra Argüello. Sirvió para salvar errores como el que cometió Caserio que en su inexperiencia atacó al radicalismo cuando lo necesitaba para votar una ley, momento en que el «enemigo» duhaldista Eduardo Camaño salvó las papas pidiéndole a Horacio Pernasetti que los radicales se quedaran en lugar de retirarse ofendidos. Todo se corrige con la experiencia, sobre todo si la confianza de Kirchner está más depositada en Nemirovsci y su compañero delasotista Caserio, aunque Argüello cuente con la espada de Alberto Fernández.
En estos alineamientos también entran en juego los kirchneristas santacruceños. Eduardo Arnold, vicepresidente de la Cámara, ya hizo alianza con Argüello y Urtubey dentro de la nueva interna del bloque; mientras que Nemirovsci se aseguró aliados cercanos al Presidente, como Daniel Varizat y Esteban.
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