16 de febrero 2006 - 00:00

Duhaldistas anoche cerca del divorcio

La pregunta del millón con la que el grupo de duhaldistas duros conocido como El General entró ayer a la reunión de bloque con sus compañeros conversos al kirchnerismo fue: «¿Qué cambió?». Más que un interrogante real se trataba de un truco retórico para dejar en evidencia a los «infieles» que, tras la derrota del Peronismo Federal ante el Frente para la Victoria en las elecciones de octubre, se volcaron a las filas del oficialismo.

El encuentro marcó el comienzo del fin del bloque duhaldista de 31 legisladores. Carlos Ruckauf, Jorge Landau, Graciela Camaño y Alfredo Atanasof, encabezados por José María Díaz Bancalari, ven con simpatía el proyecto del gobierno para reformar el Consejo de la Magistratura. Saben que ése es el peaje que hay que atravesar para entrar en el círculo de confianza del oficialismo en el Congreso. Fueron justamente Landau y Ruckauf los que generaron la primera grieta en el Peronismo Federal, cuando en el plenario de las comisiones de Justicia y Asuntos Constitucionales firmaron en disidencia parcial al dictamen de reforma del este órgano colegiado, diferenciándose de Juan José Alvarez, Francisco de Narváez y Cristian Ritondo, quienes lo suscribieron pero en disidencia total.

El agrio debate enfrentó a Díaz Bancalari con Eduardo Camaño. «Las ONG que se oponen a este proyecto son todas antiperonistas y lo que quieren es joder a la política y a los políticos», bramó Bancalari.

Camaño
sintetizó su ánimo para apoyar al gobierno con esta evocación: «Yo puse en juego todo para la política, hasta la presidencia de la Cámara. ¿Qué hizo Balestrini, que se dice compañero, cuando me reemplazó? Mandó a hacer una auditoría de todos mis actos».

• Nuevo error

Bancalari le retrucó: «Piensen en lo que hacen, encerrarse es un error. Por este mismo error fuimos en octubre contra el Presidente en las elecciones, y ahora estamos pagando ese error. No lo repitamos esta vez con el Consejo de la Magistratura».

Graciela Camaño
se quejó de que se la mostrase en una ilustración de este diario en una casilla de peaje: «Yo no cobro ningún peaje», dijo. Eduardo Camaño le aclaró que en ese dibujo aparece pagando y no cobrando el peaje: «Pero Graciela, los aprietes que hace este gobierno, ¿son o no son también un peaje?».

Pese a este clima ríspido que se extendió hasta pasadas las 23, la reunión se inició designando una mesa de conducción para la frágil alianza de ex duhaldistas. La integrarán, mientras dure este grupo, Díaz Bancalari, Alejandra Oviedo (La Rioja), Luis Barrionuevo (Catamarca), Estela Peso ( Misiones), Lucrecia Monti ( Capital), Gustavo Ferri y Graciela Camaño (Buenos Aires).

Monti
, esposa del porteño Eduardo Rollano, estaba ausente y fue propuesta por Cristian Ritondo, ya miembro pleno del más opositor grupo El General. Se quedaron sin chapa dos ausentes notables, Oscar Rodríguez y Mabel Müller.

La postura disidente de Alvarez y de De Narváez significará en el recinto el rechazo in totum del proyecto, junto al resto de los partidos opositores. Uno de los legisladores del duhaldismo antikirchnerista recordaba ayer antes de entrar al cónclave que en diciembre, en una reunión del bloque previa a la firma del dictamen, la orden que habían recibido era la de rechazar el proyecto en su totalidad. Por eso en el mitin de ayer les pidieron explicaciones a los diputados liderados por Díaz Bancalari sobre el cambio de postura. La respuesta, obvia y repetitiva: se acompaña al que gana en las urnas.

• Clave

Ayer, ese sector mayoritario que promueve votar el proyecto oficial se oponía a la libertad de conciencia, y buscaba convencer a los duros de la necesidad de tomar una decisión unificada para no fracturar el bloque. La decisión de los duhaldistas es clave para el kirchnerismo, que los considera el plato principal para poder aprobar holgadamente la reforma que impulsa y que requiere 129 votos positivos.

El encuentro del bloque comenzó a las 18.30. De sus 31 miembros, entre 16 y 17 -en su mayoría bonaerenses-quieren votar el proyecto del oficialismo, e intentan convencer a la bancada de que se expida en ese sentido. Pero otros diez lo rechazan. El problema se plantea debido a que los legisladores que promueven el respaldo al gobierno no quieren que se vote la libertad de conciencia.

Los diputados que se inclinaron por votar por la iniciativa oficial son
José María Díaz Bancalari, Alfredo Atanasof, Jorge Landau, Carlos Ruckauf, Jorge Villaverde, la «chichista» Mabel Müller, su marido Oscar Rodríguez, Oscar Di Landro, la ex pattista Mirta Pérez, Nora Chiaccho, Aníbal Stella, Héctor Porto, Hugo Toledo, el ex menemista Mario Santander y Luis Barrionuevo, entre otros, según indicaron fuentes legislativas.

En tanto, entre los legisladores que rechazan el proyecto están
Eduardo Camaño, Juan José Alvarez, Nélida Boga, Gustavo Ferri, Francisco de Narváez, Jorge Sarghini, Marina Cassese, María del Carmen Rico, la porteña Lucrecia Monti, los menemistas Alejandra Oviedo y Adrián Menem.

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