1 de abril 2002 - 00:00

Dura crítica de obispos a la dirigencia política

Obispos de todas las provincias realizaron ayer, Domingo de Pascuas, un duro diagnóstico del país definiéndolo como «país moribundo» y en «agonía», con fuertes críticas a la dirigencia política.

El arzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni, abogó por una «fiesta de Pascuas para todos los hombres y todos los pueblos, pero especialmente para nuestro país moribundo, cuando ya no muerto, según lo testifica la corrupción que lo invade».

Dos obispos de Jujuy, Marcelo Palentini y Pedro Olmedo, calificaron de «indignos» a los dirigentes políticos porque «tienen privilegios irritantes, mientras el pueblo está sin trabajo y pasando hambre».

Sostuvieron en un documento que «la clase política, los dirigentes empresariales, gremiales y los que administran Justicia, no se dan o no se quieren dar cuenta de la gravedad (de la situación) y no tienen la altura moral para dejar de lado los intereses propios o partidarios para acudir en auxilio del moribundo».

•Pedido

A su vez, el arzobispo de Rosario y vicepresidente de la Confederación Episcopal, Eduardo Mirás, alertó por «los angustiosos momentos que vive el país» y pidió que «Jesús resucitado asista al pueblo para establecer entre todos nuevas normas de vida en orden a la convivencia social».

El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado, Jorge Berg oglio, hizo notar que la población está «triste» pero consideró que «no todo está terminado».

•Paralelismo

Durante la celebración de la misa de Pascua, la noche del sábado, Bergoglio hizo un paralelismo entre la Resurrección de Cristo luego de que su cuerpo fuera dejado en un sepulcro cavado en la roca, con «nuestro pueblo que hoy, triste, se encuentra frente a una piedra sellada que habla de muerte, de corrupción y derrota».

El obispo diocesano de San Luis, monseñor
Jorge Luis Lona, expresó que «la Argentina de hoy es un ejemplo del poder de la mentira y del egoísmo».

En su mensaje de Semana Santa, titulado «El amor divino que nos enseña a amar», el prelado puntano destacó que debemos «aprender la verdad del amor y a recibir la vida en el amor de Cristo».

El ex obispo de Viedma y futuro titular diocesano de Neuquén
Marcelo Melani sostuvo ayer que los argentinos deben abrirse a la solidaridad y alentar la esperanza.

«En medio de la oscuridad que hoy parece reinar en el país, está en nosotros los cristianos reconocer los destellos de luz, de vida y esperanza que nos envía Dios, para alentar la esperanza de que pronto llegará la luz verdadera y plena.»

Por su parte, el arzobispo de Paraná y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor
Estanislao Karlic, alertó sobre la necesidad de cambiar la vida moral personal y de la sociedad.

Monseñor
Carlos Ñañez, arzobispo de Córdoba, reclamó «renunciamientos» para superar la grave situación que vive el país, al entender que «de estas situaciones se sale con esfuerzo y con sacrificio».

El obispo de Mar del Plata,
José María Arancedo, sostuvo en su homilía de Pascuas que en los políticos argentinos «existe un vacío de credibilidad» y que la dirigencia no tiene «voluntad de cambio».

Por último, el arzobispo de Resistencia,
Carmelo Juan Giaquinta, afirmó que «la Argentina de hoy huele muy mal», en referencia a la crisis socioeconómica que atraviesa el país.

•Fracaso

«En los más de setenta años que tengo de existencia, nunca el pueblo argentino ha sufrido una experiencia de fracaso como la de hoy», afirmó Giaquinta, a la vez que lanzó una fuerte crítica a los dirigentes de los distintos partidos políticos.

«La claudicación de la dirigencia política argentina ha sido colosal», sostuvo el prelado y, tras una pausa, exhortó a los presbíteros de la Iglesia Católica «a no claudicar también como dirigentes espirituales.»

Desde Córdoba, el arzobispo monseñor
José María Arancibia, destacó que los sentimientos de felicidad del pueblo argentino se encuentran agobiados por la incertidumbre y la corrupción.

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