Dura crítica de obispos a la dirigencia política
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•Pedido
•Paralelismo
Durante la celebración de la misa de Pascua, la noche del sábado, Bergoglio hizo un paralelismo entre la Resurrección de Cristo luego de que su cuerpo fuera dejado en un sepulcro cavado en la roca, con «nuestro pueblo que hoy, triste, se encuentra frente a una piedra sellada que habla de muerte, de corrupción y derrota».
El obispo diocesano de San Luis, monseñor Jorge Luis Lona, expresó que «la Argentina de hoy es un ejemplo del poder de la mentira y del egoísmo».
En su mensaje de Semana Santa, titulado «El amor divino que nos enseña a amar», el prelado puntano destacó que debemos «aprender la verdad del amor y a recibir la vida en el amor de Cristo».
El ex obispo de Viedma y futuro titular diocesano de Neuquén Marcelo Melani sostuvo ayer que los argentinos deben abrirse a la solidaridad y alentar la esperanza.
«En medio de la oscuridad que hoy parece reinar en el país, está en nosotros los cristianos reconocer los destellos de luz, de vida y esperanza que nos envía Dios, para alentar la esperanza de que pronto llegará la luz verdadera y plena.»
Por su parte, el arzobispo de Paraná y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Estanislao Karlic, alertó sobre la necesidad de cambiar la vida moral personal y de la sociedad.
Monseñor Carlos Ñañez, arzobispo de Córdoba, reclamó «renunciamientos» para superar la grave situación que vive el país, al entender que «de estas situaciones se sale con esfuerzo y con sacrificio».
El obispo de Mar del Plata, José María Arancedo, sostuvo en su homilía de Pascuas que en los políticos argentinos «existe un vacío de credibilidad» y que la dirigencia no tiene «voluntad de cambio».
Por último, el arzobispo de Resistencia, Carmelo Juan Giaquinta, afirmó que «la Argentina de hoy huele muy mal», en referencia a la crisis socioeconómica que atraviesa el país.
•Fracaso
«En los más de setenta años que tengo de existencia, nunca el pueblo argentino ha sufrido una experiencia de fracaso como la de hoy», afirmó Giaquinta, a la vez que lanzó una fuerte crítica a los dirigentes de los distintos partidos políticos.
«La claudicación de la dirigencia política argentina ha sido colosal», sostuvo el prelado y, tras una pausa, exhortó a los presbíteros de la Iglesia Católica «a no claudicar también como dirigentes espirituales.»
Desde Córdoba, el arzobispo monseñor José María Arancibia, destacó que los sentimientos de felicidad del pueblo argentino se encuentran agobiados por la incertidumbre y la corrupción.




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