10 de agosto 2004 - 00:00

Duró poco CGT unida: Rueda vs. alianza Moyano-piqueteros

Susana Rueda
Susana Rueda
El protagonista menos pensado, el piquetero Raúl Castells, disparó la primera colisión pública en la cúpula de la CGT unificada. A 20 días de su jura, Hugo Moyano y Susana Rueda se trenzaron ayer en torno a la visita-marcha que el jefe del MIJD hará mañana a la sede de la central obrera.

Como informó este diario, frente a la movilización de Castells a las oficinas de Azopardo al 800, Moyano y Rueda -en este caso, acompañada por José Luis Lingieri- tenían posturas encontradas respecto de recibir o no al líder piquetero. El camionero está de acuerdo; la dama no.

A pesar de que por la tarde, el líder de los colectivos y vocero de la CGT, Juan Manuel Palacios, confirmó que recibirían a Castells, anoche, en cumbre de urgencia, el triunvirato buscaba una salida acordada a esa crisis.

Pero antes, Moyano y Rueda confrontaron. «Leímos que Castells va a pasar por la CGT y lo vamos a recibir como a cualquier otro», dijo Moyano, pero Rueda cuestionó que ese encuentro «no fue debatido» en el consejo directivo y por tanto, si se hace, es «a título personal».

«No estoy de acuerdo con la metodología de la violencia, la extorsión y la provocación»,
dijo Rueda para argumentar su negativa a recibir a Castells y cuestionó, además, que el piquetero intente «imponerle» una audiencia a la central obrera.

A pesar de que ambos evitaron darle rango de polémica, para no mostrar que a poco de andar la jefatura gremial comienza a agrietarse, el tema generó malestar en el seno de la CGT. Lo cierto es que, por primera vez en público, Moyano y Rueda aparecen con posturas antagónicas.

• Pedido

Así y todo, el motivo de la disputa es considerado menor: más entendible hubiese sido que los triunviros se atropellen por la postura que cada uno defiende ante el gobierno. Pero Castells, decían ayer desde las oficinas de Azopardo, «no merece tanto ruido».

Por eso, luego de reunirse con el Episcopado,
Moyano se arrimó a los micrófonos para desmentir que se hubiese desatado una «polémica» en torno a la presencia de Castells en la CGT. Tenía un motivo: un rato antes, los obispos le había pedido que «se mantengan unidos».

Por eso,
Rueda vistió su queja explicando que Moyano podrá recibir a Castells como «compañero de viejas luchas o, a título personal, pero las reuniones no se imponen y, además, el tema no fue debatido en el consejo directivo».

Moyano
mantiene un vínculo más personal que político con Castells, que tuvo su punto de mayor cercanía cuando el camionero, junto a Adolfo Rodríguez Saá -por entonces candidato con chances-, marchó a los tribunales de Lomas de Zamora para pedir la liberación del piquetero.

Ayer, en tanto, el jefe del MIJD ratificó que a las 9 de la mañana partirá al frente de un columna de piqueteros y sindicalistas hacia la sede de la CGT para acercarle un petitorio a la cúpula sindical que, dijo, debería
«hacerlo suyo».

Castells
pretende que la CGT unificada lo acompañe en su pedido para que el gobierno incremente los planes sociales de $ 150 a $ 350, fije un sueldo mínimo de $ 800 y una jubilación no inferior a los $ 500.

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