Duró poco CGT unida: Rueda vs. alianza Moyano-piqueteros
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Susana Rueda
«No estoy de acuerdo con la metodología de la violencia, la extorsión y la provocación», dijo Rueda para argumentar su negativa a recibir a Castells y cuestionó, además, que el piquetero intente «imponerle» una audiencia a la central obrera.
Así y todo, el motivo de la disputa es considerado menor: más entendible hubiese sido que los triunviros se atropellen por la postura que cada uno defiende ante el gobierno. Pero Castells, decían ayer desde las oficinas de Azopardo, «no merece tanto ruido».
Por eso, luego de reunirse con el Episcopado, Moyano se arrimó a los micrófonos para desmentir que se hubiese desatado una «polémica» en torno a la presencia de Castells en la CGT. Tenía un motivo: un rato antes, los obispos le había pedido que «se mantengan unidos».
Por eso, Rueda vistió su queja explicando que Moyano podrá recibir a Castells como «compañero de viejas luchas o, a título personal, pero las reuniones no se imponen y, además, el tema no fue debatido en el consejo directivo».
Moyano mantiene un vínculo más personal que político con Castells, que tuvo su punto de mayor cercanía cuando el camionero, junto a Adolfo Rodríguez Saá -por entonces candidato con chances-, marchó a los tribunales de Lomas de Zamora para pedir la liberación del piquetero.
Ayer, en tanto, el jefe del MIJD ratificó que a las 9 de la mañana partirá al frente de un columna de piqueteros y sindicalistas hacia la sede de la CGT para acercarle un petitorio a la cúpula sindical que, dijo, debería «hacerlo suyo».
Castells pretende que la CGT unificada lo acompañe en su pedido para que el gobierno incremente los planes sociales de $ 150 a $ 350, fije un sueldo mínimo de $ 800 y una jubilación no inferior a los $ 500.




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