12 de diciembre 2001 - 00:00

EE.UU. ubicó a Bin Laden en zona montañosa de Afganistán

En lo que constituye un drástico giro en la guerra contra el terrorismo, los organismos de inteligencia norteamericanos revelaron ayer que lograron detectar la ubicación exacta de Osama bin Laden en un refugio montañoso de Afganistán. Un devastador bombardeo provocó la muerte de varios líderes de su grupo Al-Qaeda y dio lugar a un frenético intercambio de conversaciones que permitió dar con su paradero. Ante la novedad, se puso en marcha un dispositivo para bloquear su fuga por tierra, aire o mar. Mientras, comandantes de la Alianza del Norte anunciaron que lograron quebrar la resistencia de los combatientes de Al-Qaeda y que éstos podrían entregar hoy sus armas.

Un mujaidín antitalibán carga municiones cerca de Tora Bora.
Un mujaidín antitalibán carga municiones cerca de Tora Bora.
Washington (AFP, Reuters, EFE, ANSA, DPA) - Poco después de que comandantes afganos antitalibanes anunciaron que los combatientes de la red terrorista Al-Qaeda que resistían en sus cuevas en las montañas de la región de Tora Bora depondrán hoy las armas y se entregarán, fuentes de inteligencia norteamericanas difundieron anoche la noticia más esperada de la guerra: Osama bin Laden y sus principales lugartenientes fueron localizados en esa zona, lo que podría precipitar dramáticamente su captura o su muerte.

Según señaló la cadena televisiva ABC, los servicios de inteligencia recibieron una información muy clara en ese sentido, luego de que un avión estadounidense descargara una poderosa bomba cerca «Daisy Cutter» de más de 7 toneladas de los supuestos cuarteles del líder de Al-Qaeda en Tora Bora.

Además de destruir el lugar, el estallido provocó un inmediato y frenético intercambio de comunicaciones radiales y por teléfono satelital entre miembros de Al-Qaeda, dijo la cadena. Añadió que esas comunicaciones suministraron la confirmación de que Bin Laden y sus lugartenientes permanecen en la región, además de que otros jefes de la organización resultaron muertos.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, señaló que los militares encargados de la operación «sintieron que tenían buenas razones para usar esas bombas en ese lugar».

Los últimos combatientes leales a Osama bin Laden en Afganistán bajarán hoy de las cuevas en las que estaban arrinconados en la cumbre de una montaña de Melaua, una cadena cercana a Tora Bora, y entregarán sus armas, según anunciaron comandantes afganos.


«Se acabó», declaró Haji Mohammed Zaman, uno de los estrategas de los mujaidines de la Alianza del Norte que habían combatido a los terroristas en la zona montañosa repleta de cuevas que fueron construidas en los ochenta para resistir al ocupación soviética. Pero en Washington, el jefe del Estado Mayor estadounidense, Richard Myers, dijo no tener confirmación de la rendición y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, estimó que «la guerra está lejos de haber acabado».

• Despliegue

Para evitar la posible fuga de Bin Laden, miles de soldados y miembros de las fuerzas paramilitares paquistaníes fueron desplegados en una franja fronteriza de 40 km frente a Tora Bora. «La zona de frontera frente a Tora Bora está prácticamente cerrada y los helicópteros aseguran una vigilancia constante», indicó un portavoz del ejército paquistaní.

El comandante Zaman declaró que habló con responsables de Al-Qaeda y le comunicaron: «No queremos luchar contra ustedes, nos rendimos».
«Todos los miembros de Al-Qaeda descenderán de la montaña mañana (por hoy) a las ocho», precisó Zaman. «No hay condiciones. Deben salir de las grutas y cavernas y entregar sus armas.»

Por lo menos un avión estadounidense efectuó anoche un violento ataque contra objetivos de Al-Qaeda en las Montañas Blancas, en la zona de Tora Bora.

El intenso bombardeo de los B-52 estadounidenses, que lanzaron durante varios días toneladas de bombas en la región de Tora Bora, entre ellas la devastadora «corta margaritas» Blu 82, «tuvieron los efectos deseados, es decir, matar a los integrantes de la red Al-Qaeda», sostuvo el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense,
Richard Myers. El militar insistió en que su objetivo es «matar o capturar a todos los terroristas». El Pentágono encontró una resistencia férrea de los miembros de Al-Qaeda en Tora Bora, por lo que en un primer momento los avances habían sido muy lentos pero que se aceleró en los últimos días, cuando se confirmó la caída de Kandahar, el antiguo bastión militar y político de los talibanes.

• Registros

Además, las autoridades navales llevan a cabo registros en las aguas de los mares asiáticos en busca de Bin Laden, informó el diario singapurés «Shipping Times». Según fuentes navieras de Singapur, donde se encuentra el principal puerto de la región, todos los barcos que salen de Pakistán son registrados por fuerzas navales estadounidenses, británicas, australianas, alemanas o francesas de la coalición antiterrorista.

En un comunicado a las navieras comerciales que operan en la zona y publicado por el diario de Singapur, los jefes militares de EE.UU. advirtieron de que se emplearán todos los medios para detener y registrar los buques sospechosos.

«Cualquier sospechoso de ayudar o transportar a Bin Laden o a líderes de Al-Qaeda corre el riesgo de ser abordado y ver su barco requisado o hundido, y de ser encarcelado», añade la nota.

El jefe militar afgano Zaman no quiso indicar qué suerte le espera a la guardia pretoriana de Bin Laden, integrada sobre todo por voluntarios árabes y chechenos, y que según estimaciones recientes contaría con unos 1.500 miembros, aunque organizaciones como Amnistía Internacional ya reclamaron por sus derechos humanos por anticipado. En una conferencia de prensa en Washington, Rumsfeld estimó que Estados Unidos todavía no alcanzó su objetivo en Afganistán.

«Lamento decir que todavía no alcanzamos nuestro objetivo preciso», dijo, y añadió que «los terroristas pueden ocultarse en las montañas, pueden esconderse en las ciudades. Esta guerra no ha acabado», declaró.

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