Aníbal Ibarra aún no logra aplacar la convulsión que causó en su gabinete el desembarco de Juan José Alvarez, comenzó a agitarse la Legislatura porteña con pases políticos, también como efecto de la renovación del Gobierno de la Ciudad.
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Anoche, luego de una reunión de más de cuatro horas en el despacho de Ibarra, de la que participaron su jefe de Gabinete, Raúl Fernández; y su hermana, la senadora Vilma Ibarra, finalmente el jefe de Gobierno decidió aceptar la renuncia del subsecretario de Justicia, área que ahora depende de Alvarez ( secretario de Justicia y Seguridad Urbana), Marcelo Antuña. Ese funcionario, que trabaja en el Gobierno porteño desde el primer mandato de Ibarra, se había transformado en la prenda de negociación entre los nuevos aliados del jefe porteño y la línea interna del Frente Grande que hegemoniza Vilma Ibarra en sintonía con la transversalidad que adhiere al kirchnerismo.
Desde el primer día en que asumió, hace una semana, el nuevo funcionario pidió las renuncias de los tres subsecretarios de su área, lo que resultaba más que entendible ante una nueva gestión. Así reemplazó al de Control Comunal por Pedro Fioretti y al de Seguridad por Diego Gorgal, pero no podían anunciar quién se ocupará de la Justicia (será un ex juex o juez con licencia en la Capital Federal) porque la dimisión de Antuña quedaba a decisión de Ibarra. Ayer se confirmó, luego de que el alvarismo asegurara: «Con Antuña no vamos a trabajar, si ese funcionario es más importante que todo lo que venimos a transformar, que elijan con quiénes es quedan», bramaban por lo bajo algunos colaboradores del duhaldista. Ahora la puja vendrá por las direcciones generales del área. En principio, Ibarra está de acuerdo con desalojar todas las que tienen que ver con inspectores, las que manejaba la vilmista Fabiana Fizsbin, por una cuestión lógica, pero quiere evitar castigar a funcionarios que a pesar de estar bajo el techo de Justicia y Seguridad no tendrían nada que ver con lo acontecido. Por otra parte, ayer comenzó la gestión de Alvarez a rechazar renovaciones de contratos.
En la Legislatura porteña ya anunció que abandonará la bancada de Mauricio Macri el duhaldista Helio Rebot, quien antes de asumir como legislador porteño supo ser de los principales asesores de Jorge Argüello, el diputado nacional que ingresó por el macrismo pero que viene afinando su sintonía con el Presidente. Lo mismo le sucede a su par porteño, que se enroló en las raras filas de «macrismokirchnerismo». Ahora se propone concretar la conformación de un bloque peronista amplio, capturando la mayor cantidad de bancas dispersas que tiene el peronismo. Por cierto, en la Legislatura porteña conviven 22 peronistas en distintos bloques, algunos de los cuales estarían siendo tentados a pasarse al bloque kirchnerista que integran 6 legisladores y preside el abogado de fábricas recuperadas Diego Kravetz. En principio, Rebot se sumará a esa bancada pero la idea es alentar los pases, por ejemplo, de Chango Farías Gómez, Eduardo Borocotó, Alicia Bello, Juan Manuel Velazco o Diego Santilli, entre otros.
Un duhaldista porteño de la primera hora (otra extraña conversión, propia de la Capital Federal, que acostumbra emigrar de boletas y partidos), pero, muy kirchnerista, explicaba lo que acontece en estos días en el distrito: «El acuerdo de Duhalde fue brindarle salvataje a Ibarra, pero si hay algún proyecto político de la gestión de 'Juanjo' es de la gestión de Alvarez». La explicación venía a echar tranquilidad a los atribulados ibarristas que tensan a un Ibarra aún debilitado para que no ceda más de su gobierno a la intervención del nuevo secretario de Justicia y Seguridad. Otros allegados a Ibarra, en cambio, le han tomado ya cariño al bonaerense y lo llaman «Jay Jay el avioncito», aludiendo al dibujo animado que además de portar las iniciales de su nombre es un avión «que llega a tiempo y todo le sale bien».
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