Eje Kirchner-Solá duró apenas un mes de gestión
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Como registro fresco queda el maltrato que Solá aplicó a Kirchner semanas antes de la presidencial: por entonces lo castigó por hacer campaña presidencial con los recursos que dejaba de recibir Buenos Aires y hacía de Santa Cruz una provincia rica.
• Marcadas diferencias
Después Solá se alineó y terminó por sostener la postulación del sureño pero nunca dejó de marcar diferencias. Y se molestó cuando Kirchner permitió a uno de los suyos, Eduardo Sigal, ser candidato a gobernador en Buenos Aires.
Ahora, a pesar que Kirchner encabezó en La Matanza el show de lanzamiento de la campaña de Solá, Sigal sigue en carrera. Los felipistas le quitan peso pero la persistencia de Sigal, que ocupa un despacho en Cancillería, es un reflejo de la tensión.
Como coronación de esos resquemores hay otros hechos que inquietan al bonaerense:
• Solá reniega porque la Nación no comparte su angustia por la crisis de inseguridad en el conurbano. Pedía un ministro que tome la crisis delictiva como un «problema nacional» y esperó en vano que Kirchner lo consulte sobre las designaciones en el área. Pero el santacruceño nombró a Gustavo Béliz que todavía no logra tranquilizar a Solá para quien el tema seguridad es clave para su reelección.
• Molesta la autonomía de Alicia Kirchner que tiene trato directo con piqueteros, como Raúl Castells, que chocan sistemáticamente con Solá. Las visitas sorpresivas de la ministra al conurbano descolocan a los intendentes que frente a la ausencia de Duhalde se quejan ante Solá porque lo entienden como un desplante de Kirchner. Y reniegan de los 18 mil planes que Trabajo pagó a clanes piqueteros mientras los municipios hace meses no pueden agregar un solo beneficiario.
• Se suman rispideces menores. La semana pasada, el secretario de Energía, Daniel Camerón, visitó La Plata, quiso reunirse con Solá, pero éste no le dio audiencia. El patagónico corrió a quejarse ante su jefe Kirchner. También Daniel Filmus, de Educación, estuvo en La Plata y ni siquiera -a pesar de que tiene excelente trato con su par bonaerense Mario Oporto- notificó a ceremonial de gobernación.
Los kirchneristas dicen que Solá olvida acciones -anuncio de obras públicas, rescate de patacones- que el Presidente operó en su favor. Y confían en que esos celos van a desaparecer porque, y en eso coinciden en La Plata, se necesitan mutuamente. En Capital al menos, eso está pendiente.



