Aviones criollos que hundieron barco inglés recibidos con respeto en el USS Reagan.
Observar las maniobras de tres Super Etendard, el caza de la Aviación Naval que hundió un destructor británico en Malvinas, sobre la cubierta del portaaviones norteamericano Ronald Reagan, el presidente que conducía Estados Unidos en el momento del conflicto, se diría que es la mejor imagen de que la desconfianza por la guerra quedó muy atrás. Sólo en la mente de los kelpers anidan sospechas. Hoy el canciller, Rafael Bielsa, en el Comité de Descolonización de la ONU en Nueva York, se enterará de las críticas del consejero isleño Roger Edwards a Néstor Kirchner y a la actitud agresiva (en su carta sugiere que la Argentina puede volver a posiciones beligerantes) de la política exterior del gobierno nacional.
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Ayer los marinos norteamericanos elogiaron la performance de los pilotos criollos en el operativo aeronaval denominado Gringo-Gaucho. Tres aviones de fabricación francesa -probados en combate-pertenecientes a la Aviación Naval realizaron maniobras de «toque y siga», una simulación de aterrizaje, sin enganchar en la cubierta del Ronald Reagan.
Como la Armada desafectó el portaaviones 25 de Mayo en 1998, debe recurrir a soluciones imaginativas como el aprovechamiento de una plataforma de otro país para mantener la calificación embarcada de los pilotos. Antes de llegar a las maniobras reales, los aviadores se adiestran en la base aeronaval Espora, que tiene pintada una pista y un set de luces de cubierta imitando un portaaviones. Esas medidas no bastan, no se pueden reproducir en una pista, el viento sobre cubierta, la velocidad relativa del buque o el balanceo de la cubierta por la acción del mar. Que otras armadas presten la cubierta de sus portaaviones (EE.UU. y Brasil, hasta ahora) fue resultado de los cambios en política exterior de los noventa implementados por Carlos Menem.
• Extensión
La moderna nave nuclear navegaba al sur de Bahía Blanca y las condiciones climáticas extraordinariamente benévolas para esta altura del año permitieron extender la ejercitación de tres enganches simulados a cuatro por cada una de las aeronaves participantes. Una señal de la confianza del comandante del Ronald Reagan en la pericia de los pilotos criollos fue que durante las operaciones permanecieron estacionados en la cubierta todos los aviones de combate F-18 Hornet de la dotación de la nave nuclear (valuados cada uno en algo más de 40 millones de dólares). Alguno dirá que fue una mera coincidencia, pero el ministro José Pampuro, por esas horas de visita oficial en París para estudiar oportunidades de equipamiento, comentó luego de entrevistarse con su colega francesa Michelle Alliot-Marie: « Casi todo nuestro material bélico posterior a la Guerra de las Malvinas e incluso durante la misma es de origen francés; la Argentina ha mantenido una cercanía militar y de defensa muy estrecha con Francia.» Como si recordara que por aquí la marina estadounidense disponía su más flamante máquina de guerra para adiestramiento de pilotos navales argentinos, el ministro completó la idea: « Estados Unidos y Francia son los dos países que tienen posibilidades de obtener contratos en nuevas licitaciones (la radarización), aunque todo dependerá del proceso de licitación y los costos». Pampuro se encuentra de visita oficial en Francia junto al jefe de la Armada, el almirante Jorge Godoy, y el secretario de Planeamiento del Ministerio de Defensa, Luis María Cantarelli, con quienes visitó la exposición europea de armamento militar Eurosatory, en las afueras de París.
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