Un grupo de aviadores militares, acompañado por funcionarios y legisladores nacionales, visitará pasado mañana la nave de guerra más moderna que tienen los EE.UU., el portaaviones nuclear Ronald Reagan, que se fondeará en aguas internacionales frente a Mar del Plata. Los aviadores participarán de una maniobra militar bautizada «Gringo-Gaucho», merced a una zona gris de la legislación que los autoriza a participar de ese tipo de ejercicios. Como es en aguas internacionales adyacentes al mar continental, no hace falta autorización del Congreso para salir y como los estadounidenses no ingresan en el país, no piden inmunidades. Este gesto responde al alineamiento del país con los EE.UU. en temas estratégicos, pero choca con la prosa oficialista que intenta disfrazar esa posibilidad para no irritar a sus aliados de la izquierda.
El portaaviones nuclear Ronald Reagan, anclado ayer frente a Rio de Janeiro. Es la nave de guerra más moderna de los EE.UU. Durante 24 horas protagonizará un ejercicio conjunto frente a Mar del Plata.
El símbolo del alineamiento del gobierno nacional con EE.UU. tendrá lugar este jueves por la mañana. Una veintena de funcionarios y legisladores del oficialismo asistirán a las operaciones de la Aviación Naval en el portaaviones USS Ronald Reagan. Si faltara algún icono, el propio embajador Lino Gutiérrez acompañará el pasaje criollo encabezado por el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta (están invitados Rafael Bielsa y José Pampuro, pero están en Europa) a bordo del último navío nuclear que dio a luz la industria naval norteamericana.
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En efecto el portaaviones Ronald Reagan acaba de incorporarse a la flota estadounidense e inició su navegación para cambiar su apostadero desde el astillero de la base Norfolk, en la costa del Atlántico hasta su destino final en San Diego, en el Océano Pacífico. A lo largo de la travesía tiene planificado efectuar maniobras con aquellos países aliados que tengan marinas «blue waters» (en la jerga inglesa, aguas azules, significa con proyección oceánica) como Brasil, Chile y la Argentina.
El contacto para realizar estas operaciones comenzó a principios de mayo pasado en Washington en el marco de la Cumbre de Armadas de la región. La marina norteamericana trasmitió al jefe naval Jorge Godoy la intención de ofrecer la cubierta del Ronald Reagan para ejercitaciones de «toque y siga» de los pilotos navales de las escuadrillas de Súper Etendard y de los aviones antisubmarinos Tracker.
Las operaciones de «toque y siga» permiten mantener adiestrados a los pilotos de aeronaves de ala fija de la Armada en las operaciones en portaaviones, aunque sin enganchar ni catapultar desde el buque. José Pampuro recibió la primicia y autorizó la participación de los aviadores navales tan pronto como se aclaró que no era necesario ningún tipo de inmunidad para los marinos norteamericanos pues la navegación del portaaviones nuclear será en aguas internacionales.
Por esa misma razón los legisladores invitados al operativo denominado «Gringo-Gaucho», no pusieron reparos en subirse a un avión de la armada norteamericana que partirá este miércoles a las 10 de la mañana del Aeroparque y los depositará una hora más tarde en la cubierta del Ronald Reagan que los esperará a la altura de Mar del Plata. Integran la comitiva, la senadora Marita Perceval, presidenta de la Comisión de Defensa de la Cámara alta, el senador Ramón Puerta, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y el diputado Jorge Argüello, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja.
También se sumarán el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevalier; el subjefe, contraalmirante Alejandro Giromini; y el comandante de Operaciones Navales, contraalmirante, Eduardo Avilés. La observación de las ejercitaciones de los aviadores navales en un portaaviones norteamericano es el primer gesto concreto de acercamiento que da el gobierno de Kirchner luego de que cayeran las maniobras programadas el año pasado con efectivos de aquel país. El daño más severo al adiestramiento combinado fue a la Fuerza Aérea que debió resignar el operativo Aguila III con su homónima norteamericana y las de Brasil y Chile, esas maniobras son equivalentes a las Top Gun que se llevan a cabo para capacitar a pilotos de caza y ataque de EE.UU. La Armada, por su parte, había realizado por última vez con la US Navy, operaciones similares con los portaaviones USS Constelation y USS Lincoln en 1990 y con el USS Kitty Hawk en 1991, durante la gestión de Carlos Menem.
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