13 de agosto 2003 - 00:00

El bloque PJ, ante virtual fractura

"Para evitar la fractura del bloque, les pido a los que estén en contra que se abstengan y no voten en contra en el recinto", clamó ayer José María Díaz Bancalari a sus colegas del PJ que se negaban a apoyar la nulidad de la Obediencia Debida y el Punto Final.

La arenga, algo sobreactuada, formaba parte de una puesta en escena. El peligro, que había estado acechando en la última cita interna, se había alejado. Díaz Bancalari y Eduardo Camaño se habían multiplicado en las últimas horas en negociaciones con las distintas tribus de la bancada para conseguir adhesiones y contener inevitables disidencias. No podían enfrentarse a un frente de conflicto intestino en plenario, si no procuraban desactivarlo en reserva.

Cambiaron de táctica, ya que -la semana pasada-el intento de disciplinar a la escudería puso al peronismo de Diputados en una situación de precaria estabilidad doméstica, gracias a la resistencia que ofrecían menemistas, duhaldistas ortodoxos y varios especialistas en Derecho a cualquier imposición de Díaz Bancalari sobre la materia.

•alma

El reclamo del jefe del bloque de la víspera, entonces, encontró inmediata acogida, aún entre los más críticos como la riojana Alejandra Oviedo. Hubo cierta calma en la deliberación, a pesar de las diferencias de entrecasa. Eso no evitó algunos roces civilizados.

Bancalari
se atrevió una hora antes a proclamar que «el presidente de la Nación quiere que aprobemos la nulidad de las leyes». Oviedo pegó un brinco. «Yo, el único proyecto que tengo con la firma del Presidente es éste y pienso votarlo favorablemente», dijo en referencia a la iniciativa que le otorga rango constitucional a la Convención de Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad. «No podemos -continuó- hacer algo que corresponde a la Justicia y no tenemos facultad de disponer como es la nulidad; no hagamos equivocar al Presidente», concluyó. Varios colegas presentes, entre ellos Griselda Herrera y Jorge Esc obar, coincidieron con esta posición.

El responsable de la conducción del bloque explicó que la anulación de las normas del perdón «era una salida política». «Se trata de una ley meramente declarativa, porque no les negamos a los jueces la jurisdicción; al contrario», trató de justificar Díaz Bancalari.

Jorge Villaverde
y Jorge Casanovas acompañaron a Oviedo en sus apreciaciones jurídicas. En la misma línea -pero más político-, Daniel Basile subrayó que «no podemos volver al pasado, y encima, aprobar cualquier cosa». Nostálgicos de los '70 como Ricardo «Lolo» Gómez (Buenos Aires-grupo Talcahuano), el entrerriano Julio Solanas o la tucumana Stella Maris Córdoba defendieron la nulidad.

•Malestar

«Tenemos que terminar con esta política equivocada de la pacificación»
, pataleó. Solanas admitió el malestar castrense. «Hablé con un coronel que me contó de la inquietud en los cuarteles por la posible anulación de las leyes», reveló el hombre de Entre Ríos.

«Está bien, es lógico»
, se entusiasmó Córdoba, quien espera mudarse al Senado en diciembre. «Ese malestar de los militares tendría que darnos más fuerza para anular la Obediencia Debida y el Punto Final.»

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