Néstor
Kirchner
recibió ayer
a Daniel
Scioli en
sus
oficinas de
Puerto
Madero
para
ofrecerle
que
encabece
la lista de
congresales
del PJ
bonaerense.
Paso clave en el tránsito sin estorbos a su proclamación como jefe del PJ, Néstor Kirchner cosechará hoy 246 voluntades para, posiblemente sin necesidad de convocar a internas partidarias, que lo eleven a la categoría de jefe único del peronismo nacional.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Este mediodía, en Caseros, dominio de Hugo Curto, el PJ de Buenos Aires tendrá su congreso donde votará a libro cerrado la lista de congresales nacionales que, el 7 de marzo, aprobará el trámite de normalización del partido, intervenido desde hace casi un lustro.
Con tiempo libre -aunque sin dejar de seguir, por TV, el rumbo de la gestión de su esposa, Cristina de Kirchner-, el patagónico se dedicó a redibujar las listas que le llegaron desde los municipios y las secciones. Fue, de hecho, el que definió la lista última.
Ayer, por caso, le ofreció en persona a Daniel Scioli que encabece la papeleta bonaerense. Lo mismo hizo con Alberto Balestrini. Ese dúo, al igual que en las elecciones de octubre pasado, harán el uno-dos también en la tira de congresales partidarios.
Kirchner los recibió a los dos, por separado, en sus oficinas de Puerto Madero. Hace días, por allí, transitan dirigentes de todo color y pelaje buscando señales. Aprendiz de Juan Perón, el ex presidente le dice a cada uno lo que quiere escuchar y lo despide con una palmada.
Naufragó la pretensión de sectores del PJ de que sea Cristina de Kirchner la que encabece la boleta. También la intención de que el patagónico aparezca, hoy, por Tres de Febrero para bendecir a las masas peronistas ansiosas de posternarse ante su nuevo demiurgo.
Sin Kirchner, el discurso de cierre lo hará Scioli.
El armado deja algunas enseñanzas y algunas proyecciones:
La más visible es que Kirchner controla las listas de candidatos hasta el último renglón y media, cuando es necesario -en caso de que la intervención de Balestrini, José María Díaz Bancalari, Florencio Randazzo o Julio Pereyra no alcance- para destrabar conflictos locales.
Asimismo, será quien acomode los casilleros y, por ende, el que suba y baje de rango a cada congresal. No sería raro que un relegado en su sección termine, en la general, bien rankeado. Ejemplo: a pesar de que entre los dirigentes territoriales no había demasiada adhesión, Scioli termina al tope de la boleta. A cobrar.
Gestor y garante de la consigna «todos adentro», Kirchner incorporó a dirigentes del lavagnismo -Eduardo Camaño entregó una lista, quizá excesivamente pretenciosa, de 40 congresales- y filtrará aquí y allá a piqueteros. Unos y otros quedaron fuera de los acuerdos municipales, donde, en general, encabeza la papeleta del distrito el intendente.
Habrá más de un caso donde, juntos, como viejos amigos, convivan un ganador de octubre con su derrotado. Puede ocurrir en Lanús con Darío Díaz Pérez y Manuel Quindimil. No sería extraño encontrar al veterano en los primeros lugares de la lista. Podría, eventualmente, repetirse en Almirante Brown con Darío Giustozzi y Jorge Villaverde. Ahí se entrevé, sin embargo, un tema más urticante y nada fácil de resolver. No será el caso de La Plata: allí, Julio Alak se autoexcluyó para no quedar abajo de Pablo Bruera y de Alberto Pérez, recientemente mudado a City Bell, que ocupará el segundo casillero por ese distrito-sección.
El modelo «institucional», que da preferencia a intendente y legisladores, sirve, además, como dibujo de cómo se reparten los porotos en cada territorio. Quizá sea un anticipo, aunque falta mucho tiempo, de un futuro armado de listas.
No facilitó algunos cierres la revisión de las listas de afiliados que redujo, en algunoscasos hasta 30%, la nóminade congresales de las secciones del interior de la provincia. Dicen que revisaron los padrones y, por número, debían tener menos representantes. Se enteraron tarde: con la lista abrochada, se anoticiaron -por ejemplo en la Cuarta- de que en vez de 17 tenía 13 casilleros. A esa hora, el tren ya se había ido. Todos miran a Manuel Blanco, pero suponen que fue una decisión atizada por el conurbano para quedarse con más lugares para ellos.
Con las hojas en la mano, Kirchner armará el modelo que se conocerá parcialmente hoy: detrás de Scioli y de Balestrini se sucederá un malón donde estarán Díaz Bancalari, Antonio Cafiero, Felipe Solá, Carlos Kunkel, Randazzo, Aníbal Fernández, José Pampuro, Hugo Curto y «Cuto» Moreno, aunque también orbitan cerca del top ten el piquetero Emilio Pérsico, Dante Dovena, la diputada Adela Segarra, Graciela Giannettasio y Pereyra, entre otros dirigentes. Es un clásico de Kirchner sorprender sobre la hora.
¿Reserva también una vacante para Hugo Moyano? El jefe de las 62, Gerónimo «Momo» Venegas, por lo pronto, tiene asegurado su ingreso por la Quinta Sección electoral, aunque no sabe, en la tira mayor, en qué renglón quedará.
Un dato: como viene la previa, Kirchner parece decidido a ignorar de punta a punta el cupo femenino. Alguna vez, Eduardo Duhalde lo instauró de hecho. Otros tiempos: el cristinismo no es como el chichismo.
El Congreso -que presidirá Osvalo Mércuri, que irá detrás de Jorge Rossi en la boleta de Lomas de Zamora-, además de votar los 246 congresales nacionales, aprobará una amnistía para todos los afiliados al PJ que en las elecciones de 2005 y de 2007 compitieron por fuera del partido. El «waiver» alcanza, incluso, a Cristina de Kirchner, que dos años atrás fue postulante a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria en contra de la lista del PJ que encabezaba Chiche Duhalde.
Dejá tu comentario