El dos de Scioli: ¿vice o "vigía" presidencial?

Política

Daniel Scioli apuró el paso. Por turnos, se mostró con Graciela Ocaña, del PAMI, y con el radical Daniel Katz. La «hormiguita», ex ladera de Elisa Carrió, y el alcalde, discípulo de Federico Storani, están en la lista de posibles vices del candidato no oficial.

Ocaña y Katz encarnan el modelo transversal: la primera, llegada del ARI y, antes del Frepaso chachista, es la «compensación» perfecta, interpretan en cuarteles del kirchnerismo bonaerense, para Scioli. Una «progre» para un centroderecha.

El encanto de Katz no es lo «ideológico», sino lo partidario. Para el esquema de la «concertación» plural, que le promete un hueco en la fórmula presidencial a Julio Cobos, se podría replicar en la provincia con el marplatense como candidato a vicegobernador.

  • Posibilidades

    Pero tanto la opción Ocaña como la de Katz parecen diluirse. La razón es una: con Scioli, en teoría, gobernador, Néstor Kirchner necesitaría colocar a un vice que le responda ciegamente. Es, claro, la hipótesis que alienta el kirchnerismo.

    Sobre esa presunción se abre un abanico de posibilidades. A saber:   

  • «Un Kunkel» es la figura que se volvió usual en algunos campamentos K. Refiere no a que el vice debería ser el diputado de Florencio Varela, aunque hay quien ya lo propusocomo el evitista Fernando «Chino» Navarro»-, sino a que el dos de Scioli, para que actúe como vigía y garantice la línea de sucesión para Kirchner, tendría que ser un ultrakirchnerista. Es lo que garantizaría «un Kunkel» como vice del vice.   

  • ¿Pero quién es el indicado si, como especulan en la provincia, el escolta de Scioli es un kirchnerista puro? O, mejor dicho: ¿quiénes son kirchneristas puros? Más allá de su pasado de funcionario en Florencio Varela y su pertenencia al duhaldismo durante buena parte de los años 90, esa categoría parece caberle a Kunkel. Todos los demás en la grilla son kirchneristas post-mayo de 2003: es decir, desde después de que Kirchner fue presidente.

  • Las alternativas se bifurcan en dos grandes grupos: por un lado, el PJ, desdoblado a grandes rasgos en dos bloques interconectados -el partido que preside Díaz Bancalari y la cooperativa de intendentes que ordena Julio Pereyra-; por el otro, el kirchnerismo, con un subgrupo felipista. Entre estos espacios se produce la pulseada por generar las condiciones para que Kirchner elija a uno «propio» para escoltar a Scioli y hacerle vigilancia las 24 horas.

  • Ayer, como había hecho durante el fin de semana, Luis D'Elía se entretuvo con esa discusión. Dijo que respalda a Scioli -con quien mantenía diálogossecretos desde antes de que el vice fuera enviado a la provincia-, pero que espera que el vice de Scioli sea un kirchnerista porque, si fuese Díaz Bancalari, «sería un mamarracho». D'Elía debería detenerse en un dato: el peronismo no postula a Bancalari, aunque por momentos eso parezca, sino a Pereyra. El jefe de la FAM tiene línea directa con Kirchner y sintoniza con la estructura histórica del conurbano.

  • Una rama del felipokirchnerismo, el Movimiento Evita, empuja a Cristina Alvarez Rodríguez. No parece un proyecto auspicioso, aunque Kirchner suele sorprender con sus decisiones. Otro, con enlaces con el ME, juguetea con Kunkel, mientras que luego se alinea un club donde figuran los ex candidatos a la gobernación: allí aparecen Sergio Massa, de la ANSeS, y Florencio Randazzo, ministro de Gobierno bonaerense. Podría interpretarse, eso al menos hacen los voceros del FpV bonaerense, que uno y otro son más K que Scioli. Se menciona, también, a Alberto Balestrini, pero algo parece cierto: si le dan a elegir, ni Massa ni Balestrini cambiarían sus oficinas por una vice, objetivamente insípida, en La Plata. Sí, en cambio, lo haría gustoso Julio Alak: el intendente hasta hizo un acto para lanzar su candidatura a vicegobernador, una apostilla inédita en la vida política bonaerense.

  • Siempre, claro, el patagónico puede mostrar una carta impredecible, pero no parecehaber muchas más opciones. Entre los radicales, todo se centra en Katz, que aparentemente ha desistido a volver a competir por la intendencia balnearia, lo que parece un mensaje para Kirchner de que esta vez quiere pasar por ventanilla a cobrar su adhesión. Pero como no quiso hacerlo en 2005, cuando le ofrecieron el lugar que luego ocupó José «Pepe» Pampuro, puede que ahora tenga algún tropezón. Ocaña enfrenta un panorama parecido: Alberto Fernández la quería como vice en la Capital, pero ella pidió que le respetaran el DNI y la dejaran jugar en provincia.
  • Dejá tu comentario