El duhaldismo comenzará a manejarse en Diputados como un bloque aparte. En la práctica, ya lo hace desde la semana pasada, cuando no concurrió a la primera reunión de la bancada presidida por el cuarteto kirchnerista: Jorge Argüello, Osvaldo Nemirovsci, Juan Manuel Urtubey y Carlos Caserio. La ruptura, obedeciendo los dictámenes de Eduardo Duhalde, no va a ser formal. Conformarán un subloque duhaldista y enviarán a un «embajador» al bloque PJ para estar al tanto del rumbo que vaya tomando el peronismo en torno a las leyes que deben votar. Pero no habrá más «afecto» con el bloque que ése. Se confirma así lo que el propio duhaldismo negó cuando José María Díaz Bancalari dejó la presidencia: es imposible, por lo menos hasta después de octubre, la convivencia con el kirchnerismo en la misma bancada.
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Ahora buscarán marcar sus diferencias con el kirchnerismo y, en especial, con la actual jefatura de la bancada. A lo sumo, seguirán participando de encuentros de la mesa de conducción, pero no del plenario de la bancada. No habrá ruptura ni pedido de reconocimiento como nuevo bloque, sólo para no aparecer pagando el costo político de un rompimiento, lo que daría el argumento a sus contrincantes internos para denunciarlos por entorpecer la obra de gobierno. Es lo que no quiere Duhalde.
La semana pasada, los seguidores del ex presidente ya habían iniciado un nuevo procedimiento: decidieron reunirse por separado una hora antes de cada encuentro del bloque. Es cierto que con Díaz Bancalari la concurrencia de diputados había mermado al punto de no asistir a esas reuniones más de 30 legisladores. Esta vez, se confirmó esa tendencia, pero con los duhaldistas afuera: al debut de la nueva conducción fueron 35 diputados por todo concepto.
Para terminar de complicar la relación, en la sesión del miércoles pasado el kirchnerismo tuvo que aguantar una ola de críticas de radicales, aristas, la izquierda y el duhaldismo contra el proyecto de Cristina Kirchner para obligar a que todas las votaciones sean nominales. Se lo tomó como una intromisión desde el Senado en el reglamento de la Cámara de Diputados, y hasta Eduardo Camaño -líder de la estrategia duhaldista en Diputados- tuvo que pedirles a los radicales que no se retiren del recinto a la hora de votar la Ley de Educación Técnica pedida por Néstor Kirchner cuando uno de los nuevos conductores los atacó. Fue cuando el cordobés Caserio -inexperto en esto de hablar como jefe de una bancada- les cuestionó a los radicales que «les tocó gobernar dos veces en los últimos 25 años y el mayor logro que tuvieron fue fundir al país». No sabía Caserio que un jefe de bloque no habla así con las bancadas opositoras, sobre todo cuando debe negociar leyes y quórum.
El nuevo subloque duhaldista, o bloque paralelo con delegado al oficial PJ, no va a estar integrado sólo por los bonaerenses. Estarán también allí los diputados del Frepobo de Aldo Rico, de hecho, María de Carmen Rico figura entre los rupturistas junto con Camaño, Carlos Ruckauf y Jorge Casanovas.
Se le sumarán, con seguridad, otros como el cordobés Humberto Roggero o el porteño Cristian Ritondo y resta saber la posición de otros diputados peronistas que se mantuvieron independientes.
El kirchnerismo descuenta, por ahora, que adentro o afuera, el duhaldismo respaldará votaciones como la renegociación de los contratos con empresas privatizadas, la reestatización de Tandanor o parte del paquete Antievasión II.
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