Luis Barrionuevo definió ayer, con su habitual sinceridad, la postura del oficialismo en estos días: «El mejor candidato del justicialismo es (Carlos) Reutemann», dijo el senador por Catamarca y sindicalista, quien pareció incorporado repentinamente a la huestes juveniles del PJ santafesino. Es que también la JP de Santa Fe se encargó ayer de postular a su jefe como «único candidato válido» a la Presidencia. ¿Hubo alguna modificación en la conducta del santafesino para que se produjeran estos lanzamientos? Si es por sus palabras, ayer insistió con que «mi negativa a participar de las elecciones es definitiva». Sin embargo, en la cercanía de Eduardo Duhalde se siguen creando expectativas en favor de que Reutemann, finalmente, aceptará participar de las elecciones.
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No tanto porque «Lole» hubiera emitido alguna señal en ese sentido; más bien porque se confía en que una presión bien administrada sobre el gobernador tal vez termine dando buen resultado: «Hay un dato decisivo sobre el que nos montamos y es que él quiere ser presidente, aunque no se anime en este contexto», confesó un amigo de Duhalde, anoche.
Cuando se requieren datos, indicios concretos, los duhaldistas pierden la voz. «En realidad, viajó con 'Negro' a Brasilia y, creo, ni siquiera hablaron del tema», contó uno de los funcionarios que acompañó a Duhalde al bajar del avión. «En realidad, el tema está más muerto que nunca», insisten, para agregar: «En realidad, los únicos elementos para entusiasmarse con la candidatura de Reutemann son los comentarios de su entorno; pero también antes decían que se largaba y los dejó a todos pagando». En Santa Fe, el clima es similar, salvo que circula una versión alentadora para quienes pretenden que «Lole» salga de boxes: él habría comentado ante un editor de su provincia que, «si se dieran ciertas condiciones...».
• Apuesta
Es posible que Barrionuevo haya realizado más una apuesta que un pronóstico, jugar a que finalmente Reutemann cambiará de actitud por esa especie de «17 de octubre posmoderno» que se le organiza desde el Ejecutivo para que se postule. El vocero no es desdeñable: no sólo se trata del marido de una ministra, también un senador decisivo hoy en la vida interna del PJ. Es, sobre todo, uno de los interlocutores más frecuentes de Duhalde en el desarrollo de la estrategia interna de este sector del peronismo.
Lo de la JP de la provincia es más ambiguo. Habrá que ver si le hizo un favor o un daño a su jefe. En un comunicado, estos seguidores de Reutemann confiesan: «Numerosos dirigentes locales, que en un tiempo no muy lejano enarbolaban la bandera reutemannista, están participando de reuniones con mandatarios que dejan muchísimo que desear, no sólo como candidatos sino como funcionarios en ejercicio (han dado vergüenza cuando manejaron la cosa pública) y como peronistas. Apoyamos incondicionalmente a 'Lole' y lo reivindicamos como el conductor político y natural del justicialismo en Santa Fe, y el único candidato válido y loable para el sillón de Rivadavia».
Sorprenden tres cosas, a primera vista, en el comunicado. Una, que el sector de Reutemann confiese abiertamente que se está desgranando en lealtades diversas; otra, que con un tono algo stalinista se hable de «único» candidato; finalmente, que se lo considere como tal a Reutemann, quien parece haber adoptado el lema «nunca fui candidato» para atravesar este tramo de la campaña electoral. ¿Quién movió a los jóvenes de Reutemann? ¿Están vinculados a los jóvenes de Duhalde (uno de éstos, funcionario del gobierno, comenzó a visitar Santa Fe con más frecuencia que la habitual)?
José Manuel de la Sota intervino en la polémica por la candidatura del santafesino. Como si le tomara la palabra, dijo que «hoy en los diarios Reutemann vuelve a decir que no, y yo creo en la palabra de las personas». Mientras tanto, insistió con que «debe haber internas, es lo mejor que puede ocurrir». El gobernador de Córdoba fue definitivamente abandonado por el duhaldismo, lo que también se reflejó en las declaraciones de Barrionuevo: «No da en las encuestas», dijo el sindicalista.
De la Sota insiste en ese método, igual que Menem. Los dos creen que el gobierno obsequiará a Reutemann con la suspensión de las internas, inducida en algún juzgado electoral. Todo sobre la base de que el santafesino no quiere desangrarse en un enfrentamiento doméstico. Obviamente, «Lole» desmintió esa pretensión y, como el resto, exigió internas para la elección del candidato.
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