El embajador de EEUU se despidió de la prensa antes de dejar la Argentina
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Earl Anthony Wayne
Fiel a su estilo de extrema diplomacia, el hasta hoy máximo representante del Departamento de Estado en la Argentina evitó involucrarse en cuestiones espinosas, pero en medio de la pelea de la Casa Rosada con un sector de la prensa aseguró que "en toda democracia saludable el Gobierno respeta la libertad de prensa".
De todos modos, remarcó que "el pueblo espera que esa información sea responsable".
El embajador saliente condujo los momentos de mayor tensión entre las administraciones kirchneristas y la de George W. Bush, como cuando explotó el caso de la valija de Antonini Wilson, dos días después de la asunción de Cristina Kirchner.
Luego de ese apartado sobre la tarea de los periodistas, Wayne dijo que se despedía llevándose consigo la creatividad del pueblo argentino, los paisajes de la nación y los programas que pudo poner en marcha entre ambos gobiernos.
Fue en ese momento en el que se emocionó y soltó alguna lágrima, lo mismo que su jefa de prensa Mara Tekach, quien ahora pasará a ocupar un rol central en la estructura de la misión estadounidense en la ONU.
Tras el discurso, un periodista le preguntó cuántos destinos había dejado y cuántas veces se había sensibilizado: "Esta es mi undécima despedida y mis primeras lágrimas", respondió.




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