"El Estado fomenta a los D'Elía"
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Alvaro Vargas Llosa opinó que las bandas terroristas como las FARC están en retirada en el continente pero subsisten por la ayuda que les dan gobiernos como el de Venezuela.
P.: ¿Le parece que hay un abuso de la llamada « democracia plebiscitaria»?
A.V.Ll.: Yo lo llamaría abuso de la democracia, a secas. Al leer a los teóricos de la democracia, encontramos que ya previenen sobre el peligro de tener demasiada democracia. Alexis de Tocqueville, cuando viaja a EE.UU. para escribir «De la democracia en América», no sólo exalta las virtudes de la democracia norteamericana sino que previene sobre los excesos, esto es, que la opinión de la mayoría sea más importante que ciertas leyes, reglas y normas, lo que termina convirtiendo a la democracia en la enemiga de la libertad individual. Es lo que está ocurriendo con los Chávez, los Morales, los Correa y los Kirchner, que llegan al poder por la vía electoral y luego cambian las reglas de juego, para tratar, apoyándose en una mayoría temporal (de la que gozan), de desmontar todo el andamiaje republicano: el sistema judicial, el sistema de contrapeso de poderes. Pero lo hacen por la vía electoral, por la vía plebiscitaria, porque están haciendo un abuso de la mayoría. Aquí encaja muy bien la famosa frase de Borges: «La democracia es un abuso de la estadística».
P.: ¿Por qué están surgiendo grupos violentos o subversivos en Latinoamérica?
A.V.Ll.: Hay dos razones. Una es que han encontrado en el gobierno de Chávez una posibilidad de financiamiento, de respaldo ideológico y de eco político, de lo que carecían desde que desapareció la Unión Soviética. La otra razón es que hoy en día existe, en grandes sectores de la población, rechazo, repudio y repugnancia contra todo lo establecido. El fenómeno de la antipolítica refleja un repudio contra todas las instituciones: la Policía, el juez, el partido político, el gobierno. Cuando la sociedad se encuentraen ese estado de ánimo, evidentemente la fórmula violenta encuentra un excelente caldo de cultivo.
P.: ¿Volvemos a los 70?
A.V.Ll.: No hay que alarmarse, creo. Todavía no tienen estos grupos violentos la capacidad de hacerse con espacios realmente significativos. Las FARC se están batiendo en retirada; Sendero Luminoso -que ha resurgido en Perú- no es el de los 80; los grupos violentos argentinos lo son y están en buena parte porque el Estado los tolera y a veces los fomenta. Además como el Estado argentino no aplica la ley, estos grupos siguen proliferando. Si se aplicara la ley, delincuentes como D'Elía o Pérsico no podrían salir a la calle para pegarle a la gente.
P.: En el seminario «Los desafíos de América latina», organizado en Rosario por la Fundación Libertad para su 20° aniversario, usted dijo que dada la actual situación política del continente, esta reunión se debería haber hecho tres años antes...
A.V.L.: En estos congresos se transmiten ideas liberales a la sociedad, las que pueden en un primer momento causar desconfianza y hasta desprecio, pero que en cuanto se da una situación crítica, inmediatamente adquieren vigencia. El desplome del imperio soviético se dio porque hubo este tipo de seminarios. Y la gente acudió luego a la alternativa, como pasó con la República Checa, Polonia, Hungría, los países bálticos (Estonia, Lituania). Por lo tanto no soy pesimista: es bueno dar esta batalla. Nosotros veníamos diciendo que el modelo argentino no era sostenible en el mediano plazo. Nos miraban con desprecio -hace tres años- y nos argumentaban que el país estaba creciendo, que tenía reservas monetarias y superávit fiscal como nunca antes, que la clase media regresaba al bienestar. Hoy, ese modelo esta agotado, y no hay otros. La única alternativa es la nuestra.
Entrevista de Carolina Barros




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