Las palabras tienen historia, como cualquier objeto. «Obsceno», por ejemplo, es un adjetivo ligado a los '90. Lo aplicaba Carlos Chacho Alvarez, de manera reiterada, para referirse a cualquier cosa que estuviera ligada a Carlos Menem. El riojano abandonó la escena en 1999 y Alvarez siguió utilizando el mismo calificativo en 2001.
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Rafael Bielsa, a su manera, pretende resucitar ese vocablo. El martes por la tarde, el hall central de la Cancillería apareció decorado con afiches que promueven su candidatura a diputado nacional. Ayer permanecían allí. Del mismo modo, anteayer por la tarde se repartieron en «la casa» panfletos que también instaban a votar al ministro. Claro, como Bielsa está en uso de licencia durante sus períodos de proselitismo, habrá que imaginar que no avaló esas promociones de su figura. Sólo un detalle autoriza a dudar de esto: el aviso publicitario en el que se convoca a votarlo por televisión está filmado en su despacho de canciller. Lo delata la decorativa biblioteca que sirve como telón de fondo. «El Estado soy yo», con o sin uso de licencia. Informate más
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