El gobierno creyó más que nadie en el paro
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Encerrado en esa pelea, De la Rúa insistió ayer en el argumento de la guerra con los sindicatos en un aparte de la cena que anoche tuvo con generales de las tres armas en la residencia de Olivos. «Hasta ahora no escuché ninguna propuesta en medio de este reclamo; nadie dijo cómo se solucionarían los problemas», se quejó el Presidente.
Esas palabras de De la Rúa revelan que el gobierno conoce las razones del paro y cree tener la respuesta para el próximo, de 72 horas, mediante la reglamentación de la desregulación de las obras sociales. Lo que no tiene es una estrategia para impedir que con tan mezquina bandera los «gordos» de las tres ligas sindicales (CGT, CTA, MTA) logren paralizar un país donde la principal preocupación de quienes trabajan es conservar su empleo. Los activistas de ayer lo consiguieron al amparo de un tono de decepción en buena parte de la población, acosada por preocupaciones económicas tras 39 de meses de recesión que ya tienen parados a importantes sectores. Pero usaron un método de intimidación y violencia previas a la medida que asustó a la gente, que no se animó a salir a la calle. La presión sobre el transporte que hizo el sindicato de Juan Manuel Palacios -sector donde se llegaron a destruir el miércoles más cien unidades-consiguió las ausencias. Las promesas de violencia aportaron el otro ingrediente: que empresas y comercios licenciasen personal y bajasen las cortinas.
El gobierno ayudó mucho al éxito de esa paralización de la actividad con la provisoriedad política que muestra ante otros conflictos. Hace 48 horas logró un acuerdo alentador con los gobernadores que congela el gasto público por 5 años. Hace 24 horas que el Congreso dio media sanción al plan de infra-estructura que dice generará obras por $ 20.500 millones en el mismo lapso. Pero como carece de la más mínima capacidad de festejo, los funcionarios dedicaron la semana a hablar de un paro cuyo éxito aseguraron por adelantado. Por ejemplo, suspendieron la convención nacional de la UCR que se iba a reunir hoy en Entre Ríos. También el sorteo de la Quiniela de hoy antes de que se conocieran los efectos de la huelga. El gobierno se adelantó así a consagrar el éxito de la medida, quizá porque muchos de sus aliados respaldaron la medida de los «gordos» sindicales desde el propio poder. Es el caso de un sector del Frepaso o radicales sueltos de la línea Moreau que están furiosos con lo que propone el Ministerio de Economía para salir de la crisis.
Error parecido al que comete cuando promete firmar un decretazo para reforma previsional, paga el costo político de la medida pero, como demora indefinidamente en firmarlo, tampoco tiene el decreto. O sea que paga dos veces y se queda con las manos vacías cuando, por caso, debería haber formulado el anuncio hace dos semanas en la conferencia de IDEA de Mar del Plata con ese decretazo ya firmado, antes de cualquier negociación.




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