El gobierno de Cristina de Kirchner suspiró ayer aliviado con los primeros cómputos de la votación del miércoles que viene en el Senado por las retenciones móviles. Las estimaciones, en las que coincidían kirchneristas, peronistas díscolos y dirigentes rurales, como Luciano Miguens, señalaban que el oficialismo lograría 38 votos positivos para ratificar la polémica Resolución 125 contra 34 votos opositores.
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En los despachos de la UCR de Ernesto Sanz, el socialismo de Rubén Giustiniani y la Coalición Cívica de María Eugenia Estenssoro hubo un fugaz espasmo de optimismo cuando se confirmó que los pampeanos Rubén Marín y Silvia Gallego firmarían el dictamen en minoría que impulsa Carlos Reutemann. Pero ni siquiera la insurrección de este puñado de kirchneristas, a los que se sumarían la chaqueña Elena Corregido y la formoseña Adriana Bortolozzi de Bogado, alcanzaría para rechazar en el recinto del Senado el proyecto enviado por la Casa Rosada al Congreso.
Varios senadores que figuraban en la lista de indecisos, como el santiagueño Emilio Rached, el neuquino Horacio López y el catamarqueño Ramón Saadi, le darían al oficialismo el margen necesario como para imponerse el miércoles próximo en el Senado.
El caso más paradigmático del operativo seducción que impulsa el kirchnerismo es el de Saadi. El senador por Catamarca recibió esta semana una batería de llamados telefónicos desde Olivos y desde la Casa Rosada. El año que viene habrá elecciones para renovar representantes en la Cámara alta de la Nación en su provincia, y el legislador tendría tentadoras ofertas para renovar su banca y convertirse en el referente del oficialismo en la provincia junto a Armando «Bombón» Mercado, ex cuñado de Néstor Kirchner.
El escepticismo sobre el resultado de la votación del miércoles se apoderó incluso de los despachos de los peronistas disidentes Reutemann y el salteño Juan Carlos Romero, quien presentará proyecto propio en el recinto y ayer dialogó con el presidente electo Fernando Lugo sobre la crisis del campo durante un viaje relámpago a Paraguay.
Entre los aliados del gobierno y los peronistas indecisos se consolaban ayer con la «teoría del mal menor» para apoyar el proyecto aprobado por Diputados. «Si se rechaza el proyecto en el Senado, el tema vuelve a Diputados y ahí el conflicto se extendería por varios meses más. Mientras se prolonga el debate, seguiría vigente la Resolución 125 original sin las compensaciones que se agregaronen la Cámara baja para el campo», comentaban asesores y operadores en los pasillos del Senado.
«El Senado es soberano, y éste es el ámbito para definir si se le introducen cambios al proyecto que viene de Diputados. Aunque el Poder Ejecutivo también podría hacerlo», explicó a este diario el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Las esperanzas del campo, del peronismo díscolo y de la oposición están ahora centradas en la movilización del próximo martes. Apuestan a que al menos doscientas mil personas en la calle resulten suficientes para torcer el destino de la votación.
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