Copia del decreto de nombramiento de Ángel Rozas en la planta tansitoria del Senado del 21 de marzo de 2011.
Se reacomoda el radicalismo y a veces sorprende. Mientras sigue adelante la construcción de alianzas partidarias después de la proclamación de Ricardo Alfonsín como candidato oficial a la presidencia, la militancia se prepara para pasar el año electoral.
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Es compleja la situación legal de algunas decisiones que toma el Comité Nacional de la UCR. Por ejemplo, sin haber pasado aún la primaria obligatoria y simultánea del 14 de agosto que el Gobierno armó a su medida para complicarle la campaña al resto de los partidos, los radicales ya proclamaron fórmula y hasta nombraron un triunvirato del oficialismo partidario para que salga a negociar acuerdos con otras fuerzas y, al mismo tiempo, recorra el país para cerrar las heridas que deja la pelea entre Julio Cobos, Alfonsín y Ernesto Sanz en los comités locales.
Sin duda hay que adjudicar a esos reacomodamientos la decisión de incorporar a Ángel Rozas como empleado de planta transitoria en el Senado, asignado como personal al bloque radical.
Curioso que el presidente del partido pase a revestir como trabajador del Senado; no existen recuerdos de registros anteriores de casos similares. Pero por lo menos le reservaron un lugar de privilegio: fue nombrado a través del decreto de la presidencia del cuerpo número 130/2011 con la categoría A1, la más alta del escalafón, que está compensada con un sueldo que, incorporando los adicionales por capacitación y título profesional, llega a $ 13.928. No es demasiado si se entiende que remunera la tarea en el Senado del hombre que debe representar y dirigir al radicalismo.
En el bloque de la UCR el nombramiento no pasó inadvertido y ya generó algunas broncas, sobre todo porque parece hacerle lugar a Rozas y habilitar el cupo, se trasladó a dos empleados dándoles de baja para luego volverles a renovar el nombramiento en otra área del bloque.
Lo curioso, además, es el mecanismo que se utilizó: el pedido formal de nombramiento lo hace Gerardo Morales, como jefe e la bancada, pero la firma del decreto, como es obvio, corre por parte de Julio Cobos. Aquí otra sorpresa: el vicepresidente de la Nación terminó bajándose de la carrera presidencial y hasta el propio Rozas razonó que no comprendía esa decisión, minutos después de haber proclamado como candidato oficial para la presidencia a Alfonsín. Pero los radicales no dudaron en apurarlo para que firme un nombramiento dentro del Senado.
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