La presentación de nuevo equipamiento policial en la Jefatura de Policía de Córdoba tuvo un momento que nadie esperaba. En medio del acto oficial, el ministro Juan Pablo Quinteros aceptó someterse a la prueba de un guante con descarga eléctrica frente a cámaras y efectivos.
El ministro de Seguridad de Córdoba probó en vivo el nuevo guante eléctrico y su reacción sorprendió a todos los presentes
Durante una demostración en la Jefatura, Juan Pablo Quinteros recibió la descarga del dispositivo policial y su gesto se volvió viral en redes.
-
Desbaratan una banda que operaba con perfiles falsos en apps de citas
-
Régimen Penal Juvenil: qué ocurre en los países que detienen desde los 12 y 14 años
El momento posterior a que el ministro de seguridad de Córdoba sufriera la descarga eléctrica del guante.
El episodio ocurrió durante una salida en vivo del programa televisivo El Show del Lagarto, cuando el funcionario pidió que activaran el dispositivo en su propio brazo.
La incorporación del guante forma parte de un paquete más amplio de elementos para tareas operativas y de prevención. Desde el Ministerio de Seguridad remarcaron que se trata de armas de control no letales, aunque especialistas señalan que su uso exige protocolos claros, capacitación continua y supervisión para evitar abusos o errores en situaciones de estrés.
Cómo funciona el nuevo guante eléctrico que usará la policía de Córdoba
El dispositivo presentado es el G.L.O.V.E. CD3, un guante diseñado para emitir una descarga de bajo voltaje, cuando entra en contacto con una persona. La intención es provocar una contracción muscular momentánea, que permita inmovilizar sin generar lesiones permanentes, según explicaron técnicos durante el acto.
A diferencia de las pistolas Taser, el guante requiere contacto directo. Eso cambia el tipo de intervención: se apunta a situaciones de distancia corta, forcejeos o reducción de personas que ofrecen resistencia. La descarga se activa desde un módulo ubicado en la muñeca del agente y se transmite por los electrodos del guante.
Entre las características mencionadas por la cartera de Seguridad y fabricantes del equipo:
-
Voltaje controlado para evitar efectos prolongados en el cuerpo.
Activación manual por el agente, con tiempos de descarga breves.
Uso previsto en unidades especiales como el grupo ETER.
El debate técnico no es menor. Organismos de derechos humanos y especialistas en seguridad advierten que, aunque el dispositivo sea catalogado como no letal, su impacto depende del contexto de uso, del estado de la persona reducida y de la formación del personal. No todos los cuerpos reaccionan igual ante una descarga, y existen contraindicaciones en casos de cardiopatías o consumo de sustancias.
La reacción de Quinteros tras probar el guante eléctrico
Antes de la prueba, Quinteros buscó descomprimir el clima con una frase conocida del ilusionista Tusam, ese “puede fallar” que arrancó alguna risa entre los presentes. Acto seguido, pidió que activaran el guante en su propio brazo.
La descarga duró segundos, pero alcanzó para que el ministro cambiara el gesto de inmediato. “No se aguanta”, lanzó al terminar, todavía con el brazo tenso. Luego describió la sensación con una comparación gráfica que quedó dando vueltas en redes: dijo que se sentía como si le aplicaran miles de encendedores eléctricos al mismo tiempo. Tras la demostración, comentó que le había quedado una molestia leve en el brazo, sin secuelas visibles.
El momento se viralizó en X y otras plataformas, donde usuarios debatieron desde la necesidad de equipar a la fuerza, hasta los riesgos de sumar este tipo de herramientas en operativos cotidianos. La escena, más allá del impacto mediático, buscó enviar un mensaje político: que la conducción del Ministerio se pone el cuerpo para mostrar el funcionamiento del equipamiento que portarán los agentes.
Junto al guante, el Gobierno provincial presentó cascos balísticos nivel RB3, gas pimienta en envases de 85 mililitros y munición para distintos contextos operativos. El objetivo declarado es reforzar la presencia policial en la vía pública y en intervenciones de mayor complejidad. El desafío, reconocen incluso dentro de la fuerza, pasa por lograr que estas herramientas se integren a protocolos claros, con capacitación real en escenarios de calle donde todo pasa rápido y el margen de error es mínimo.




Dejá tu comentario