19 de noviembre 2004 - 00:00

El oficialismo a punto de perder quórum en Diputados

Graciela Camaño
Graciela Camaño
Kirchner ve amenazado el control de la Cámarade Diputados. No bien comience 2005, un grupo de peronistas independientes, sumado a algún bonaerense, tomará la decisión definitiva de abandonar la bancada oficialista. Son los que se conocen hasta ahora como el «Barrio Chino de Lujo», que integran casi todos los legisladores de renombre que manejaron el poder del PJ en los últimos años, provenientes de provinciascomo Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires. La decisión de separarse, que podría mermar el número del peronismo en unos 20 diputados tiene razones más que claras.

En realidad, denuncian lo que en los pasillos del Congreso y en el recinto se menciona desde hace rato: el bloque PJ está en vías de dejar de existir como organización del poder oficialista en la Cámara baja. De hecho, a las reuniones de la bancada hace tiempo que no concurren más de 30 diputados.

Ese vacío de poder, alimentado por la falta de protagonismo del Congreso que no hace más que ratificar decisiones del Ejecutivo sin debates ni cuestionamientos, terminó modificando la conducción formal que hoy muestra la mesa del peronismo para terminar armando otra conducción real.

• Privilegio

Nadie niega que la hiperactividad de Graciela Camaño consiguió para la bonaerense un lugar de privilegio.

Comenzó haciéndose cargo del armado de los temas por tratar para llegar a ocupar la conducción real, dicen los opositores.

Junto a G. Camaño adquirió también protagonismo decisivo el santacruceño Juan Manuel Urtubey, hombre de confianza de los Kirchner. Ambos deciden qué ingresa o no al recinto y hasta de qué forma se tratan los temas. No parece, en ese esquema, haber demasiado lugar para el disenso.

Esta situación es vista por los integrantes del actual « Barrio Chino» como asfixiante:
«Ahora no sólo no podemos hablar en el recinto; tampoco podemos salir en la televisión si no nos dan autorización. Cuando un grupo de diputados fue a la Antártida hace poco, sólo llegaron a Buenos Aires las imágenes de Crónica TV de los chupamedias de la conducción. Al resto nos borran del planeta», explican. Muchos diputados del bloque peronista argumentan que el proceso dictatorial de ese cuerpo, que comenzó con la llegada al gobierno de Kirchner, está destinado, incluso, a conspirar contra los intereses del propio gobierno: «No se dan cuenta, pero en el afán por tapar cualquier disenso, estamos votando leyes horribles. Podemos ser oficialistas u opositores, pero no es lo mismo poner una coma que un punto en un texto. Se vota cualquier cosa con errores técnicos terribles sólo por no disentir», dicen.

Frente a este esquema de oposición interna no está tan errado estratégicamente
Kirchner cuando desconfía hasta de su propio bloque al límite de pedir poderes tan especiales al Congreso que le permitirán manejar los fondos públicos -presupuestarios y extrapresupuestarios, proyectados o reales-, sin tener que recurrir a los legisladores. Pero esa misma desconfianza inicial y el negar la existencia del Congreso como poder del Estado fue también la base para que florezcan las rebeliones.

De no contar con esas facultades,y gracias al poco margende maniobra política de la conducción del PJ, el número de oficialistas quedará reducido sensiblemente. Por ejemplo, de haber existido esa situación durante la votación del Presupuesto 2005, el oficialismo no hubiera podido aprobar los superpoderes del artículo 11.

La fecha aproximada para el cambio es febrero. Es recién en ese momento que los rebeldes darán a conocer su decisión de abandonar la bancada peronista. Adelantar la decisión antes del verano no tendría sentido con el Congreso virtualmente en receso.

Los disidentes aclaran que la decisión no se debe a problemas con el presidente de la Nación, ni el presidente de la Cámara; ni siquiera, incluso, con el jefe del bloque:
«Es un problema con la bancada y la forma en que funciona. Es una tiranía que no permite trabajar. Hay un control centralizado y el gobierno encontró en Graciela una buena jefa de sóviet que, además, maneja todo con técnicas sindicales. Díaz Bancalari no tiene tanta culpa; él con tal de que lo dejen subir al avión presidencial cada tanto se queda contento», sintetizó uno de los rebeldes.

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