El PJ agrega plan político al documento de 14 puntos
• CRONOGRAMA ELECTORAL: buena parte de los gobernadores, la mayoría de los senadores peronistas y muchos diputados le plantearán a Eduardo Duhalde que fije una fecha para adelantar las elecciones presidenciales. Nuevamente este crucial tema ocupa el centro de la escena. Se habla, en principio, de setiembre de este año. En el oficialismo, gana espacio la idea de que Duhalde, con menos de 120 días de gestión, está consumiendo rápidamente su capital político (todo el mundo quedó azorado allí por la crisis que dejó a Jorge Remes Lenicov fuera del gabinete nacional) y puede poner en riesgo la «marca» PJ. • PIDEN LEY DE LEMAS: además de una fecha para el cambio de gobierno, los peronistas comienzan a inclinarse por la ley de lemas para elegir al próximo presidente. Creen que no habrá tiempo ni tranquilidad para hacer una interna y que tampoco serviría elegir candidato mediante el congreso partidario, ya que «Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner irían por afuera». Si ocurriera ese desgranamiento, mejorarían las posibilidades de la oposición al justicialismo, que gobernadores y legisladores identifican y concentran en la figura de Elisa Carrió. Para conseguir la ley de lemas se requieren los dos tercios de las cámaras de Diputados y Senadores y esto exigiría un pacto con el radicalismo. Se le ofrecería la jefatura de Gabinete de la futura administración para conseguir este apoyo considerado clave para impulsar la ley de lemas en una próxima elección. • HABRA PLAN BONEX: los gobernadores y los legisladores le pedirán a Eduardo Duhalde que emita un decreto de necesidad y urgencia para insistir y establecer definitivamente el plan BONEX. Quieren que el mayor esfuerzo político lo haga el Poder Ejecutivo. Y le exigen al Presidente también, para convalidar el decreto en el Congreso, que los bonos que se entreguen a los ahorristas a cambio de los depósitos reprogramados puedan ser utilizados para cancelar deudas bancarias. Tiene esto un fin primordial: evitar que en los primeros días de cotización, los nuevos papeles tengan un muy bajo precio y que se perjudiquen los ahorristas que necesiten venderlos sí o sí por motivos de urgencia. La posibilidad de usar los bonos para el pago de deudas bancarias le da un atractivo que, en parte, serviría para mejorar sus precios de inicio. Los legisladores pretenden, además, que se levante el «corralito» para los depósitos de menos de $ 5.000. • FONDOS SOCIALES FEDERALIZADOS: los gobernadores del PJ temen que un eventual acuerdo con el Fondo le provea a Duhalde una suma importante para hacer asistencia social y consolidarse políticamente como candidato o como padrino de un candidato propio. Quieren neutralizar esa posibilidad exigiéndole al gobierno nacional que los fondos destinados a beneficencia sean distribuidos por provincias equitativamente.
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• La tercera premisa del programa político que le sugerirán al gobierno los principales caudillos del PJ tiene que ver con el punto anterior: que las elecciones presidenciales se realicen por medio de la ley de lemas. La motivación central para adoptar ese sistema es la dificultad que encuentra hoy el peronismo para librar una interna. Primero, por la urgencia de los plazos y las dificultades del ambiente político (escraches, cacerolazos, bajo poder de financiación, etcétera). Segundo, por la amenaza de Adolfo Rodríguez Saá y de Néstor Kirchner, que podrían abandonar el partido si se los obliga a medir fuerzas en una elección doméstica, aunque sea la de un congreso del peronismo (órgano de composición controvertida que conduce Carlos Reutemann).
• La ley de lemas, suponen los principales hombres del oficialismo, le permitiría al PJ retener a esos dos candidatos-gobernadores. De lo contrario, se le daría una ventaja importante a quien se plantee como opositor, presumiblemente Elisa Carrió: «Los votos de Adolfo o de Kirchner los perderá el peronismo y eso mejora las chances del ARI», razonó uno de los gobernadores que estará mañana con Duhalde.
La ley de lemas plantea un inconveniente muy difícil de superar: requiere de una mayoría especial, imposible de alcanzar si no se consigue la adhesión de la UCR. ¿Qué temen más los radicales? ¿El ascenso de otro gobierno peronista o el triunfo de Carrió? En el PJ todos contestan que lo primero y que, por lo tanto, cooperarán con sus votos en el Congreso aunque sea abjurando de una de sus principales convicciones.A cambio, el oficialismo imagina ofrecerle al partido de Raúl Alfonsín el mismo cobijo que hoy le proporciona Duhalde pero en el seno de un futuro gobierno del mismo signo.
• Finalmente, el PJ le expondrá a Duhalde este fin de semana una condición dirigida directamente a su situación de caudillo: los dirigentes del interior no quieren que el acuerdo con el Fondo sirva para que la fracción bonaerense del partido llene sus alforjas asistencialistas con recursos que le servirían para imponerse en las elecciones internas y someter al resto del peronismo, ya disgustado con el estilo de conducción del Presidente (no tanto por autoritario, como se tendía a suponer, sino por inseguro y ambivalente).
La salida que los gobernadores comenzaron a imaginar ayer para evitar que Duhalde se beneficie de esa manera fue que los recursos que puedan provenir del Fondo Monetario Internacional para ser aplicados a prestaciones sociales sean federalizacon arreglo a parámetros objetivos.
Como podrá advertirse, en el del peronismo Duhalde promueve dos temores que se intentarán conjurar con estos puntos, adicionales a los 14 conocidos anteayer: el primero, el desequilibrio de poder que implica su asistencialismo bonaerense (ya demostrado con la administración del Fondo del Conurbano). El segundo, el riesgo de que en su fracaso lleve a el partido hacia las llamas. Razonable cautela si se mira por un minuto lo que logró hacer De la Rúa con la UCR a partir de su malograda gestión.




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