El subloque peronista «17 de octubre», que fundó el senador Héctor Maya, comenzó ayer a perder forma. Carlos Corach y el tucumano José Carbonell bajaron los decibeles de la interna con las autoridades del bloque PJ, durante sendas conversaciones con José Luis Gioja, según reveló este último.
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«Somos un grupo de trabajo y no un subloque», reprochó Corach a este diario. Aunque el factótum de la disidencia, Maya, ratificó que « el subloque existe: somos 7 legisladores y eso está firme». Según el archienemigo de Augusto Alasino, están comprometidos en esta misión sus colegas del Bloque Justicialista Federal, Daniel Varizat (Santa Cruz) y el puntano Alberto Rodríguez Saá, además de Jorge Villaverde y Antonio Cafiero (Buenos Aires), Carlos Sergnese (San Luis) y Corach. «Lo demás son operaciones», se plantó el hombre de letras (Maya).
La formación del subloque o del «grupo de trabajo» parece un contrasentido, ya que Maya insiste en que «nunca voy a compartir un bloque en el que esté Alasino» y Cafiero se ganó la repulsa generalizada de los justicialistas que votaron la reforma laboral por las sospechas que desparramó. Es decir que lo mejor sería montar un bloque aparte como el que ya hicieron Maya, Varizat y Rodríguez Saá. Gioja y los suyos comenzaron a desarticular esta célula, tras enterarse de que habían querido sumar a la cordobesa Beatriz Raijer, que ocupa una de las vicepresidencias de la bancada. Después de negarse al convite de Corach, la mediterránea se puso a la cabeza de la ofensiva para contener a los rebeldes. Junto a Bauzá y el propio Gioja, medió ante Maya, Corach y Carbonell.
En el ínterin, Augusto Alasino se trenzó en una discusión telefónica con el ex ministro del Interior, a quien acusó de querer «armar el bloque impunidad, para mandarnos a los demás en cana» (sic).
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