El Vaticano, único viaje en la agenda de De la Rúa
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«Uno queda realmente impactado por una personalidad que se ve con toda su limitación física pero con toda una potencia intelectual realmente asombrosa», indicó Giavarini, luego del encuentro con el Pontífice llevado a cabo en la biblioteca privada del Papa. Lúcido pero afectado, producto de la medicación que le dan para atenuar el temblor de sus manos, que lo afecta muscularmente, tornando su continente más rígido.
En el último caso, teniendo en cuenta que la visita de Estado es la de mayor «rango», hay un gran protocolo que, por ejemplo, indica que los visitantes masculinos que ingresen al Palacio Apostólico deben vestir traje de etiqueta. En el caso de las visitas de Estado -como la que realizó Carlos Menem en diciembre de 1993- el mandatario que realiza el viaje y el Pontífice pronuncian sendos discursos en la biblioteca del Papa, ante el resto de los invitados, una vez concluido el encuentro privado.
El canciller resaltó también la importancia que el Papa dedicó a la carta enviada por De la Rúa. «No sólo la agradeció sino que la leyó delante mío en su primera hoja y en la última, y agradeció especialmente la parte manuscrita por el Presidente».
El mensaje presidencial fue rematado con un saludo de puño y letra: «Con filial devoción y respeto». Giavarini remarcó el aprecio manifestado por el Papa «por la tradicional apertura migratoria de la Argentina, al igual que por la vigencia continuada de los acuerdos migratorios».
La reunión se llevó a cabo a las 11 (hora local, 6 de la Argentina) en la biblioteca privada de Juan Pablo II. Se trató de la primera audiencia del día tras lo cual el Papa se dirigió a su primera Audiencia General.
Almuerzo
Rodríguez Giavarini, que pensaba volver ayer mismo a Buenos Aires, ante la forma en que fue recibido e invitado, decidió prolongar su estadía. Ayer se reunió en un almuerzo con el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, en el edificio donde se aloja la Sala Stampa de la Santa Sede, al que asistió también el Nuncio Apostólico, monseñor Santos Abril y Castelló, que llegó ayer a Roma desde Buenos Aires para acompañarlo. Mañana a las 9.30 en Roma (4.30 de Argentina) el canciller asistirá a la misa de clausura del Gran Jubileo, presidida por Juan Pablo II, en la Basílica de San Pedro.
El domingo concurrirá a una misa en la Iglesia Nacional Argentina, donde se realizará un encuentro informal con la comunidad argentina residente en Roma.
El lunes por la mañana mantendrá una audiencia con el presidente del Comité del Gran Jubileo del Año 2000, Roger Etchegaray, y luego se entrevistará con el secretario para las relaciones de los Estados (su par vaticano), el cardenal francés Jean-Louis Tauran. También mantendrá un encuentro con el titular de la comisión de Justicia y Paz, el cardenal vietnamita Nguyen Van Thuan.
Con este último estimó ayer el canciller que abordará temas como el de la deuda externa y el proteccionismo de los países desarrollados, que subsidian su producción, vulnerando el declamado libre comercio.



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