4 de enero 2001 - 00:00

El Vaticano, único viaje en la agenda de De la Rúa

Ciudad del Vaticano (especial) - Fernando de la Rúa será recibido por Juan Pablo II el próximo 5 de abril. Es el único viaje que hasta ahora figura en la agenda presidencial. Esto lo confirmó ayer Adalberto Rodríguez Giavarini, luego de mantener una entrevista, a solas durante 15 minutos con el Santo Padre. El funcionario dijo en esta oportunidad estar impactado por la lucidez y la memoria de Juan Pablo II sobre distintos detalles de la Argentina. De la Rúa, quien ya se reunió con el Papa el 27 de setiembre de 1998, cuando era jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, realizará la visita oficial al Vaticano del 2 al 6 de abril.

Durante el encuentro, el Pontífice recordó con afecto a la Argentina, país al que visitó en junio de 1982 -cuando aún la guerra por las Malvinas no había concluido-, y en abril de 1987, y resaltó la acción desarrollada por los más de 100 obispos y arzobispos que integran la Conferencia Episcopal. Incluyó en ese afecto un saludo para el titular del Episcopado, monseñor Estanislao Karlic, lo mismo que para el Primado y arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio y el de Rosario, Eduardo Mirás.

El canciller le entregó al Papa una carta de De la Rúa, en la que el mandatario reitera su rechazo al aborto, la clonación, la manipulación genética, la eutanasia y la pena de muerte. Rodríguez Giavarini le llevó de regalo al Papa un poncho catamarqueño, liviano, que fue hilado y tejido por una mujer de esa provincia de 92 años.

Comunión

También le mostró una foto de ella, que fue bendecida por Juan Pablo II, lo mismo que el rosario con que Su Santidad retribuyó el obsequio. El canciller, que recibió una medalla conmemorativa del Papado, le recordó que él había recibido la comunión de sus manos en la última visita realizada a Buenos Aires en 1987.

«Uno queda realmente impactado por una personalidad que se ve con toda su limitación física pero con toda una potencia intelectual realmente asombrosa»
, indicó Giavarini, luego del encuentro con el Pontífice llevado a cabo en la biblioteca privada del Papa. Lúcido pero afectado, producto de la medicación que le dan para atenuar el temblor de sus manos, que lo afecta muscularmente, tornando su continente más rígido.

El canciller precisó también que mantendrá contactos con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, para coordinar la visita del Presidente. De acuerdo con las estrictas normas de protocolo que rigen en El Vaticano, las visitas de las autoridades de un país pueden tener tres niveles: privadas, oficiales y de Estado.

En el último caso, teniendo en cuenta que la visita de Estado es la de mayor
«rango», hay un gran protocolo que, por ejemplo, indica que los visitantes masculinos que ingresen al Palacio Apostólico deben vestir traje de etiqueta. En el caso de las visitas de Estado -como la que realizó Carlos Menem en diciembre de 1993- el mandatario que realiza el viaje y el Pontífice pronuncian sendos discursos en la biblioteca del Papa, ante el resto de los invitados, una vez concluido el encuentro privado.

El canciller resaltó también la importancia que el Papa dedicó a la carta enviada por
De la Rúa. «No sólo la agradeció sino que la leyó delante mío en su primera hoja y en la última, y agradeció especialmente la parte manuscrita por el Presidente».

El mensaje presidencial fue rematado con un saludo de puño y letra:
«Con filial devoción y respeto». Giavarini remarcó el aprecio manifestado por el Papa «por la tradicional apertura migratoria de la Argentina, al igual que por la vigencia continuada de los acuerdos migratorios».

La reunión se llevó a cabo a las 11 (hora local, 6 de la Argentina) en la biblioteca privada de Juan Pablo II. Se trató de la primera audiencia del día tras lo cual el Papa se dirigió a su primera Audiencia General.

Almuerzo

Rodríguez Giavarini, que pensaba volver ayer mismo a Buenos Aires, ante la forma en que fue recibido e invitado, decidió prolongar su estadía. Ayer se reunió en un almuerzo con el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, en el edificio donde se aloja la Sala Stampa de la Santa Sede, al que asistió también el Nuncio Apostólico, monseñor Santos Abril y Castelló, que llegó ayer a Roma desde Buenos Aires para acompañarlo. Mañana a las 9.30 en Roma (4.30 de Argentina) el canciller asistirá a la misa de clausura del Gran Jubileo, presidida por Juan Pablo II, en la Basílica de San Pedro.

El domingo concurrirá a una misa en la Iglesia Nacional Argentina, donde se realizará un encuentro informal con la comunidad argentina residente en Roma.

El lunes por la mañana mantendrá una audiencia con el presidente del Comité del Gran Jubileo del Año 2000,
Roger Etchegaray, y luego se entrevistará con el secretario para las relaciones de los Estados (su par vaticano), el cardenal francés Jean-Louis Tauran. También mantendrá un encuentro con el titular de la comisión de Justicia y Paz, el cardenal vietnamita Nguyen Van Thuan.

Con este último estimó ayer el canciller que abordará temas como el de la deuda externa y el proteccionismo de los países desarrollados, que subsidian su producción, vulnerando el declamado libre comercio.

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