Las encuestas señalan que el voto en blanco, por lo menos, en la provincia de Buenos Aires mantendrá los niveles de la última elección (14,46%). O, hasta podría superar esa magnitud (sin contar ausentes e impugnados). Pero el cuadro de deserción sería aún más grave, especialmente en la categoría nacional. Es decir, si hay 10% de voto en blanco para diputados provinciales y concejales, para senadores o diputados nacionales la proporción superaría holgadamente ese margen, algunos hasta lo estiman en el doble. Además, difícilmente pueda advertirse el lunes próximo esa realidad, cuando se conozcan los resultados, ya que la tarea fina del conteo en los distritos se conocerá el martes o miércoles.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sucede que son muchos los intendentes -en muchos casos radicales- que, disponiendo de cierto prestigio en sus distritos, tratarán de evitar comprometerse con los candidatos nacionales. O sea, reparten sus boletas y hacen campaña con sus propios diputados provinciales o concejales, pero no se arriesgan a complicarse sugiriendo Kirchner, Duhalde, López Murphy, Brandoni, Maffei. Para muchos de ellos, ingresar en esa opción hasta podría significar que les resten adhesiones. Por lo tanto, habrán de eludir esa responsabilidad. Al mismo tiempo, hay postulantes y partidos vecinales -cuya suma, luego, constituye una cifra importante- que van por su propia cuenta, desligados de entendimientos con los grandes partidos, que captan simpatías sólo para sus cargos distritales y sin seguir ni recomendar ningún liderazgo clásico. No son insignificantes quienes se inscriben, en apariencia, en esta situación: Martín Sabbatella (Morón), Gustavo Posse (San Isidro), Enrique García (Vicente López), Pablo Bruera (La Plata), Helios Eseverri (Olavarría), también en lugares como Pergamino, Mar del Plata, Junín, entre otros.
Nadie ignora, además, que en algunos casos el propio presidente de la Nación les ha pedido a numerosos mandatarios locales (sobre todo de la oposición), al asistirlos con subsidios o promesas de obras, que a cambio de ese favor se inhiban de apoyar a dirigentes nacionales que no fuesen su propia esposa Cristina (con lo cual, al haber más voto en blanco en la categoría nacional, se favorece al que sale primero, supuestamente ella).
Sea por cualquiera de estas razones, lo cierto es que parece previsible que una interesante cantidad de votantes sólo expresará su voluntad por postulantes locales y se abstendrá de pronunciarse por los de categoría nacional. Consecuencia: más expresiones en blanco que las esperables para las grandes candidatas y candidatos.
Dejá tu comentario