Daniela Castro: "Tenemos la responsabilidad de seguir sembrando la semilla de la diversidad"

Política

En diálogo con Ámbito contó sus expectativas de convertirse en la primera mujer travesti trans en llegar a una banca en el Congreso nacional, y cuál espera que sea su aporte en materia legislativa, no solo para el colectivo sino para todos los sectores que requieren mayores políticas de inclusión. 

“Soy Daniela Castro. Vengo de una historia de lucha, resistencia y militancia. Nuestras vidas, nuestros sueños y nuestros proyectos valen. Vinimos por todo porque llegamos sin nada. Somos lo que falta. La diversidad al Congreso”. Así se lanzó oficialmente la actual directora de Políticas de Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires, quien ahora integra la lista de precandidatos a diputados y diputadas del Frente de Todos en ese distrito.

En diálogo con Ámbito contó sus expectativas de convertirse en la primera mujer travesti trans en llegar a una banca en el Congreso nacional, y cuál espera que sea su aporte en materia legislativa, no solo para el colectivo sino para todos los sectores que requieren mayores políticas de inclusión.

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Periodista: ¿Cómo recibiste el estar en la lista?

Daniela Castro: Lo recibí con mucha alegría. Pero no desde lo personal, sino desde lo colectivo. Porque venimos de tiempos de lograr reconocimientos y resarcimientos a este colectivo de mujeres, principalmente travesti trans que tan mal la hemos pasado. Hace pocas semanas lo de la ley de cupo laboral, mi trabajo dentro de la provincia de Buenos Aires que me ha dado mucha satisfacción poder tener la posibilidad de desarrollar el cupo en la Provincia, y así poder garantizar a un montón de compañeras la posibilidad de poder revertir sus vidas.

P.: ¿Cuáles son tus expectativas de cara a la elección?

D.C.: Yo me siento feliz y orgullosa de poder ser parte de este proceso histórico que estamos transitando. La decisión de que yo vaya en la lista es una decisión del conjunto, del colectivo, del Frente Patria Grande que es donde milito, y de Nuestra América, que es la organización de la cual soy referente a nivel nacional, y mis compañeras, compañeros y compañeres, que entendieron que mi rol tenía que ser ahí, con la posibilidad de ocupar una banca, que tan necesario es y tanto se está pidiendo; que las diversidades y las disidencias ocupen esos lugares de decisión política. Contenta de poder aportar a la historia un poco más de dignidad, de visibilidad a una población que era invisible.

P.: ¿Qué representa para el colectivo travesti trans y todos los sectores que luchan por la ampliación de derechos la posibilidad de que llegues al Congreso?

D.C: Siempre hemos estado paradas en una esquina siendo invisibles, la gente pasa por al lado nuestro prácticamente sin vernos, sin conocer qué nos pasa, sin saber por qué estamos ahí, sin saber cuántas posibilidades o no tenemos de abandonar esa vida. Te sentís invisible frente a la sociedad. Entonces, esta puede ser una herramienta fundamental para cambiar el destino de muchas compañeras. Y el aporte nuestro, yo considero desde un lugar de mucha humildad, que nuestras vivencias, nuestras posibilidades de estar en esos lugares también lo que garantiza es que tengamos una lectura distinta frente a los proyectos de ley. Creo que es mucho lo que podemos aportar. No solo para el colectivo, sino en general.

P.: ¿Qué te llevó a incursionar en la política?

D.C.: Yo siempre digo que no me considero una activista de la diversidad, me considero una referente social y política porque yo estuve mucho tiempo en situación de prostitución y la primera herramienta que tuve para poder pensar en abandonar esa situación de prostitución fue un programa social. Yo ganaba $50 por programa, que a plata de hoy deben ser unos $10.000. Claramente ese dinero no me permitía vivir pero sí me permitió agarrarme de esa soga para poder salir del pozo en el que estaba metida.

Era un programa que lo tenía que contraprestar, entonces me mandaron a un comedor barrial y a un ropero comunitario de forma simultánea. Eso, más allá del dinero y de sacarme de la situación de prostitución, me permitió verme como iguales. Los compañeros y compañeras que venían todos los días al comedor a llevarse su vianda o a comer en ese lugar no tenían diferencias conmigo que yo no tenía para comer y me tuve que parar en una esquina para garantizar ese sustento. Era un excluido, una excluida, igual que yo. Veía los pibes y pibas que los milicos se los llevaban presos, que los cagaban a palos en la esquina porque estaban sentados charlando, tomando cerveza, o porque estaban con determinada vestimenta, no había diferencia conmigo que salía a la calle a buscar un kilo de pan y terminaba 30 días detenida solamente porque era Daniela Castro y ellos entendían que mi cuerpo biológico no correspondía con mi identidad de género.

A partir de ahí entendí que yo quería militar por cada una de esas cosas, porque no había diferencia, solo que yo tenía un plus que me hacía un poco más discriminada que el resto de la sociedad. Y mi lucha tiene que ver con eso y sigue siendo mi lucha. Yo en Mar del Plata hace muchos años que trabajo con personas en situación de calle, tengo una casa que la alquilamos, hay un comedor, un ropero comunitario, una cooperativa de trabajo. ¿Y por qué con la situación de calle? Porque entiendo que son un eslabón de excluidos más dentro de la sociedad. Que terminan en esa situación por distintos motivos, porque la situación de calle no es solo la vivienda, es mucho más profundo. Yo no particiono, para mí las vulnerabilidades están en un mismo centro, y sobre ese centro debemos trabajar para sacar adelante la vida de esas personas y el país.

P.: ¿Qué proyectos vas a llevar al Congreso?

D.C.: De un tiempo a esta parte que el colectivo LGTB, que la población de mujeres, varones, disidencias, y no binaries, travesti trans, es una población que recién está dejando la niñez para entrar en la adolescencia en cuestiones de derechos. Lo digo porque hace tan solo 11 años obtuvimos el primer derecho, que fue el matrimonio igualitario, como reconocimiento hacia una población que nunca jamás había tenido acceso a nada. A partir de ahí logramos algunas otras leyes, como la ley de identidad de género, ahora el cupo, y algunas otras cosas, no mucho más. Eso te muestra que tenemos que ir por todo, tenemos que armar una población entera, tenemos que hablar de salud, de cuerpos, de compañeras que tienen inyectada silicona y hay mucho en el sistema de salud que no sabe cómo abordarlo y muchas de esas mujeres terminan siendo amputadas o muriendo. Tenemos que pensar en vivienda, las mujeres travestis trans y los varones no tenemos acceso a la vivienda; no somos consideradas como miembros de familia; es muchísimo lo que tenemos por delante. Entonces me parece sumamente atractivo el desafío de poder estar en una banca para poder generar todos esos proyectos que nos lleven a vivir en una sociedad realmente más justa, más igualitaria, y con justicia social en serio.

P.: ¿Cuál es la importancia de la implementación del cupo laboral travesti trans?

D.C: Yo digo permanentemente que el cupo laboral, ahora a nivel nacional, no solo es la posibilidad de tener un salario digno, es el último eslabón de una cadena muy larga de un montón de derechos. Por sobre todas las cosas lo que hace es garantizar la dignidad de estas mujeres travesti trans.

P.: ¿Cuánto aportará el cupo laboral para que las mujeres travesti trans logren una vida adulta más digna?

D.C.: En la provincia de Buenos estamos trabajando desde el ministerio en un proyecto evaluando la posibilidad, que seguramente en poco tiempo tengamos la posibilidad de charlarlo con la titular de la ANSES, la compañera Fernanda Raverta, porque tiene unas particularidades en estos últimos anuncios que hizo inclusive con las edades jubilatorias y los aportes de las mujeres. Estamos analizando el cupo laboral en Provincia que, por ejemplo, tiene la ley 10.430 que es la ley que ordena el ingreso y la estabilidad de los trabajadores y las trabajadoras del Estado, pero también tiene un límite de edad para el ingreso. Tenemos muchas compañeras que han presentado CV y que están casi al límite de esas edades para entrar al Estado, que seguramente van a ingresar igual, de hecho algunas ya lo han hecho, pero van a estar al límite también de la edad jubilatoria, y van a jubilarse sin los años de aporte necesarios.

Desde el ministerio estamos pensando en un proyecto para reforzar esto que se estaba pensando en Nación con las mujeres y los trabajos no remunerados con la posibilidad de que las mujeres trans que ingresen al Estado y que la edad y con el tiempo de aportes no le dé que sean computadas como si fuesen aportantes desde el primer momento. Esto porque entiendo claramente que estas leyes, como la de cupo, no son solo un salario sino que tienen que reparar tanto daño que se ha hecho. Las mujeres trans necesitan jubilarse de una forma digna, porque es entender que esa mujer que quizás recién a sus 48 años tiene la posibilidad de ingresar al Estado no lo hizo a los 20 porque no existían esas leyes.

Se trata de poner una mirada mucho más humana sobre cada uno de esos casos y ver a partir de ahí cómo garantizamos que esa población logre tener adultos mayores de forma digna. Porque nosotras no tenemos adultas mayores, nos morimos entre los 40 y los 45 años. Aquellas que logramos atravesar esa franja etaria se nos denomina sobrevivientes, y somos muy pocas. Es también pensar en construir una adultez que sea digna por lo menos en estas generaciones que tienen que ser reivindicadas y revalorizadas en estas cuestiones de derechos. Las próximas, las que vienen, las que ingresen ahora más jóvenes en el Estado nacional van a tener seguramente los años de aporte que sean necesarios. Pero estas últimas no, y tenemos que trabajar por las últimas.

P.: ¿Sentís que la sociedad en general ya hizo un cambio?

D.C.: Hay dos cosas. A mí siempre me interesa desmitificar. Una de las primeras instancias de discriminación que se vive, por el motivo que sea, es en el colegio. Porque es ahí donde empezamos a vivir en comunidad, a sociabilizarnos. Generalmente se dice que “los chicos son re crueles”. Mentira, los chicos no son crueles, los chicos son chicos y absorben la crueldad que indiscutiblemente tienen los adultos, y les trasmiten. Por eso hay que desmitificar. Las niñeces son maravillosas, los niños y las niñas tienen la inocencia y la capacidad de poder absorber y revertir. Lo que los adultos tenemos que hacer es tener la sensibilidad de escuchar un poco más y corrernos de esa instancia de que solo son niñeces y que cuando sean grandes van a aprender. Yo creo que si tenemos la capacidad de escucharlos seguramente vamos a garantizar que esas cuestiones se van a revertir. Y después creo que va de la mano una cosa con la otra. Soy 100% positiva, elijo mirar el vaso medio lleno, y desde ahí digo que es mucho lo que se viene haciendo, es mucha la visibilidad que está teniendo el colectivo de la diversidad, de las disidencias. Yo creo que es una semilla que ya está sembrada, pero como sociedad tenemos que tener todos, todas, todes, la responsabilidad de seguir sembrando y de cuidar el crecimiento sano de esa semilla que es el cambio cultural.

P.: Criar hijos sanos del patriarcado…

D.C.: Totalmente. Del patriarcado y de todo, porque todos los extremos son malos. Pensar que les hijes puedan transitar libres y cuidarlos solo de las cosas que en serio los afecta y les puede hacer mal, las drogas, y tanta cantidad de cosas que en este mundo estamos tan expuestos y expuestas. Pero no privarlos de las libertades, de decidir, de elegir caminos sanos, llenos de amor. Muchas veces digo, y lo recalco porque lo siento de esa manera, que yo tuve la posibilidad de tener herramientas en la vida para no generar odio ni rencor frente a la cantidad de cosas que me pasaron en la vida simplemente por ser quien soy, por llevar la bandera del género por sobre todas las cosas. Pero sí hay solo un reclamo que le hago al Estado, a la sociedad, y es que me robaron gran parte de mi niñez y mi adolescencia. Porque el género lo construimos desde una edad muy temprana, es una construcción del ser humanos. Y cuando comenzás a construir esa identidad, lo hacés de forma totalmente inocente. Yo creo que las niñeces que vienen, que ya están, que van a seguir creciendo en libertad, están bien gracias a tanta lucha y a tantas cosas que hemos padecido nosotras y que hemos tenido, y seguimos teniendo. Tenemos que seguir reforzando la responsabilidad de garantizar que cada una de las cosas que nosotras hagamos es para garantizar un mejor futuro para esos pibis.

P.: ¿Cómo ves la política inclusión que lleva adelante el Gobierno?

D.C.: Creo que el gobierno de Alberto Fernández viene generando derechos en medio de una situación terrible como es la pandemia, después de haber recibido un país devastado en cuestiones económicas, sociales, con mucha quita y retraso en cuestiones de derecho. No nos olvidemos que por ejemplo se le retiró a más del 60% de las personas con discapacidad las pensiones, y hoy lentamente se está reviendo y reponiendo. Es un mal que hizo el gobierno de Macri el quitar a esas personas el sustento creyendo que no tenían que tenerlo.

P.: ¿Qué diferencia ves entre este Gobierno y el anterior en materia de políticas de diversidad?

D.C.: En 2015 se presenta el proyecto de ley de cupo laboral en la provincia de Buenos Aires, es aprobado en el mismo año, a través de la cabeza maravillosa de la compañera Diana Sacayán y un tiempo después, cerca de la sanción de la ley Diana es asesinada. Después de ese terrible suceso y de la alegría de que esa ley fuese aprobada, obviamente esperábamos la inmediata reglamentación porque teníamos no solo la compañera asesinada, si no tantas y tantas necesidades que estaban teniendo las compañeras de laburo y de todo eso que te hice mención. Nunca jamás durante el gobierno de María Eugenia Vidal se promulgó esa ley, nunca se firmó la posibilidad de que el registro se creara para que a partir de ahí las compañeras presentaran su CV y a partir de esa instancia ingresaran al Estado. Se firmó días antes de abandonar el gobierno, entendiendo que le dejaban un problema al gobierno de Axel Kicillof. No solo que no le dejó un problema, sino que de manera inmediata se creó el Ministerio de las Mujeres y el gobernador nos pide y me pide de forma inmediata que haga el cumplimiento real de la ley de cupo, para garantizar que las compañeras tengan trabajo. Hay diferencias bien claras de una gestión de gobierno y la otra.

P.: ¿Cuál es tu opinión respecto a la polémica que surgió por la elección de la X en el DNI No Binario?

D.C.: En principio, yo creo que es maravilloso pensarnos como la Argentina nuevamente a la vanguardia en cuestión de derechos. Y que las personas que consideran que no están dentro de lo binario tengan la posibilidad de tener un DNI es maravilloso. Porque seguimos ampliando derechos y no le quitamos nada a nadie. Cuando la compañeraza indiscutible que fue Lohana Berkins nos convoca a mí y a otras compañeras a nivel nacional para pensar un proyecto de ley, que teníamos que armar un frente que finalmente fue el Frente por la Identidad de Género para presentar ese proyecto, y más o menos empezó a socializar las estrategias que teníamos y cómo lo íbamos a desarrollar que era a través de amparos, surgieron muchos sectores diciendo que no podía haber un documento que diga que somos varones o mujeres, tenía que haber un documento que diga que somos travestis, trans, todas sus variantes. Y Lohana fue la primera que dijo, y por supuesto acompañada por muchas de nosotras, que necesitábamos tener el derecho plasmado, después discutimos fino lo que haya que discutir. No discutamos ahora porque no tenemos nada hoy.

Entonces eso lo traslado al día de hoy y la discusión es casi la misma. Creo que hoy tenemos el derecho plasmado, que hay que modificarlo, hay que hacerle mil cosas, tiene que tener una lectura más fina, la gente que vaya a tener ese derecho tiene que sentirse plenamente cómoda, reivindicada, y respetada por ese derecho y si considera que la X no es lo que representa ese sector de la sociedad deberá ser modificado porque hablamos de libertades y ese es el camino al que apuntamos. Pero para tener esa discusión primero necesitamos tener esta instancia, sino seguimos dando vuelta en forma muy finita en la discusión de si es así o no es así y si no se presenta el proyecto no tenemos ese derecho. Me parece que hoy hay muchísima gente que está retirando su documento y que mañana se va a poder sentar a seguir discutiendo más derechos sobre eso mismo o sobre lo que haya que discutir.

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