Un cambio hace peligrar proyecto para que empresas aporten 0,04% de su facturación a comedores

Política

La idea impulsada por un empresario pyme del rubro alimenticio se convirtió en un proyecto de ley, pero por un cambio en la redacción podría quedar en la nada.

Hace unos meses comenzaba a tomar forma “Pancitas llenas”, una idea impulsada por Julio González, empresario pyme del rubro alimenticio y dueño de Pastas Orali, para que las empresas que más crecieron en la cuarentena, junto a las que más se expandieron en los últimos 30 años, contribuyan con el 0,04% de su facturación en la asistencia a comedores de todo el país. La iniciativa tuvo el respaldo del titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y el texto se convirtió con bastante celeridad en un proyecto de ley. Pero una modificación en la redacción podría hacer naufragar todo.

Originalmente se hablaba de un aporte obligatorio, y lamentablemente, se modificó y se estableció que es voluntario. Nosotros determinamos ese porcentaje tan bajo de contribución pensando en abarcar a todas las empresas que trabajaron bien durante la pandemia. Si no, los números no dan”, explicó González en diálogo con Ámbito.

Ese 0,004% surge a partir de las toneladas de alimentos que produce Argentina (120 millones), de las calorías que necesita una persona para alimentarse por día (2.000), y de la estimación de la cifra de comedores que existe en el país (20.000)

“En algunos rubros como el campo la facturación creció 8%, en alimentos más del 10%, en comercio electrónico un 400%, igual que las empresas que comercializan alcohol en gel o respiradores. Para ninguna de ellos el aporte tendría un impacto significativo”, detalló el padrino fundador de la Asociación de Comedores y Merenderos “Soñadores Unidos”.

Si antes de la irrupción del coronavirus en el país asistían con 1.000 porciones de pastas dos veces por semana a dos comedores, con la difícil situación de la economía empezaron a ayudar a unos 50 por semana, y ahora esa cifra ascendió a unos 100.

El empresario advirtió que con esa ligera pero decisiva modificación el proyecto dejaría de existir. “Se cae, porque ni las 45 empresas que ya expresaron su apoyo se sumarían, nosotros les dijimos que salía para todos, porque nadie quiere levantar la mano y aportar solo”.

“¿Si es voluntario, quién se tomaría el trabajo de llamar a tantos empresarios para preguntarles si quieren adherirse. No llegas ni a hablar con la secretaria”, se lamentó.

González llamó al diputado Carlos Selva, quien había tomado a su cargo la redacción del proyecto, y el legislador le explicó que tanto él como sus asesores habían interpretado que el aporte era voluntario. “Yo pienso bien, no tengo por qué pensar que hubo mala intención y creo que se trató de un error de interpretación”, afirmó. También le envió un mensaje a Massa para ponerlo al tanto del problema y le contestó que “lo iba a hablar”.

Todavía, al parecer, hay tiempo de subsanar el desliz: “Selva nos dijo que cuando el proyecto de ley pase a comisión nos podemos presentar y exponer nuestro punto de vista para modificarlo”. De otro modo, señaló, sería “un error catastrófico en todo sentido, porque le estaríamos quitando a más de un millón de chicos la posibilidad de nutrirse”.

A futuro, el dueño de Orali apuesta a que la idea tengo un amplio apoyo y no se convierta en una disputa política. “Vamos por el hambre de los pibes, esto es para darles de comer a los chicos más vulnerables, después se verá como solucionamos el problema a largo plazo, porque somos conscientes de que con esto no se termina el hambre”, concluyó.

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