En receso, Congreso se queda "sin aire"

Política

Una de las pocas costumbres que jamás se vulnera en la Cámara de Diputados es el receso de verano en el cuerpo durante todo el mes de enero. Legisladores y empleados gozan de vacaciones durante todo ese período. Esa regla se cumplió históricamente, salvo por algunas excepciones, todas de emergencia. El caso más reciente fue el verano de 2002, cuando en medio de la crisis y la caída del gobierno de Fernando de la Rúa el Congreso siguió funcionando, casi las 24 horas, para sancionar, entre otras leyes, la Emergencia Pública que le permitió a Eduardo Duhalde salir de la convertibilidad y pesificar la economía.

Pero esas vacaciones nunca implicaron necesariamente que algunos legisladores no siguieran concurriendo a sus oficinas, aunque las comisiones y el recinto no funcionaran.

El verano 2007 cortó también esa posibilidad. Por disposición de la Cámara se cortó el sistema de aire acondicionado del edificio anexo de Diputados y se apagó el sistema informático.

Sin computadoras ni aire, esa mole de cristal -normalmente sucia e incómoda- se tornó inutilizable. Mucho más con días de 40 grados de sensación térmica.

  • Críticas

    Ese edificio, ideado durante el gobierno de «Isabel» Perón y terminado recién bien avanzado el mandato de Raúl Alfonsín, no tiene casi posibilidad de ventilación si no es por el sistema central de aire acondicionado que, por otra parte, recibe críticas continuas de empleados y diputados por insuficiente.

    «Sin poder mandar un mail ni respirar, es imposible que alguien vaya allí. ¿Para qué vamos a ir a trabajar?», se quejaba ayer un kirchnerista. Para otros el cierre virtual del edificio anexo fue la excusa perfecta.

    Los legisladores deberán salir de esa situación dentro de una semana. Para entonces se espera el decreto de Néstor Kirchner convocando a sesiones extraordinarias y fijando el temario de leyes que deberán sancionar. Se preparan, entonces, los kirchneristas para resarcirse de una de las derrotas más graves que sufrieron en diciembre pasado al no poder sancionar el marco regulatorio de la estatal AySA.

  • Diferencia

    En el Senado el verano transcurre distinto. La parálisis estival se dio allí con los edificios funcionando. De hecho, algunos senadores, como el chaqueño Jorge Capitanich, siguieron trabajando en sus oficinas. Capitanich, inclusive, hizo volver a empleados de vacaciones para despachar en la primera quincena de enero la ratificación de algunos decretos de necesidad y urgencia en su nuevo rol de presidente de la Bicameral de Seguimiento de los DNU.

    En la Cámara baja una escena similar hubiera sido imposible. Pero no fue el único caso. Mientras el cierre de oficinas y el ahorro de energía en Diputados fue dispuesto por las autoridades de la Cámara, el gobierno dispuso también que se racionalizara el uso de energía en algunos ministerios que también tienen áreas con el aire acondicionado cortado.
  • Dejá tu comentario