13 de marzo 2006 - 00:00

En Uruguay, tormenta sobre Tabaré Vázquez

De derecha a izquierda, la prensa uruguaya se hizo ayereco del acuerdo entre Tabaré Vázquez y Néstor Kirchnerpor las papeleras. Los diarios opositores fueron duros conel gobierno.
De derecha a izquierda, la prensa uruguaya se hizo ayer eco del acuerdo entre Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner por las papeleras. Los diarios opositores fueron duros con el gobierno.
Montevideo (Reuters, EFE, AFP, ANSA, diarios locales) La oposición política, los sindicatos y parte de la prensa uruguaya criticaron duramente ayer al presidente Tabaré Vázquez por el acuerdo con su par argentino, Néstor Kirchner, para destrabar el conflicto por la instalación de dos plantas de celulosa en la costa del río Uruguay.

El jefe del Partido Nacional (Blanco), el ex candidato presidencial Jorge Larrañaga, fue uno de los dirigentes más vehementes al afirmar que el entendimiento legitimó la «patota del piquete», en referencia a los cortes de ruta del lado argentino.

Larrañaga indicó que «el conflicto a esta altura es un verdadero papelón de los dos países, porque para terminar con esta solución la hubieran concretado en diciembre y se habrían ahorrado esta suerte de vergüenza nacional durante los últimos 90 días».

• «Solución mala»

«Hasta ayer (por el sábado), el presidente uruguayo reafirmaba que no iba a negociar con los piquetes en los puentes, e hizo exactamente lo contrario de lo que dijo», sostuvo.

Según el dirigente blanco, «el entendimiento debió haber sido global» y fue una «solución mala para Uruguay». Larrañaga remató diciendo que, al aceptar detener las obras, Vázquez «ha legitimado la patota del piquete».

• Ex presidentes

Otro blanco, el ex presidente Luis Alberto Lacalle, se declaró «totalmente contrario» a lo acordado por Vázquez y Kirchner, concretamente en lo atinente a detener las obras. «Le erran por tratar de forma equivalente el acto ilegal de cortar los puentes internacionales, con el acto legal de construir una planta de celulosa», expresó.

El ex mandatario
Jorge Batlle, del Partido Colorado, también trató con dureza a Vázquez al declarar al diario «La República» que éste «traicionó a los uruguayos por no cumplir con lo prometido». En declaraciones al diario «El País», Batlle juzgó que lo aceptado por Vázquez «es un principio de entrega de los derechos soberanos del Uruguay».

También desde el Partido Colorado, el diputado José Amorín Batlle, opinó que el presidente «al final se rindió ante la patota». «Se trata por igual a una empresa (Botnia) que cumple con la ley y da trabajo a unas 1.500 personas, que a un grupo de personas que infringen las normas», manifestó el legislador.

Mientras,
las filiales en Fray Bentos de los sindicatos de la construcción (Sunca) y metalúrgicos (Untmra) se declararon en «estado de alerta» ante la posibilidad de que lo anunciado en Santiago afecte las fuentes laborales y no excluyeron « ocupar» las dos plantas.

Al coincidir en Chile, donde asistieron a la asunción de la presidenta Michelle Bachelet, los dos mandatarios exhortaron a levantar los bloqueos de los puentes internacionales entre Uruguay y la Argentina, y al mismo tiempo pidieron la suspensión por 90 días de las obras para construir las plantas de celulosa de la empresa finlandesa Botnia y de la española ENCE en Fray Bentos. Durante ese período ambos gobiernos negociarán garantías de que las plantas no resultarán contaminantes.

En la prensa local -salvo la de izquierda, afín al gobiernopredominó un tratamiento crítico de lo pactado. «Vázquez acordó con Kirchner y se quiebra el frente interno»,
dijo a todo lo ancho de su portada «El País», el principal diario uruguayo. Más duro, «El Observador» tituló que «Vázquez cede y da medio paso atrás». «La República», en tanto, avaló al gobierno al señalar que «Terminó la irracionalidad: Tabaré y Kirchner se pusieron de acuerdo; es el turno de las pasteras y piqueteros».

De acuerdo con el influyente «El País», el acuerdo se logró después de que el gobierno argentino pidiera retirar de la escena al canciller uruguayo Reinaldo Gargano, en cuya presencia Kirchner no estaba dispuesto a negociar.


• Delegado

Según el diario, ésta fue la causa por la cual Vázquez designó al secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, para llevar adelante las conversaciones reservadas con el jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, sobre el asunto.

Gargano el sábado se excusó ante los medios uruguayos de formular declaraciones sobre el acuerdo entre
Vázquez y Kirchner.

Ante la andanada de críticas, el presidente del gobernante Frente Amplio y ministro de Cultura, Jorge Brovetto, salió ayer a defender el acuerdo, afirmando que «es el comienzo de una salida imprescindible».


Brovetto
aclaró que no tiene más información que «lo que apareció en la prensa», pero dijo que lo que se conoce «nos parece que es el comienzo de una salida imprescindible, para terminar una situación absolutamente impensable».

La situación de enfrentamiento, manifestó, «le hacía mucho mal a los dos países y en especial a la integración regional».

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