Encrucijada para Kirchner
Nadie dice quererlo, pero avanza como reguero de pólvora. Es el proyecto de intervención a La Rioja que el gobernador Maza le planteó (aunque lo niega) el miércoles a Kirchner para evitar el cataclismo de una destitución. Es consecuencia de la fiebre irrefrenable de reelección de los dirigentes que recibe rechazo de la gente y también de adversarios políticos, como es el caso de Maza. Ayer, una comisión de la Legislatura aprobó su suspensión, que se votará el jueves. Antes, el gobierno nacional espera alguna fórmula que lo libre de la intervención: la suspensión de Maza le daría el gobierno al vice, un crítico del kirchnerismo, con lo cual el costo a pagar por Kirchner será doble, intervenir a un aliado y abrirle la puerta a un adversario.
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Angel Maza
Los legisladores fieles a Beder Herrera decidieron tomarse más tiempo para definir «el tiro del final» y sólo constituyeron la Comisión Investigadora recomendando suspender primero a Maza, mientras fuera del recinto el clima de tensión se había instalado entre seguidores de uno y otro bando que realizaron diversas movilizaciones en las calles de la capital provincial.
Con todo, la comisión parlamentaria concluyó que hay elementos suficientes para juzgar a Maza y también al fiscal de Estado, Alfredo Pedrali, y al secretario de la Gobernación riojana, Roberto Catalán, por supuestos actos de corrupción. Entre ellos, uno está relacionado con el presunto ocultamiento de un acuerdo que concede beneficios a la minera canadiense Barrick Gold en la explotación de un yacimiento en La Rioja (ayer la Legislatura avanzó en un proyecto para prohibir la explotación a cielo abierto) y el otro, con denuncias por la supuesta venta irregular de tierras fiscales.
La suspensión de Maza será analizada el próximo jueves por la Sala Acusadora de la Legislatura, integrada por once diputados provinciales.
La crisis institucional en esta provincia es producto de una serie de enfrentamientos entre Maza y su vice por la gobernación riojana. Según los hombres que rodean a Maza, Beder Herrera buscó impedir la reelección del mandatario para acceder al Ejecutivo en las elecciones de octubre. «Por eso desde agosto del año pasado reunió a sus legisladores y les dio la orden de trabar todas las leyes que pidiera este gobernador», se les escucha decir.
Beder Herrera, que es, además, jefe de Gabinete provincial y presidente de la Legislatura,alineó a 17 de los 23 diputados en contra de Maza, logrando una mayoría en ese poder.
Así, siempre de acuerdo con el oficialismo, proyectos clave como el Presupuesto sufrieron serias modificaciones. En este contexto, Maza denunció ayer que «el Tribunal de Cuentas es hostil para con la figura del gobernador y paraliza los trámites con la clara finalidad de que realmente la provincia sea ingobernable».
Si bien la crisis desbordó el mes pasado cuando la Legislatura aprobó una enmienda constitucional que eliminó la posibilidad de reelección indefinida del gobernador, el conflicto se profundizó en los últimos días con denuncias de presunta corrupción.
Para Maza, la Legislatura provincial «funciona como una corporación, generando problemas de ingobernabilidad, mediante el abuso de la mayoría». Y dijo que todos los intendentes de su provincia han solicitado que el gobierno nacional intervenga el Poder Legislativo riojano, «que es el foco de todos los problemas».
La figura política de Maza creció en la década pasada, cuando se desempeñó como funcionario y aliado político del entonces presidente, Carlos Menem, a quien incluso apoyó en su intento de reelección en 2003, pero una vez que asumió Kirchner se consolidó como un incondicional del patagónico.



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