Enojo oficial por el nuevo cierre de puente
Los conflictos ordenan las conductas porque cada actor trata de defenderse como puede: Botnia -la culpable mayor del entuerto que divide a argentinos y uruguayos- fue dura con dos gobiernos. El gobierno uruguayo es duro con la Argentina porque no desaloja a los ambientalistas que cierran los puentes. La administración Kirchner, por su lado, se endurece con los vecinos de Gualeguaychú. Desde Buenos Aires se redoblan las críticas por haber emprendido lo que creen los funcionarios es el camino más complicado. Kirchner, sin embargo, no está convencido de que deba ordenar que la Gendarmería libere los cruces a Uruguay. Los manifestantes son pocos, los enciende la defensa de un principio innegociable, pero el gobierno espera que se desgasten. Cree que sería peor, sin embargo, el escenario del que ha querido huir siempre y tiene costos altísimos: que los policías aparezcan reprimiendo a vecinos.
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La beligerancia aumentó entre los ambientalistas de Gualeguaychú, que ayer incluso endurecieron
su postura frente al gobierno nacional por la falta de una solución en el conflicto
desplegando carteles con duras frases.
La barricada sobre la Ruta Internacional 136 amaneció ayer custodiada por una veintena de efectivos de Gendarmería Nacional que tienen por función garantizar la seguridad en la zona de Arroyo Verde y alertar a los conductores sobre la medida de fuerza que llevan adelante los ambientalistas.
Neri Romero, jefe del Escuadrón Gualeguaychú, le dijo a este diario que «debido a la difusión que está teniendo el tema el tránsito por la zona es menor». Sin embargo, advirtió que «el problema se verá la semana próxima cuando comience a aumentar el flujo de vehículos por la Semana Santa».
Con todo, los automovilistas que intenten cruzar hacia las ciudades uruguayas de Paysandú o Salto, podrán optar por los otros dos puentes localizados a la altura de Colón y Concordia. Precisamente porque la Asamblea Ciudadana de Colón resolvió no sumarse por el momento a los bloqueos, aunque seguirán reuniéndose en la zona del puente General Artigas para definir la estrategia a futuro. Mientras que Concordia sigue resistiéndose argumentando drásticas consecuencias económicas para esa ciudad, una de las más pobres del país.
«Colón no vuelve a cortar para dar una oportunidad a la solución del conflicto», explicó el dirigente Carlos Ceratti.
La negativa de los colonenses fue celebrada por el jefe de Gabinete de Kirchner y por el gobernador Busti.
«Quiero expresar mi alegría por esta decisión de la gente de Colón de no cortar la ruta, al interpretar que perjudica a la Argentina en su negociación con Uruguay y dejar paso así a las negociaciones del mundo diplomático», indicó Busti.
En la misma vereda del gobernador se ubicó ayer la diputada nacional por el Frente para la Victoria, Blanca Osuna, que lamentó la reinstalación de los cortes de ruta porque «si bien es muy respetable la entidad y el número de integrantes que posee la asamblea, debe quedar en claro que no pueden interponerse a un ámbito de negociación entre dos países».



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